Manifestantes desafían la represión en Irán, mientras el gobierno advierte a EE.UU. e Israel

“El pueblo iraní no debería permitir que los alborotadores desestabilicen la sociedad”, declaró este domingo el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. En una entrevista difundida por la televisión pública IRIB, pidió a la población que confíe en la voluntad del Gobierno de “imponer la justicia”. Se trata de su primera declaración pública luego de tres noches consecutivas de intensas protestas en varias ciudades del país, en el marco de unas movilizaciones que no han dejado de crecer desde hace dos semanas.

Durante la entrevista, el presidente insistió en marcar una diferencia entre, por un lado, los iraníes que, según él, se manifiestan de manera legítima por las difíciles condiciones económicas y, por otro, quienes buscan sembrar el caos. En referencia a los primeros, afirmó que “la gente tiene preocupaciones, debemos sentarnos con ellos y, si es nuestra responsabilidad, resolver esas preocupaciones”.

Sin embargo, su mensaje se centró sobre todo en quienes calificó de “alborotadores”. Según Pezeshkian, se trataría de elementos apoyados desde el exterior, en particular por Israel y Estados Unidos, con el objetivo de desestabilizar Irán para llevar a un cambio de régimen. Para el mandatario, muchos de ellos son “terroristas que incendian mezquitas, atacan bancos y propiedades públicas”.

Decenas de víctimas, arrestos y paralización de la vida cotidiana

Durante la noche del jueves al viernes, el acceso a internet fue interrumpido en todo Irán. Antes de ese corte, medios occidentales lograron localizar y verificar imágenes de manifestaciones en distintas localidades, difundidas en redes sociales. Desde entonces, siguen circulando videos grabados por ciudadanos que consiguen sortear la censura, por ejemplo, mediante el uso de redes VPN.

Sobre el terreno, las protestas continúan. Los videos publicados en redes sociales muestran grandes concentraciones de personas durante la noche del sábado al domingo en varias ciudades, especialmente en la capital, Teherán, y en Mashhad, en el este del país. En Teherán, se lanzaron fuegos artificiales sobre la plaza Punak, mientras manifestantes golpeaban ollas y coreaban consignas en apoyo a la dinastía Pahlavi, derrocada por la Revolución Islámica de 1979.

En dos semanas de movilización, al menos 192 personas han muerto, según la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega. La organización advierte que la cifra podría ser mayor, ya que el corte de internet dificulta la verificación de los hechos.

En paralelo, medios iraníes citados por Al Jazeera informan de la muerte de al menos 109 miembros de las fuerzas de seguridad durante las protestas. La televisión estatal iraní dijo que solo en la provincia de Isfahán murieron 30 policías y agentes de seguridad. El comandante de las unidades especiales de las fuerzas del orden mencionó además ocho agentes muertos los días 8 y 9 de enero durante operaciones para reprimir disturbios en varias ciudades. El jefe de la policía confirmó que el nivel de confrontación con los manifestantes ha sido “intensificado”.

Por otra parte, la policía iraní anunció este domingo importantes detenciones entre figuras del movimiento de protesta. El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, declaró en la televisión estatal que varios “actores principales de los disturbios” fueron arrestados y que serán castigados tras los procedimientos legales, sin precisar cifras ni identidades.

En Teherán, un periodista de la agencia AFP describe una vida cotidiana casi paralizada. El precio de la carne se ha duplicado desde el inicio de las protestas y muchos comercios han bajado sus persianas. Las escuelas permanecen cerradas y la enseñanza se realiza a distancia, pero sin internet, lo que hace casi imposible conectarse. Aunque muchos iraníes siguen yendo a trabajar, la falta de red vuelve impracticable casi cualquier actividad.

El sábado por la noche, también se cortaron las líneas de telefonía. Según residentes de Teherán, durante la gran ola de protestas de 2022-2023 los teléfonos seguían funcionando y el impacto en la vida diaria no se comparaba con la situación actual.

Presiones internacionales y amenazas

Por otro lado, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que, en caso de un ataque militar estadounidense, “los territorios ocupados, así como las instalaciones militares y navales de Estados Unidos, serán objetivos legítimos”. Sus declaraciones, difundidas por la televisión estatal, aluden a Israel, país que Irán no reconoce, considerando que toda la Palestina histórica está ocupada.

El mensaje es una respuesta a las reiteradas advertencias lanzadas por Estados Unidos, que ha amenazado con ataques en Irán, alegando querer proteger a los manifestantes. El sábado, el presidente Donald Trump escribió en su red Truth Social: “Irán aspira a la libertad como quizá nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!”. Ya el viernes había amenazado a Teherán: “Será mejor que no empiecen a disparar, porque nosotros también empezaremos”.

Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares en Irán en junio de 2025, uniéndose a Israel en una guerra de 12 días contra Teherán. Según el Wall Street Journal, la administración estadounidense estudia posibles ataques militares, con varios escenarios sobre la mesa, aunque sin consenso interno sobre la estrategia.

El senador republicano Lindsey Graham, en tanto, expresó su apoyo a los manifestantes iraníes, asegurando que “la larga pesadilla del pueblo iraní está a punto de terminar” y que su lucha ha sido “notada por el presidente de Estados Unidos”.

Al igual que Estados Unidos, Israel por su lado afirmó apoyar a los manifestantes en su “lucha por la libertad”. El primer ministro Benjamin Netanyahu expresó este domingo su deseo de que “la nación persa se libere pronto del yugo de la tiranía” y que, cuando eso ocurra, “Israel e Irán vuelvan a ser aliados leales en la construcción de un futuro de prosperidad y paz para ambos”.

El premier afirmó seguir con atención las protestas, al igual que su Ejército, que, si bien se refirió a las manifestaciones como un “asunto interno iraní”, se mostró preparado para defenderse y “responder con fuerza”, de ser necesario.

Llamados desde el exilio

En un mensaje publicado el domingo en la red social X, Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado en 1979 y figura de la oposición en el exilio, apoyado por Estados Unidos e Israel, expresó la solidaridad de la diáspora con los manifestantes.

“Sepan que no están solos. Sus compatriotas en todo el mundo hacen oír su voz con orgullo. El mundo está hoy junto a su revolución nacional y admira su valentía”, afirmó en un video, insistiendo además en que el presidente estadounidense está “listo para ayudarlos”. Concluyó con un llamado a que “no abandonen la calle”, prometiendo “unirse pronto” a los manifestantes, sin especificar cómo podría ocurrir eso.

El sábado, Pahlavi ya había instado a los manifestantes a “prepararse para conquistar” los centros urbanos. En otro mensaje en X, llamó a trabajadores y empleados de sectores clave de la economía – transporte, petróleo, gas y energía – a iniciar un proceso de huelga nacional. También pidió a la población salir a las calles sábado y domingo con banderas y símbolos de la dinastía Pahlavi para ocupar el espacio público.

En sus mensajes, no obstante, algunos le critican no hacer referencias a preservar la integridad física de los manifestantes o a evitar la violencia y apelar a que las protestas sean pacíficas.

Con AP, AFP, Reuters y medios locales

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