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Los agricultores kosovares superan las inundaciones

» Cuando la catástrofe azota, los cupones ayudan a salvar la brecha entre la ruina y el restablecimiento de los medios de vida agrícolas.

© FAO

En el corazón agrícola de Kosovo1, bajo el sol radiante, está Pajazit Thaci. A sus 81 años, su rostro muestra las marcas de siete decenios de actividad agrícola, pero su espíritu sigue siendo joven y vital. Todo el que pasa advierte la presencia de Pajazit, su habitual camisa blanca es reconocible por todos en la localidad. Se preocupa profundamente por la tierra y siempre está pendiente de la siguiente cosecha.

En enero de 2023, Pajazit se enfrentó a una de sus peores pesadillas como agricultor. En la localidad de Qiflak, en el municipio de Rahovec/Orahovac, situado en la parte sudoccidental de Kosovo, las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento del río Drin, ocasionando inundaciones devastadoras que anegaron más de una hectárea de sus campos de trigo.

Las secuelas de las inundaciones fueron más devastadoras aún que el daño inmediato. Las aguas de la crecida dejaron tras de sí un grueso manto de piedras y arena sobre el otrora fértil suelo, convirtiendo extensas franjas de su finca en terreno no apto para el cultivo.

Pajazit no solo perdió los cultivos existentes, sino que también vio gravemente afectada su producción anual habitual. En esta racha de inundaciones, Pajazit perdió el dinero del que su familia habría vivido durante tres meses.

Con un sobre en sus manos proporcionado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Pajazit sabe que los cupones que este guarda en su interior le ayudarán a rehabilitar sus tierras y restablecer su actividad agrícola.

Estos cupones no solo suponen un apoyo financiero; también son un reconocimiento a los esfuerzos dedicados como agricultor a producir alimentos para él y su comunidad y a su voluntad de seguir realizándolos.

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Esta extensa devastación no solo fue obra del poder de la naturaleza; las actividades humanas intensificaron el problema. Durante más de 20 años, hubo excavaciones incontroladas en las proximidades del río Drin. Las barreras naturales de cinco metros, formadas a lo largo de los siglos por el curso natural del río, fueron desapareciendo debido a las continuas extracciones de arena. Esto puso en riesgo más de 400 hectáreas de terrenos agrícolas, incluidas las propiedades de Pajazit y sus vecinos.

Reflexionando sobre otros tiempos, Pajazit cuenta: “recuerdo cuando el río estaba a más de 50 metros de mis tierras. Ahora, debido a las excavaciones incontroladas de arena, apenas está a 25 metros”.

Dado el estado de sus tierras, repletas de piedras y desechos, no fue factible la plantación de trigo en otoño.

“Debemos retirar las piedras y la arena antes de poder comenzar de nuevo. Estas mismas piedras están sirviendo ahora para construir una barrera que proteja mis tierras de futuras inundaciones”, explica Pajazit.

A pesar de las dificultades, Pajazit sigue decidido a empezar a cultivar de nuevo. Con la ayuda de Sait, su robusto sobrino, comenzó la ardua tarea de recuperar sus tierras retirando los desechos manualmente. Llenaron bolsas con la arena y las piedras desplazadas y construyeron una barrera improvisada para contener futuros desbordamientos. Con la ayuda proporcionada por los cupones de la FAO para la compra de fertilizantes y embalajes para el almacenamiento de cultivos, pone sus miras en la plantación de maíz, confiando en obtener una próspera cosecha la siguiente temporada.

Ríos crecidos

En las onduladas montañas de Leposavsko Polje, en el municipio de Leposaviq/Leposavić, situado en el norte de Kosovo, las fuertes lluvias provocaron la crecida y el desbordamiento de otro río.

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Justo el año anterior, Živana Petronijević, viuda de 54 años, había comprado una parcela de 2 100 metros cuadrados en la localidad cercana de Ibarska Slatina, en la que construyó un invernadero de 150 metros cuadrados para el cultivo de fresas. Pero las inundaciones provocadas en enero de 2023 por la crecida del río Ibar como consecuencia de las fuertes lluvias, asolaron su invernadero, arruinando su ardua labor.

No obstante, el ánimo de Živana permaneció intacto y, durante finales del verano y comienzos del otoño, ella y su hijo Slavko, de 24 años, recolectaron enebro y setas silvestres. Sus esfuerzos fueron fructíferos, y con el dinero que ganaron no solo reconstruyeron el invernadero, sino que también lo ampliaron, gracias en parte a los cupones de la FAO, que utilizaron para adquirir fertilizantes y materiales de riego. Invirtieron en otros dos invernaderos y reanudaron su cultivo de fresas, decididos a recuperar sus pérdidas.

Pese a la falta de maquinaria sofisticada, Živana y Slavko trabajan sin descanso, alimentando sus tierras y a una bandada de más de 60 pollos. “Estoy activa todos los días, pero durante los meses de enero y febrero, en los que mi trabajo disminuye, me duele todo el cuerpo”, señala Živana con una sonrisa en su rostro y un brillo de vitalidad y motivación en sus ojos. “Cuando trabajo la tierra no me duele nada”.

Con su cálida personalidad y acogedora naturaleza, así como su infatigable dedicación a su explotación, Živana se ha convertido en un símbolo de fortaleza para su comunidad.

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Tanto para Pajazit como para Živana, las inundaciones fueron un recordatorio de la doble fuerza de la naturaleza: la que puede alimentar y devastar. Los esfuerzos de Živana están centrados ahora en ampliar su explotación e invertir en el futuro. Con la ayuda de los cupones de la FAO para restablecer sus medios de vida, ambos agricultores tienen una mayor confianza en un futuro próspero.

En total, más de 900 hogares agrícolas de nueve municipios sufrieron daños en sus tierras y activos a consecuencia de las inundaciones. La FAO pudo proporcionar asistencia agrícola mediante cupones gracias a la financiación de la Corporación Suiza de Desarrollo. En Kosovo, el 98% de los hogares agrícolas practican la agricultura de subsistencia, lo que significa que las inundaciones también tuvieron una repercusión directa en su seguridad alimentaria.

Las inundaciones son aquí un problema recurrente. Otras de magnitud similar tuvieron lugar en junio de 2008, diciembre de 2010, marzo de 2013, noviembre de 2016 y junio de 2019, todas ellas provocadas por fuertes precipitaciones.

La FAO está fortaleciendo la capacidad de las autoridades locales en materia de preparación y respuesta frente a emergencias y de evaluación de daños y pérdidas tras la ocurrencia de catástrofes. Al mismo tiempo, cuando se producen catástrofes o crisis, los cupones permiten a los agricultores adquirir de los proveedores locales los insumos agrícolas que les son más necesarios para restablecer sus medios de vida y recuperarse rápidamente.

Todas las referencias a Kosovo se entenderán en el contexto de la Resolución 1244 (1999) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/fao-stories/article/es/c/1675867/.

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