Mientras intenta mostrarse firme ante la posibilidad de una reanudación de los ataques de Estados Unidos, Irán también se exhibe abierto al diálogo, siempre y cuando Washington acceda a sus demandas.
En lo que puede interpretarse como una señal positiva para la vía diplomática, el presidente iraní Masoud Pezeshkian, citado por la prensa estatal, señaló que su Gobierno ha recibido “ciertas facultades” por parte del líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jameneí, para negociar las condiciones de un acuerdo que ponga fin a la guerra lanzada el pasado febrero por Estados Unidos e Israel.
Pezeshkian no especificó el alcance del mandato entregado por Jameneí pero insistió en que Teherán “intentará resolver el problema mediante el diálogo”.
En ese sentido, la agencias Reuters informó, citando a un funcionario cercano a las negociaciones, que mediadores de Qatar viajaron a Teherán el lunes por la noche para conversar con el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, sobre un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Según el funcionario, sin identificar, se está debatiendo una versión del borrador de un acuerdo, que lleva ocho días en negociación.
Iranian President Pezeshkian says Supreme Leader Mojtaba Khamenei has granted the government certain powers to pursue diplomatic talks, without specifying their scope. His remarks come as Qatar-mediated indirect negotiations with the U.S. continue, with a draft proposal reportedly under discussion. https://t.co/oIE6l0wZ2U
— Clash Report (@clashreport) November 2, 2026
Esa disposición al diálogo se ha visto reflejada en tres días consecutivos de encuentros entre representantes iraníes y los mediadores cataríes en Doha, que culminaron el domingo sin avances significativos, aunque una fuente con conocimiento de las negociaciones informó a Reuters que se está haciendo circular entre las partes un borrador de propuesta, sin ofrecer más detalles.
En comentarios recogidos por el medio estatal IRNA, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguró que “las consultas a través de mediadores son muy intensas”. “Hemos presentado nuestras condiciones y propuestas, y todo depende de la racionalidad política de Washington”, sostuvo.
Poco antes de las declaraciones de Pezeshkian, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, había señalado que cuenta con un plan para reabrir el estrecho de Ormuz “en un plazo de dos días”, siempre que Washington acceda a sus demandas.
La base de la posición negociadora de Teherán sigue siendo la propuesta de siete pasos presentada en septiembre –y rechazada por la Administración de Donald Trump–, pero “ahora condensada”, especificó Baghaei, como señal de “la buena fe de Irán”.
Ese plan contemplaría que Estados Unidos ponga fin a su bloqueo a los puertos iraníes, que Irán reabra el paso por el estrecho de Ormuz, que Washington conceda una exención a la venta de petróleo iraní, que se cancelen las nuevas sanciones contra Teherán y que, en una etapa posterior, se aborden otras cuestiones.
Para Baghaei, la postura fundamental de Irán se mantiene en que un retorno a las negociaciones sobre el programa nuclear del país solo ocurriría una vez verificado el cumplimiento de todas sus condiciones.
Trump mantiene la ambigüedad sobre una reactivación de las hostilidades
Si bien los ataques a gran escala se encuentran en una pausa tensa, el conflicto entre Estados Unidos e Irán no ha terminado y sigue golpeando los mercados energéticos. Todo mientras los próximos pasos se encuentran bajo la sombra de la incertidumbre, marcada por las elecciones de medio término, cuyos resultados definirán el margen de gobernabilidad que Donald Trump tendrá para los dos últimos años de su Administración.
El presidente estadounidense, además, se muestra públicamente ambiguo sobre las posibilidades, tanto de retomar los bombardeos en Irán como de apostar por la vía diplomática.
Por un lado, este lunes Trump sostuvo que Irán quiere llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra de Estados Unidos contra Teherán y que tal acuerdo “podría ocurrir”.
Pero, en la víspera, durante un acto electoral en Iowa, mostró otro tono. El domingo, Trump aseguró: “La única razón por la que aún no he terminado con Irán es que quiero ser amable, pero en algún momento tendremos que darles un buen golpe”.
El sábado, en diálogo con periodistas, el jefe de la Casa Blanca había alardeado de que Estados Unidos podría atacar “en diez minutos” los sitios nucleares de Irán, la mayoría de los cuales, según Trump, han sido “neutralizados” y solo quedarían “uno o dos emplazamientos por neutralizar”.
“Probablemente podríamos fijarnos en la montaña Pickaxe, y eso es algo que hay que solucionar. Podemos hacerlo muy rápidamente”, añadió.
.@POTUS: “We’ve knocked out their nuclear. We still have to take care of, I would say, one or two sites, but we can do that in ten minutes.” https://t.co/VtH9B7ExZs
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) November 1, 2026
Situado cerca de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, a 250 kilómetros al sur de Teherán, en ese cerro los servicios de inteligencia estadounidenses sospechan que Irán albergaría un complejo nuclear subterráneo, algo que el régimen iraní niega.
Mientras los reportes mediáticos dan cuenta de una intención de la Administración Trump de lanzar una ofensiva breve y definitiva en Irán, Teherán, diplomáticos regionales y diversos analistas han advertido que una nueva ronda de enfrentamientos podría ser más extensa y destructiva que la anterior.
El portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, afirmó durante el fin de semana que Trump, esta vez, “no estaría en posición de dictar ni el momento ni las condiciones” del cese de hostilidades y que “una nueva guerra podría ser más larga que la anterior”.
En paralelo, Trump enfrenta la presión del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien, de acuerdo a lo informado por ‘Axios’, insistió en una llamada telefónica el sábado que Estados Unidos e Israel deberían retomar los ataques en Irán inmediatamente después de las ‘midterms’ estadounidenses. El republicano, no obstante, le habría manifestado su preferencia a dar más tiempo a las negociaciones en curso para ver si dan resultados.
Yair Golan, líder del partido opositor israelí Los Demócratas (centro-izquierda), alertó este lunes que Netanyahu “no dudará en empujar a Israel a una escalada de seguridad y un estado de emergencia para atrasar el cambio de Gobierno”.
Pese a que su partido Likud fue el más votado en las elecciones de la semana pasada, la coalición ultranacionalista y religiosa de Netanyahu no cuenta con la mayoría parlamentaria para un nuevo mandato, por lo que relanzar la guerra contra Irán podría extender su estadía en el cargo, que ahora ejerce de manera interina hasta que se forme un nuevo Ejecutivo, una opción que tampoco es sencilla para el bloque opositor.
Preocupación en Rusia, China y el Golfo
Aunque la esperanza de que la última ronda de mediación catarí pueda conducir a una solución diplomática facilitó este lunes la caída de los precios del petróleo cerca de un 6%, fuentes iraníes consultadas por Reuters consideraron que un nuevo ataque estadounidense sigue siendo más probable que un acuerdo.
Esta posibilidad preocupa a China, uno de los principales compradores del sector energético de la región del Golfo, que está intensificando su actividad diplomática en Medio Oriente esta semana.
En Beijing, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, mantuvo un encuentro con el secretario adjunto del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Bagheri Kani. Según un comunicado publicado tras esa reunión, Wang indicó que “el diálogo y la negociación” son la única vía para resolver el conflicto e instó a “todas las partes” a “actuar con responsabilidad”, en lugar de recurrir de nuevo a la fuerza.
Al mismo tiempo, Wang se reunión con el asesor de seguridad nacional de Arabia Saudita, Musaed bin Mohammed al-Aiban, y ambas partes coincidieron en la necesidad de trabajar para garantizar la seguridad energética regional y la protección de las rutas de navegación.
Además, el presidente chino Xi Jinping recibió al sultán de Omán, Haitham bin Tariq al-Said –cuyo país se sitúa en la ribera sur del estrecho de Ormuz–, y, según la agencia Xinhua, subrayó que “la paz y la estabilidad regionales requieren el esfuerzo conjunto de todas las partes” y que Beijing “trabaja activamente para poner fin a los conflictos”.
De hecho, el portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, anunció que el gigante asiático desplegará entre principios y mediados de noviembre una ronda de diplomacia itinerante por Medio Oriente y África, a cargo de varios enviados y representantes especiales, para “promover el diálogo” y “contribuir a la paz y la estabilidad regionales”.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia señaló que las informaciones sobre nuevas acciones militares contra Irán son “extremadamente alarmantes” y llamó a redoblar los esfuerzos para una solución diplomática.
Además, según informaron medios estatales iraníes, el presidente ruso Vladímir Putin mantuvo el lunes una conversación telefónica con el alto responsable de seguridad de Irán, Mohsen Rezaei.
En un foro de seguridad en Bahrein, celebrado el fin de semana en Manama, el ambiente era sombrío entre varios diplomáticos del Golfo, preocupados por el alcance que tendría una nueva escalada.
Anwar Gargash, asesor presidencial de Emiratos Árabes Unidos, señaló a los asistentes que “las reglas de la lógica” indican que las posturas de Estados Unidos e Irán están muy alejadas y que, “si no se logra salvar la distancia entre estas posiciones, habrá que temer lo peor”.
Con Reuters, AP y EFE