Por Almudena de Cabo (dpa)
Berlín, 5 ago (dpa) – ¿Hasta dónde llega la libertad de prensa en Alemania? ¿Qué es un secreto de Estado? ¿Puede un periodista cometer alta traición? Éstas son algunas de las cuestiones que han surgido con al escándalo sobre las investigaciones abiertas por la fiscalía general contra un blog.
El fiscal general de Alemania, Harald Range, abrió la caja de pandora hace unos días al informar de su decisión de investigar a dos periodistas de “Netzpolitik.org” -un portal de noticias premiado por sus campañas por las libertades civiles en el mundo digital- acusados de cometer alta traición al publicar supuestamente documentos secretos de Estado.
El anuncio desató un aluvión de críticas. “En realidad el presidente de los servicios secretos en el interior, Hans-Georg Maassen, y el fiscal general, Harald Range, han hecho un favor a la libertad de prensa en el país”, escribió hoy el semanario alemán “Die Zeit”.
Las diligencias abiertas por Range por alta traición contra la plataforma después de que Maasen presentara una denuncia ante la fiscalía provocaron una fuerte protesta tanto de la opinión pública como en Internet.
“Esto demuestra cómo de importante es para los ciudadanos contar con medios de comunicación independientes que no estén bajo la tutela del Estado y que den a conocer situaciones irregulares”, agregó la publicación.
“Fue un sentimiento extraño, entre ganar la lotería o una especie de irritación: ¿Qué es en realidad alta traición?”, comenta Markus Beckedahl, uno de los fundadores del blog y acusado por la fiscalía, sobre todo el revuelo armado en torno a su publiación.
De acuerdo con el párrafo 94 del código penal alemán, alguien comete alta traición cuando revela un secreto de Estado a una potencia extranjera o a su intermediario o lo da a conocer con el objetivo de dañar Alemania o favorecer a una potencia extranjera, que conllevaría el peligro de un grave daño para la seguridad exterior de Alemania.
¿Era esto lo que buscaban los dos periodistas y las “fuentes desconocidas” que sacaron a la luz los planes de los servicios secretos alemanes de ampliar la vigilancia en Internet? Desde el Ministerio de Justicia, lo dudan.
El ministro de Interior, Thomas de Maizière, dejó claro esta semana que el departamento de Interior ve con “escepticismo” si realmente los blogueros tenían la intención de perjudicar Alemania o beneficiar a una potencia extranjera.
Mientras, desde el Ministerio de Justicia intentaron pararlo y tomaron distancia de Range, lo que provocó que éste les acusara de injerencia en el curso de la justicia, que destacó, “debe actuar con independencia”.
Notablemente molesto, Range recordó que “la libertad de prensa y opinión es un bien muy preciado. Sin embargo, este derecho de libertad tiene límites, también en Internet”.
Sin embargo, las investigaciones contra periodistas acusados de alta traición son escasas. La más sonada ocurrió en octubre de 1962 cuando la revista alemana “Der Spiegel” publicó una historia titulada “Defensa limitada”. En ella daban a conocer el mal estado del ejército alemán bajo el liderazgo del entonces ministro de Defensa Franz Josef Strauss, de la Unión Cristianosocial (CSU).
Sus autores citaban partes de documentos secretos de la OTAN que dejaban patente que el Ejército alemán no estaba preparado para hacer frente a una posible guerra nuclear en Europa central.
Como consecuencia, el 26 de octubre de 1962 las autoridades alemanas entraron en el edificio de la publicación en Hamburgo para registrar la redacción. Los investigadores abrieron diligencias contra siete trabajadores de la revista, entre los que se encontraban el editor de la revista Rudolf Augstein y los redactores jefes Johannes Engel y Claus Jacobi, a los que se acusó de desvelar 41 secretos de Estado.
Era la primera vez en la historia de la joven Alemania que se producía una represión de este tipo en el país. Augstein estuvo en prisión 103 días hasta febrero de 1963. El proceso judicial no prosperó, pero el escándalo del conocido como “Caso Spiegel” acabó costándole el puesto a Strauss.
La artículo cinco de la Constitución alemana establece que “la libertad de prensa y la libertad de informar a través de la radio y las películas debe ser salvaguardada. No debe haber censura”.
Hasta ahora, nadie se había atrevido de nuevo a abrir la caja de los truenos por miedo a las represalias. Al igual que a Strauss, a Range le costó su puesto. El Ministerio de Justicia, del que depende su cargo, decidió que ya era hora de retirar al fiscal general sin necesidad de esperar a febrero de 2016, cuando estaba prevista su jubilación.
