Por Andrea Sosa Cabrios (dpa)
Ciudad de Guatemala, 4 sep (dpa) – El ambiente no es el mejor para las elecciones del domingo en Guatemala: el presidente Otto Pérez tuvo que renunciar y está detenido para enfrentar acusaciones de corrupción y ningún candidato presidencial ha logrado convencer a la mayoría del electorado.
Un comediante de 46 años, Jimmy Morales, conocido como Neto en sus películas y piezas de humor, encabeza ligeramente la intención de voto, según una encuesta difundida el miércoles.
Le pisan los talones un empresario de derecha, Manuel Baldizón, y una ex primera dama socialdemócrata, Sandra Torres. Con menos del 25 por ciento de las preferencias para el mejor ubicado, se espera una segunda vuelta el 25 de octubre.
Pero la atención de las últimas semanas ha estado puesta más en los tribunales y en las protestas de la sociedad contra la corrupción que en las urnas.
Una fiscalía que ganó fama de independencia y la Comisión contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de la ONU han mostrado los dientes para desmantelar una presunta red de corrupción y defraudación fiscal en aduanas que, según sus investigaciones, llegaba hasta las máximas esferas del poder y era denominada “La Línea”.
Pero por la crisis política “se descuida el otro gran desafío” que es el proceso electoral, consideró Frank LaRue, relator del Instituto Centroamericano de Estudios para la Democracia Social y columnista del diario “Prensa Libre”.
“El proceso electoral que se está dando en las mismas condiciones de siempre, sin transparencia de las finanzas electorales, sin un régimen democrático al interior de los partidos y sin garantías de que el día electoral no se den serias deficiencias como la compra de votos o actos de agresión cerca de los centros de votación”, advirtió.
El domingo se elegirá al sucesor de un presidente que ya no está en el cargo: Pérez, general retirado de 64 años que terminaba su periodo el 14 de enero, está acusado de asociación ilícita, cohecho pasivo y caso especial de defraudación aduanera.
Su sustituto es Alejandro Maldonado, que apenas en mayo había reemplazado como segundo al frente del gobierno a la vicepresidenta Roxana Baldetti, que también renunció y ahora está detenida por el mismo caso que Pérez.
“Que (la supuesta red de corrupción) llegara hasta esos niveles realmente es una sorpresa”, dijo el jefe de la CICIG, Iván Velásquez. Para la CICIG algo debe quedar claro: “Aquí no hay nadie por encima de la ley”.
Guatemala, el país con más población en Centroamérica con 15,8 millones de habitantes, elegirá presidente y vicepresidente por cuatro años (2016-2020), alcaldes y diputados, tanto para el Congreso guatemalteco como para el Parlamento Centroamericano.
Después de más de cuatro meses de salir a las calles a protestar y a exigir la renuncia de Baldetti primero y de Pérez después, la ciudadanía tendrá que expresarse en las urnas.
