La historia del mendigo alemán en Roma que se convirtió en San Pedro

Personas sin hogar pasan la noche en sacos de dormir bajo las columnatas de la Plaza de San Pedro. Foto: Christoph Sator/dpa

Por Christoh Sator (dpa)

Las noches ya vuelven a ser frías en Roma. Tan frías que las personas sin techo que cada noche acampan alrededor de la Plaza de San Pedro traen consigo varias capas extra de periódicos y cartones.

Aunque no hace tanto frío como en noviembre de 2022, cuando uno de ellos, un alemán, murió congelado aquí.

Ahora, Burkhard Scheffler —cuyo nombre casi nadie conocía hasta ahora— ha vuelto como San Pedro en un retablo de una iglesia lateral de la basílica de San Pedro. Más santo, imposible.

La historia de por qué un mendigo alemán fallecido está en el corazón de la Iglesia católica como apóstol con la llave del reino de los cielos en un cuadro de santos es bastante complicada.

No hubo un gran plan para ello. Aparte de muchas coincidencias, participaron el papa Francisco, una estrella del pop italiana, un conocido pintor alemán y las Naciones Unidas.

10.000 sin techo en Roma y el Vaticano 

Scheffler era una de las varias docenas de personas sin hogar que pasan la noche bajo las columnatas de la Plaza de San Pedro durante todo el año, con el permiso del Vaticano.

Nacido en 1961, vivió así durante varios años. No quería pasar la noche en albergues para personas sin hogar. Era originario de la cuenca del Ruhr y anteriormente había sido ingeniero. Vivía solo y no tenía hijos.

La mayoría de las veces iba con una mochila, una gorra de béisbol en la cabeza y una botella de cerveza. Con el tiempo, le creció una barba enorme. Así apareció en 2017 en un vídeo del músico de rock Jovanotti, entre los segundos 19 y 21. La canción se titula “Oh, vita!” (¡Ay, la vida!). Por ello le pagaron diez euros (unos 11,6 dólares a la cotización actual).

“Se parece a San Pedro” 

Con su barba, el mendigo también llamó la atención de Michael Triegel. El pintor de la ciudad alemana de Leipzig y quien también retrató al papa alemán Benedicto XVI, visita Roma a menudo.

En el invierno de 2018 vio a Scheffler sentado en el umbral de una iglesia en el barrio de Trastevere. “Inmediatamente pensé: se parece a San Pedro. Si alguna vez necesitas a un Pedro para un cuadro, este es tu Pedro”.

Scheffler accedió a dejarse pintar. Triegel solo tardó media hora. Los dos no hablaron mucho. “Ni siquiera me di cuenta de que era alemán”, recuerda el pintor en una entrevista con dpa. Al final, le dio 70 euros. El boceto se convirtió en un retrato titulado “Römischer Bettler” (Mendigo romano), que ahora cuelga en Leipzig.

Triegel también utilizó el retrato cuando recibió el encargo de pintar una nueva parte central para un retablo de Lucas Cranach el Viejo (1472-1553) de la catedral de Naumburg, en el este de Alemania, que había sufrido graves daños en el siglo XVI.

Allí, el vagabundo de Roma aparece ahora entre otras figuras modernas sobre un fondo dorado como San Pedro con una gorra de béisbol roja, el segundo a la derecha.

Sin embargo, hasta hace poco nadie sabía que el modelo para el apóstol se llamaba Burkhard Scheffler y que ya no estaba vivo.

El mendigo fue encontrado muerto una mañana de noviembre de 2022 bajo las columnatas. Había fallecido congelado durante la noche, con solo 61 años. La noticia llegó al papa de entonces. Francisco incluyó al alemán en su siguiente oración dominical y se encargó además de que recibiera una tumba en el Campo Santo Teutónico, el cementerio alemán junto a la basílica de San Pedro.

Dos años en Roma por las disputas sobre la ubicación 

Mientras tanto, ocurre que desde hace algún tiempo existe una controversia sobre dónde debe colocarse el altar rediseñado de Cranach en la catedral de Naumburgo.

Incluso la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se está ocupando del asunto. Se teme que la catedral pierda su estatus de Patrimonio de la Humanidad. Por eso, el retablo fue trasladado temporalmente a Roma.

Ahora se encuentra en la iglesia del Campo Santo Teutónico, a pocos pasos de la tumba de Scheffler.

Fue entonces que alguien notó que el San Pedro del cuadro y Scheffler eran idénticos. La certeza solo llegó gracias a las pocas fotos que hay del mendigo. Triegel también se enteró así del nombre del modelo para su San Pedro y de lo que fue de él.

“Si ahora ha recibido un nombre y se le recuerda de nuevo, entonces ha valido la pena”, dice. “El buen Dios habrá tenido algo en mente al hacerlo”, afirma.

El retablo se podrá ver en Roma durante los próximos dos años. En Naumburg esperan que para entonces se haya encontrado una solución a la disputa sobre su ubicación.

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