La contundente derrota de Javier Milei en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires generó un terremoto político en Argentina. El análisis de Joaquín Morales Solá, publicado en La Nación, ayuda a comprender por qué este revés no solo tiene un impacto inmediato en la gobernabilidad, sino que podría redefinir la estrategia del oficialismo en los próximos meses.
1. Una derrota demasiado temprana
Morales Solá remarca que no hay derrotas buenas, solo menos malas. Y esta, ocurrida cuando a Milei le faltan tres meses para cumplir dos años de mandato, fue particularmente dura: perdió por más de 13 puntos en el distrito más grande e importante del país, que concentra el 40% del padrón electoral nacional.
El contraste con su discurso triunfalista reciente fue evidente. Milei había prometido poner “el último clavo al ataúd del kirchnerismo”. El resultado mostró que no hubo ni clavo ni ataúd: el kirchnerismo sigue vivo y el peronismo salió fortalecido.
2. Los errores de Milei
El análisis señala que Milei cometió varios errores clave:
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Creer en un agradecimiento perpetuo por la baja de la inflación. La sociedad lo reconoció en un inicio, pero pronto advirtió que esa reducción tenía como costo el estancamiento económico.
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Excesiva confrontación. Su estilo pendenciero, cargado de agravios y metáforas violentas, terminó aislándolo y dejando espacio para que sus enemigos políticos capitalizaran el desgaste.
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Falta de alianzas. Optó por apostar a ganar solo con La Libertad Avanza, cerrando la puerta a acuerdos más amplios que podrían haberlo fortalecido en Buenos Aires.
3. El impacto social y económico
La derrota también reflejó el impacto de las penurias económicas en vastos sectores sociales, especialmente en el conurbano bonaerense. Morales Solá cita al especialista Guillermo Oliveto: “El mes se le termina a mucha gente el día 20”, lo que evidencia que millones de argentinos no logran cubrir sus necesidades básicas durante todo el mes.
Este malestar social se profundiza en la provincia más golpeada por la pobreza y la informalidad laboral, justamente donde los caudillos peronistas mantienen fuerte control político.
4. El papel del peronismo
Axel Kicillof, gobernador bonaerense, logró lo que Cristina Kirchner no pudo en su último tiempo: ordenar al peronismo detrás de un proyecto común. Separó las elecciones provinciales de las nacionales, planteó la votación como un plebiscito a Milei y ganó.
Aunque su gestión provincial tiene deficiencias, Kicillof emerge como un posible candidato presidencial para 2027, algo impensado hasta antes de esta elección.
5. Riesgos inmediatos para Milei
La derrota en Buenos Aires no es solo política, también puede traer consecuencias económicas:
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Los mercados reaccionarán. El dólar, los bonos y el riesgo país estarán bajo la lupa esta semana.
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El Congreso opositor. El peronismo ya mostró capacidad de alcanzar dos tercios en ambas cámaras, la mayoría necesaria incluso para un eventual juicio político.
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La imagen presidencial. Consumado el fracaso electoral, Milei deberá decidir entre buscar consensos con aliados naturales o profundizar su aislamiento.
Conclusión
Para Morales Solá, la derrota bonaerense es un punto de inflexión que obliga a Milei a repensar su estrategia. El peronismo huele sangre, la economía está en una cuerda floja y la sociedad reclama respuestas más allá del ajuste.
Lo que ocurra en las próximas semanas será decisivo para las elecciones nacionales de octubre, que marcarán el rumbo político de la Argentina hasta el final del mandato de Milei.