La crisis de Ucrania hace dudar de la diplomacia británica

PutinANÁLISIS

Por Michael Donhauser (dpa)

Londres, 22 feb (dpa) – Rusia es un pelgiro equiparable al Estado Islámico (EI) y los miembros de la OTAN en el Báltico corren el riesgo de ser víctimas de “agresiones rusas”, aseguró durante un vuelo el ministro de Defensa británico, Michael Fallon, que no ahorró palabras al referirse a la preocupación que le generan las actuales relaciones con Moscú.

El ministro del Exterior Philip Hammond insitió estre fin semana y aseguro que Putin viola “sistemáticamente el acuerdo de alto el fuego. Y Liam Fox, el predecesor de Fallon en el cargo, exigió hoy que se suministren armas a Ucrania. No hay nada de extraño en todas estas declaraciones ya que entre Londres y Moscú están distanciados.

Si bien Fallon hizo sus declaraciones a los periodistas del “Times” y de “Daily Telegrpah” tras largas horas de vuelo a Sierra Leona, lo cierto es que fue una de las críticas más contundentes lanzadas por un político occidental hacia el Kremlin.

Poco después el Ministerio de Defensa de Londres confirmaría que jets británicos escoltaban aviones de combate rusos en la región de Cornwall, un procedimiento normal que no obstante adquiere otro cariz en el actual contexto.

El carácter particular de la diplomacia británica resulta sintomático en relación con el conflicto de Ucrania. El gobierno del primer ministro David Cameron parece no lograr tomar una buena senda en este sentido, algo que muchos creyeron ver reflejado en el hecho de que las últimas negociaciones cruciales sobre el tema tuvieran lugar entre los líderes políticos de Alemania, Francia, Ucrania y Rusia. Londres brilló por su ausencia.

El ex general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) Richard Shirreff llegó incluso a señalar que Cameron es “irrelevante a nivel de política exterior” y comentó que era muy “desafortunado” que un jefe de gobierno no demostrara tener el peso que podría en estas cuestiones.

Cuando faltan unos dos meses para las elecciones parlamentarias en las que ese jefe de gobierno luchará por su supervivencia, la oposición no desaprovechó el momento, pero Downing Street salió rápidamente al cruce y aseguró que el papel del Reino Unido en la crisis ucraniana es “activo”.

A otros les resulta hasta demasiado activo. No sorprende que el Kremlin haya objetado las declaraciones de Fallon señalando que el ministro, que ocupa el cargo hace tan sólo medio año, cruzó los límites de la “ética diplomática”. Pero sus socios occidentales tampoco parecen muy satisfechos con la áspera retórica de su par británico, aunque Cameron haya intentado retomar la buena senda.

Además, la calma del primer ministro pronto se desvaneció al escuchar las críticas elevadas por la cámara de los lores, que aseguró que su gestión, al igual que los principales gobiernos de la Unión Europea, cometieron “errores catastróficos” en su interpretación de la crisis ucraniana, según el informe publicado por el Comité de Exteriores de la cámara. El gobierno británico no fue “tan activo como hubiese sido posible”, apuntó.

Si bien el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) también señaló que el mundo occidental no mostró la preparación suficiente ante la guerra híbrida de Rusia (cuya estrategia radicó en la falta de información y en el uso de soldados y de equipos militares sin distintivo nacional), Cameron parece negarse a asumirlo.

“No lo acepto”, aseguró en un mitin en Glasgow. “La responsabilidad de lo que pasa en Ucrania es exclusivamente de Putin”, aseguró.

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