Por Alvise Armellini y Miriam Schmidt (dpa)
Roma, 15 jun (dpa) – El responsable italiano de gestionar los flujos migratorios que llegan a través del Mediterráneo, Mario Morcone, cree que “Europa necesita una auténtica política común” para enfrentar la situación, sin acusaciones mutuas ni egoísmo.
En entrevista con dpa, el prefecto para Libertades Civiles y Migración del Ministerio del Interior explica por qué no es posible impedir a los inmigrantes que sigan viaje hacia el norte de Europa y lo que implica para Italia la llegada de decenas de miles de personas.
dpa: ¿Hay una línea roja en la que Italia debería decir que ya no puede hacer frente a la llegada de personas?
Morcone: Espero que no, pienso que no, somos un país de 60 millones de habitantes. El mayor temor no es la capacidad de acogida, sino la cohesión de la sociedad italiana en vista de una presencia tan abrumadora y la instrumentalización que hace a menudo la política de los temas migratorios. Todo eso puede ser una combinación explosiva.
dpa: El año pasado llegaron 170.000 personas a Italia pero en los centros de acogida viven 76.000 personas. ¿Cómo se explica esta diferencia?
Morcone: Es sabido que muchos de los refugiados no quieren quedarse en Italia. Está claro que pese a los intentos por que estas personas se queden es difícil evitar que intenten reunirse con sus parientes o amigos en otros países.
dpa: Alemania acusa a veces a Italia de cerrar los ojos y permitir que estas personas crucen la frontera.
Morcone: Roma podría quejarse de Austria por el nuevo fenómeno de los afganos y paquistaníes que entran por Bulgaria y Hungría y llegan a Italia. No conseguimos nada con este juego de acusaciones mutuas. Tener una política de asilo en Europa significa tener realmente una política común, abandonar los egoísmos nacionales y pensar que ahora sea quizás Italia la que está bajo particular presión, pero en el futuro podrían ser otros países.
dpa: Muchos políticos de otras partes de Europa viajan a Lampedusa o Sicilia para hacerse una idea de la situación. ¿Qué opina de ello?
Morcone: Si nuestros amigos franceses o alemanes vienen y ven lo difícil que es tomar las huellas dactilares de un eritreo que no quiere quedarse en Italia y quiere ir a Holanda, y nos dan consejos sobre el nivel apropiado de fuerza que podemos utilizar para coercionarlo, estaremos más que contentos. A veces es difícil hacerse una idea de cómo es una situación estando lejos.
dpa: ¿Cómo están los centros de acogida? Hay muchas acusaciones de sobrepoblación y malas condiciones.
Morcone: También hay muchos prejuicios. Me puedo imaginar que un eritreo que pide asilo en Alemania alegue que fue maltratado en Italia, porque quiere quedarse en Alemania. A veces nuestros amigos europeos actúan como si lo supieran todo, pero tenemos muchas buenas prácticas que enseñar, como la excelente red de albergues municipales que alojan actualmente a 12.000 personas.
MARIO MORCONE, de 62 años, dirige el Departamento de Libertades Civiles y Migración en el Ministerio del Interior italiano. Nació en 1952 en Caserta, estudió Derecho y trabaja en la administración pública desde 1976.
