
Jerusalén, 24 may (elmundo.cr) – El Estado de Israel contra Benjamin Netanyahu. Después de casi cuatro años de investigaciones mezcladas a un feroz debate político durante tres campañas electorales en un año y medio, Netanyhau ahora se sentará en el banquillo de los acusados. Será el primer jefe del gobierno en funciones en la historia de Israel que se enfrentará a un proceso judicial.
El juicio iniciado hoy en el Tribunal de Distrito de Jerusalén, un colegio de tres jueces presididos por el juez Rivka Fridman Feldman, quien había llevado uno de los fascículos del juicio a Ehud Olmert, ex primer ministro condenado por corrupción en 2015 y que cumplió año y medio de cárcel.
Los cargos que enfrenta el premier, junto a otros tres acusados son: soborno, fraude y abuso de autoridad, la pena por los presuntos delitos podría ser de hasta 10 años de prisión. En el llamado “caso 1000”, también conocido como “Puros y champán”, Netanyahu es acusado de haber recibido regalos —joyas, puros habanos Cohiba o champán rosado, en cambio de favores por parte, entre otros, del productor de Hollywood Arnon Milchan, responsable de éxitos de taquilla como Pretty Woman o L. A. Confidential.
En el caso 2000, es acusado de haber fraguado una tratativa- que al final no prosperó- con el editor del principal periódico israelí, Yediot Ahronot, para obtener coberturas mediáticas favorables al gobierno en cambio de una ley que perjudicara a su principal competidor.
El caso 4000, el más grave, en el sentido de que incluye la acusación de sobornos, fraude y violación de la confianza, Netanyahu es acusado de haber negociado con Shaul Elovich, principal accionista del gigante de telecomunicaciones Bezeq, cobertura mediática amigable al gobierno por parte del portal Walla a cambio de regulaciones gubernamentales provechosas al grupo.
Durante la jornada han tenido lugar una serie de manifestaciones a favor y en contra del primer ministro, por un lado los fieles de Netanyahu que acusan el uso político y distorsionado de la justicia para eliminar “con la complicidad de los medios de comunicación” un rival político; de la otra parte los que plantean la cuestión del daño moral y la inconveniencia para el país que un primer ministro bajo proceso siga gobernando.
El diputado Yair Lapid, líder del partido centrista Yesh Atid, acusó al partido de Netanyahu, el Likud y a sus seguidores de fomentar la violencia e intentar intimidar a los jueces (…) Netanyahu está tratando de arrastrarnos a una guerra civil para salvarse del juicio” dijo.
Por su parte el primer ministro que siempre ha negado las acusaciones asegura que es víctima de “una cacería de brujas”. Hablando con la prensa al ingreso del Tribunal de Jerusalén, Netanyahu dijo que el juicio contra él, es un intento de “golpe de Estado” con “pruebas falsas”. Poco después en una arenga delante de sus simpatizantes reunidos en las afueras del tribunal dijo: “La gente sabe que esto es un intento de golpe de estado político contra la voluntad popular (…) les garantizo que con vuestra ayuda y con la ayuda de Dios seguiré luchando, no les permitiré que nos derriben”, sentenció.