La relación entre Israel y América Latina atraviesa un nuevo momento. Después de años en los que varios gobiernos de la región tomaron distancia de Tel Aviv, el mapa político latinoamericano está provocando un movimiento en la dirección contraria.
Venezuela restableció los servicios consulares con Israel; Colombia retomó relaciones y fue más allá al reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán; Chile volvió a nombrar agregados militares; Ecuador recibió al canciller israelí; Honduras firmó un acuerdo de cooperación en defensa y países como Costa Rica, República Dominicana y Perú también alcanzaron acuerdos con Israel en materia de seguridad.
¿Qué explica este acercamiento?
Un análisis publicado por CONNECTAS pone la mirada sobre el cambio político experimentado por América Latina, el alineamiento de varios de estos gobiernos con Estados Unidos y un elemento económico y estratégico particularmente importante: la industria israelí de defensa y seguridad.
El mapa político cambió
Uno de los ejemplos más llamativos señalados por CONNECTAS está en Venezuela.
En junio de 2023, Nicolás Maduro recibió al entonces presidente iraní Ebrahim Raisi para reafirmar la alianza entre ambos países. Tres años después, bajo el gobierno de Delcy Rodríguez, Venezuela restableció los servicios consulares con Israel.
El movimiento resulta significativo debido a la estrecha relación del chavismo con Irán y porque Venezuela había roto relaciones diplomáticas con Israel desde 2009.
Colombia constituye otro ejemplo del cambio.
Gustavo Petro suspendió las relaciones diplomáticas con Israel en 2024 en medio de la guerra en Gaza. Su sucesor, Abelardo de la Espriella, no solamente restableció el vínculo, sino que reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel. CONNECTAS destaca que hasta entonces Estados Unidos era el único país que había dado ese reconocimiento.
Los movimientos coinciden con un giro político experimentado en buena parte del continente.
Raanan Rein, académico que ha estudiado históricamente las relaciones entre Israel y América Latina, explicó a CONNECTAS que desde 2023 la centroderecha, derecha y extrema derecha ganaron 13 de las últimas 16 elecciones celebradas en América Latina.
Ese cambio, considera Rein, está siendo aprovechado por el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Milei, Kast, Noboa y Asfura
Argentina representa uno de los ejemplos más evidentes.
Javier Milei ha establecido una relación particularmente cercana con Israel y se ha definido como “el presidente más sionista del mundo”.
En Chile, José Antonio Kast volvió a nombrar agregados militares en Israel después de que esa representación fuera suspendida durante el gobierno de Gabriel Boric.
Ecuador también protagonizó un acercamiento: Daniel Noboa recibió el pasado 5 de agosto al canciller israelí, algo que, según el análisis, no sucedía desde hacía más de cuatro décadas.
Honduras cambió igualmente de dirección.
El gobierno de Xiomara Castro había defendido la causa palestina y se sumó a la demanda por genocidio contra Israel. Sin embargo, el nuevo presidente, Nasri Asfura, firmó el 17 de agosto un acuerdo de cooperación en defensa con Israel.
Las armas y la seguridad aparecen en escena
La explicación no sería únicamente ideológica.
Israel posee una de las industrias de defensa, seguridad e inteligencia más desarrolladas del mundo, y América Latina aparece como un mercado con espacio para crecer.
De acuerdo con los datos recogidos por CONNECTAS, la industria militar y de defensa israelí alcanzó en 2025 exportaciones por $19.200 millones, un récord histórico y un crecimiento del 30% frente al año anterior.
Sin embargo, América Latina representó solamente un 2% de esas exportaciones.
Ese escenario abre oportunidades comerciales para Israel en una región que enfrenta problemas de narcotráfico, crimen organizado e inseguridad.
En ese contexto aparecen también Costa Rica, República Dominicana y Perú, cuyos gobiernos alcanzaron acuerdos con Israel relacionados con seguridad.
Estados Unidos también pesa
Hay otro elemento detrás del movimiento: Washington.
Paulo Botta, director de la oficina de América Latina de Trends Group, un centro de pensamiento de Emiratos Árabes Unidos, explicó a CONNECTAS que históricamente existe una relación entre la cercanía latinoamericana con Estados Unidos y sus vínculos con Israel.
Cuando los gobiernos latinoamericanos intentan mejorar su relación con Washington, sostiene Botta, suelen acercarse también a Israel. Cuando las relaciones con Estados Unidos empeoran, ocurre frecuentemente lo contrario.
Rein coincide en identificar el alineamiento con Estados Unidos como uno de los factores que explican la nueva relación.
No obstante, el académico advierte que se trata principalmente de intereses políticos de corto plazo, porque el acercamiento no necesariamente implica un fortalecimiento de los vínculos entre las sociedades, sino entre determinados gobiernos.
Una relación que se mueve como un péndulo
La cercanía entre Israel y América Latina no es nueva.
Cuando se fundó el Estado de Israel en 1948, varios países latinoamericanos respaldaron su creación y posteriormente ayudaron a contrarrestar su aislamiento dentro de organismos internacionales.
La relación comenzó a cambiar con el crecimiento de movimientos de izquierda críticos de Israel y de Estados Unidos.
Ese distanciamiento se hizo particularmente visible durante las primeras décadas del siglo XXI con gobiernos como los de Hugo Chávez en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y los Kirchner en Argentina.
En 2010, Brasil, durante la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció al Estado palestino. Posteriormente hicieron lo mismo otros países latinoamericanos.
Para 2012, la mayoría de los países de la región votó en Naciones Unidas a favor de reconocer a Palestina como Estado observador no miembro.
Daniel Wajner, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalén, describe esta relación como un movimiento pendular: históricamente la derecha latinoamericana ha mostrado mayor cercanía con Israel que la izquierda.
Con el crecimiento de una derecha populista, sostiene, el movimiento ya no representa únicamente un acercamiento, sino una especie de “abrazo”.
Netanyahu también necesita aliados
El movimiento tiene otra cara.
CONNECTAS plantea que el gobierno de Benjamin Netanyahu necesita fortalecer sus alianzas internacionales después de la ofensiva israelí sobre Gaza y el deterioro de sus relaciones con una parte de la comunidad internacional.
Por eso, América Latina vuelve a adquirir importancia.
Netanyahu ya había mostrado interés por la región en 2017, cuando se convirtió en el primer gobernante israelí en realizar una visita oficial a América Latina, con escalas en Argentina, Colombia y México.
Botta considera que actualmente el gobierno israelí necesita demostrar internamente que mantiene aliados dentro del sistema internacional y contrarrestar la percepción de aislamiento.
Así, detrás del renovado acercamiento entre Israel y América Latina aparecen varias piezas de un mismo tablero: el avance de gobiernos de derecha, la relación con Estados Unidos, los intereses en seguridad y defensa y la necesidad de Netanyahu de ampliar sus alianzas internacionales.
Después de años en los que diferentes gobiernos latinoamericanos marcaron distancia con Israel, el péndulo político de la región volvió a moverse. Y esta vez lo está haciendo hacia Tel Aviv.