
ANÁLISIS
Por Alkimos Sartoros (dpa)
Lausana, 2 abr (dpa) – El despliegue fue histórico, igual que el resultado. El programa nuclear iraní preocupa a la comunidad internacional desde hace 12 años. Tras 15 meses de negociaciones intensas, los ministros de Exterior y diplomáticos de las seis potencias internacionales del grupo 5+1 e Irán se recluyeron en un hotel de lujo en Lausana, donde llegaron a un acuerdo de principios.
Este jueves se allanó así el camino para sellar un acuerdo vinculante sobre el programa nuclear, que debe ser firmado antes de julio.
Desde que asumió el cargo en 2013, el presidente iraní, Hassan Ruhani, intentó convencer a la opinión pública internacional de que su país no buscar producir armas nucleares.
Millones de personas en Irán esperaban este acuerdo, así como un fin de las sanciones y en última instancia una recuperación de la catastrófica situación económica del país persa, que desde el comienzo del conflicto quedó cada vez más aislado.
El acuerdo de Lausana, que contempla la limitación de las capacidades de enriquecimiento de los iraníes y el levantamiento de las sanciones contra Teherán, no satisfacerá aún estas expectativas, porque por ahora se trata sólo de declaraciones de intenciones.
El presidente estadounidense, Barack Obama, consideró que si las bases acordadas hoy en Lausana se convierten en un acuerdo final más amplio, Estados Unidos y sus aliados estarán más seguros. Nadie está obligado a nada en este momento, explicó el ministro iraní de Exteriores, Mohamad Javad Zarif.
A pesar de que el acuerdo de principios no contemple aspectos legalmente vinculantes, representa un éxito: los ministros de Exteriores de Estados Unidos y de Irán, dos estados enemistados desde hace 35 años, pasaron muchas horas juntos durante las maratónicas negociaciones y trabajaron en la construcción de confianza.
Zarif destacó recientemente que espera que tras la implementación de nuevas medidas se pueda ir dejando de lado la desconfianza mutua.
Uno de los mayores obstáculos para este objetivo podría venir sin embargo del Congreso estadounidense. A mediados de abril el Senado, de mayoría republicana, decidirá si el acuerdo con Irán se vincula o no a la aprobación del Congreso.
La ley, conocida como “Iran Nuclear Agreement Review Act”, podría forzar a Obama a presentar el acuerdo ante el Congreso y podría prohibir el levantamiento de las sanciones durante 60 días para darles tiempo a los congresistas a debatir al respecto.
El acuerdo fue criticado también por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien se opone desde hace años a un pacto que considera malo. Y algunos aliados árabes de Estados Unidos, sobre todo Arabia Saudí, temen perder lugar en sus privilegiadas relaciones con Washington, además de que el pacto permita un fortalecimiento de Irán.
En Lausana, sin embargo, las repercusiones fueron positivas. El anuncio sobre el acuerdo, dado en conferencia de prensa conjunta por la jefa de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, con el ministro del Exterior iraní, Mohamad Javad Zarif, fue aplaudidp por cientos de periodistas de Irán, Estados Unidos, Rusia, China y la UE.