Por Eumar Esaá
La cifra de muertos por la represión de las protestas en Irán no ha podido ser contrastada por ninguna fuente. Teherán no la reporta, y el recuento de las organizaciones de derechos humanos y activistas en el exilio fluctúa entre centenares y miles. El último número asciende a más de 600. El apagón total de Internet y telefonía que se mantiene desde el 8 de enero ha funcionado como la fórmula perfecta para extender la oscuridad.
No solo está apagado el Internet y en consecuencia las redes sociales, sino que tampoco se pueden hacer ni recibir llamadas internacionales, ni por líneas fijas ni en teléfonos celulares, que aparecen sin cobertura desde que se inició el cerco. Los medios, por su parte, solo reproducen mensajes oficiales.
El bloqueo llegó después de que el príncipe heredero Reza Pahlavi -cuyo padre huyó del país justo antes de la Revolución Islámica en 1979- se sumó a los llamados a la protesta, en un intento por prolongar las manifestaciones que se iniciaron a finales de diciembre, y que respondían al colapso de la divisa nacional, el rial, y los altos índices de inflación.
Es una jugada habitual en la nación persa, basada en el carácter crítico de la conectividad para la vigilancia de los derechos humanos y el monitoreo de los conflictos.
“El cierre total de Internet y comunicaciones en Irán es extremadamente alarmante: el régimen suele hacerlo como prefacio a la masacre masiva de manifestantes”, advirtió en un comunicado el 9 de enero el Centro para los Derechos Humanos en Irán.
Efectivamente, en el pasado, la incomunicación ha sido la antesala de intensas campañas de represión en Irán, pero la extensión del bloqueo y la letalidad de la respuesta gubernamental a las manifestaciones parecen haber alcanzado nuevos picos.
2019: la primera prueba
Un aumento en los precios de la gasolina, subvencionada por el Gobierno, fue el detonante de una serie de violentas manifestaciones que se extendieron por todo Irán en noviembre de 2019, que se conocieron en su momento como la “Primavera Persa” y se mantuvieron activas durante cuatro días.
Fue la primera vez que la teocracia chiíta probó el bloqueo a la conectividad, que impidió compartir videos con imágenes de las marchas y con la respuesta de las fuerzas del orden, que de acuerdo con cifras de Amnistía Internacional dejó 304 víctimas mortales, aunque se cree que el número final supera las 450.
Agentes de seguridad abrieron fuego contra manifestantes desarmados y arrestaron a miles de personas, entre ellos periodistas y defensores de derechos humanos, en un esfuerzo por impedir que se difundiera la magnitud de las protestas y también la escala de la represión.
Amnistía Internacional reportó que la mayoría de las víctimas presentaba disparos a la cabeza, el corazón y otros órganos vitales.
El apagón de Internet duró seis días. En su momento más crítico, la conectividad nacional se ubicó en el 5% de los niveles habituales y se bloqueó también la señal de televisión por satélite.
2022: apagando el mensaje de Mahsa Amini
El libreto se repitió en septiembre de 2022, cuando la muerte de la joven Mahsa Amini en manos de la llamada policía de la moral desató una oleada de rechazo que mantuvo al país encendido durante meses.
En esa ocasión, el bloqueo digital y de telecomunicaciones buscaba evitar, por una parte, que la magnitud de las protestas se conociera a nivel internacional y por otra, que los manifestantes coordinaran sus acciones de manera eficiente.
El grupo de monitoreo de la conectividad ‘NetBlock’ reportó en ese momento que eran las restricciones más extensas desde la llamada “Primavera Persa” en 2019.
Pero los satélites de Starlink jugaron un papel fundamental en esa ocasión para burlar el apagón. Aunque la empresa no tiene licencia para operar en el país, Elon Musk reveló en diciembre de 2022 que su cobertura “se acercaba a los 100 Starlinks activos en Irán”.
El grupo activista ‘1500tasvir’, administrado por varias personas dentro y fuera de Irán, alcanzó a difundir miles de imágenes que mostraban a mujeres de todo el país despojándose de su hijab, quemándolo o cortándose el cabello, como gestos de rechazo a la suerte corrida por Amini.
Pero tampoco eso detuvo la represión. Se cree que más de 500 manifestantes murieron y 19.200 personas fueron arrestadas por apoyar las campañas. Las ejecuciones tras juicios sumarios fueron ampliamente difundidas, e incluyeron a figuras públicas, como el campeón nacional de karate do Mohammad Mehdi Karami.
Aun así, las redes sociales se convirtieron en una prolongación de la agitación callejera. Shaghayegh Norouzi, un activista iraní contra la violencia basada en género, le dijo al diario ‘The Guardian’ en 2023 que “plataformas como Instagram se convirtieron en nuestra calle virtual, donde podíamos reunirnos para protestar, ya que no era posible hacerlo en la vida real”.
2025: adiós a los lazos con Starlink
La guerra de 12 días entre Israel a Irán introdujo nuevas restricciones al alivio digital proporcionado años antes por Starlink.
El Parlamento iraní aprobó una ley que prohíbe formalmente el uso de estos satélites e impone fuertes sanciones para quienes empleen o distribuyan la tecnología sin licencia.
La escala del apagón que se puso en marcha en esa oportunidad fue un ensayo perfecto para el que se vive actualmente.
“A estas alturas el procedimiento está refinado y hay pocos huecos por donde fluya la información”, declaró Alp Toker, director del grupo de monitoreo de conectividad ‘NetBlock’ al portal ‘Recorded Future News’.
2026: tan rápido como sea necesario
Este último apagón tiene características diferentes a los anteriores. Alp Toker también apuntó que es primera vez que se verifica un corte tan violento de la conectividad.
“Mientras que en 2019 tardaron varias horas, esta vez las redes se desconectaron en un instante”, explicó.
Aun así, hay intentos por romper el cerco. Toker cree que hay gente conduciendo hasta las fronteras, tratando de aprovechar los satélites Starlink que Elon Musk asegura haber puesto a disposición de la población iraní para difundir las pocas imágenes que se han filtrado.
Pero los métodos de desconexión parecen haberse refinado. “Hay más terminales Starlink, aunque los informes de interferencias son creíbles, similar a la interferencia rusa en los terminales ucranianos en la línea del frente”, explicó Toker al medio digital.
Precisamente es en las posibilidades de la red de satélites de órbita baja que Donald Trump confía para romper el cerco. Este 12 de enero, el presidente estadounidense confirmó que ha estado en conversaciones con Musk para volver a poner a Irán en el mundo digital.
Las soluciones, sin embargo, tienen marcado un ritmo de carrera muy rápido, porque la represión durante el apagón amenaza con sofocar muy pronto las protestas.
Con AP y Reuters