Inseguridad alimentaria severa afecta a más de 30 millones de personas en el Cercano Oriente y África del Norte

El Cairo, 27 mar (elmundo.cr) – Los niveles de seguridad alimentaria y nutricional en el Cercano Oriente y el Norte de África se han deteriorado notablemente en los últimos cinco años, socavando las continuas mejoras logradas antes de 2010 y que lograron reducir la prevalencia de la subalimentación, el retraso del crecimiento, la anemia y la pobreza, según advierte un nuevo informe de la FAO publicado hoy.

El Panorama Regional de la FAO sobre la Inseguridad Alimentaria en el Cercano Oriente y África del Norte indica que este deterioro se debe en gran parte a la propagación e intensificación de los conflictos y las crisis prolongadas.

La evaluación realizada por la FAO por medio de la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria(FIES, por sus siglas en inglés) muestra que la prevalencia de inseguridad alimentaria severa en la población adulta del Cercano Oriente y África del Norte se aproximaba al 9,5 por ciento en 2014-2015, lo que representa unos 30 millones de personas.

“La región se enfrenta a desafíos sin precedentes para su seguridad alimentaria, debido a las múltiples amenazas derivadas de los conflictos, la escasez de agua y el cambio climático. Los países de la región necesitan implementar una gestión sostenible del agua a largo plazo para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible de acabar con el hambre para 2030″, señaló Abdessalam Ould Ahmed, Director General Adjunto de la FAO y Representante Regional para el Cercano Oriente y África del Norte. “Un entorno pacífico y estable –añadió- es un prerrequisito indispensable para que los agricultores puedan superar los retos de la escasez de agua y el cambio climático”.

En particular la crisis de Siria se ha agudizado durante el período 2015-2016, dejando a más de la mitad de la población necesitada de ayuda alimentaria y a 4,8 millones de refugiados, en su mayoría en países vecinos. El número de personas que padecen inseguridad alimentaria y de desplazados internos también están aumentando en Irak y Yemen.

Más allá de los conflictos y las crisis, el informe sostiene que la escasez de agua y el cambio climático son los principales desafíos para poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible para 2030. La escasez de agua es el factor que limita la producción agrícola en el Cercano Oriente y África del Norte y el motor de la dependencia de las importaciones alimentarias en la región.

Basándose en las pruebas acumuladas en el marco de la Iniciativa regional de la FAO sobre la escasez de agua en el Cercano Oriente y África del Norte, el informe indica que el cambio climático afectará a la seguridad alimentaria en términos de disponibilidad, acceso, estabilidad y uso de los alimentos. En su mayor parte, el impacto del cambio climático afectará a la disponibilidad de agua.

El Panorama Regional de la FAO subraya la urgencia de desarrollar e implementar estrategias para la gestión sostenible de los recursos hídricos y de adaptarse al impacto del cambio climático en el agua y la agricultura. Documenta varias experiencias positivas en el manejo sostenible de los recursos hídricos y en la adaptación al cambio climático en la región y destaca la importancia de acelerar las inversiones destinadas a mejorar la eficiencia y productividad del agua, así como la necesidad de un cambio en los patrones agrícolas hacia cultivos que consuman menos agua.

El informe explora otras opciones clave para la adaptación al impacto del cambio climático de los recursos hídricos y la agricultura, incluyendo la necesidad de diseñar e implementar medidas de protección social para fortalecer la resiliencia de los agricultores frente a eventos climáticos extremos, reducir las pérdidas de alimentos y mejorar las políticas comerciales.

También hace hincapié en la importancia de crear una base sólida de evidencias para evaluar el impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria y para formular medidas adecuadas y flexibles de adaptación de los recursos hídricos y de las políticas agrícolas. Pide una mayor colaboración regional para afrontar el enorme desafío que suponen la escasez de agua y el cambio climático, aprovechando la firme voluntad política expresada por los líderes de la región y las experiencias positivas que existen en muchos países.

En este sentido, Ould Ahmed señaló que “la agricultura y la gestión del agua sostenibles deben incluir estrategias y políticas para mejorar la eficiencia del riego, establecer una gestión sostenible del agua subterránea, promover incentivos para que los agricultores cambien a cultivos con mayores rendimientos económicos por cada gota de agua, y mejorar la resiliencia de la población y los agricultores vulnerable ante los impactos climáticos”.

“Alcanzar la seguridad alimentaria sigue siendo posible, siempre que realicemos esfuerzos concertados y tomemos ahora las medidas adecuadas”, concluyó.

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