
Bodman-Ludwigshafen (Alemania), 6 jun (dpa) – El arte del escultor alemán Peter Lenk no agrada a todos. Sus figuras suelen estar desnudas y ofrecen una visión cruda de partes del cuerpo humano o de sus formas: barrigas gordas, traseros respetables, pechos colgando. El artista nacido en Núremberg celebra hoy sus 70 años.
“Recuerdo cuando tenía 30 años. No puedo entender cómo ahora ya tengo 70”, se asombra. Pero también considera que envejecer tiene sus ventajas. “Con más edad, uno es más libre”, aseguró el escultor a dpa.
En sus obras, Lenk generalmente le toma el pelo a los poderosos. Hace varios años, por ejemplo, el artista montó un pene gigantesco en la pared del edificio del periódico “taz” en Berlín.
En otra ocasión instaló en una pared del ayuntamiento de Bodman-Ludwigshafen, cerca del Lago Constanza, un relieve en el que varias figuras jugaban desnudas al corro de la patata (ronda de la batata). Entre otras, las figuras se asemejaban en una versión muy subida de tono a la canciller alemana Angela Merkel y al político bávaro Edmund Stoiber.
Las obras de Lenk apuntan en su mayoría a situaciones irregulares o de mala administración en la política y la economía y caricaturizan a descatadas personalidades contemporáneas e históricas, generalmente del ámbito político.
A la pregunta de si el arte puede tener efecto en la política, Lenk afirmó una vez: “Para mí, como artista satírico, en el mejor de los casos son pinchazos a la paciencia”.
Sus esculturas se encuentran en su mayoría en la región del Lago Constanza, en el sur de Alemania, pero también se pueden observar obras de Lenk en diversos lugares del país.
Lenk estudió arte en Stuttgart y vive actualmente con su mujer en Bodman-Ludwigshafen.