
Ginebra, 4 abr (elmundo.cr) – En 2017, 910 niños sirios murieron y 310 sufrieron amputaciones por artefactos que estaban sin detonar.
La situación es especialmente preocupante en Al Raqa, donde unas 200.000 personas han vuelto a la ciudad desde octubre.
Según los reportes de la ONU las calles están plagadas de explosivos. Cada día, hay 6 explosiones de media y desde octubre más de 130 personas han resultado heridas por minas terrestres.
Ante esto UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han pedido que se aceleren las actividades de desminado y más ayuda para los heridos.