El polvo como máquina del tiempo: ADN de ancestros en la arena

Arena y polvo en lugar de huesos: los paleontólogos dejarán de depender en un futuro solo de restos fosilizados para comprobar en una excavación la existencia de animales o hombres primitivos.

Un equipo internacional, bajo la dirección del Instituto Max-Planck para Antropología evolutiva en Leipzig (MPI), ha desarrollado un método para obtener ADN de sedimentos y poder analizarlo.

A través del código genético obtenido, el equipo de investigadores liderado por Matthias Meyer pudo demostrar la existencia de neandertales y hombres de Denisova, así como diferentes tipos de mamíferos.

En el estudio publicado en la revista especializada “Science”, los científicos informan de la existencia de muchos yacimientos arqueológicos del Paleolítico que incluían herramientas u otros objetos. Sin embargo, los restos de los hombres primitivos que los fabricaron son escasos, indicaron.

Por ello, el equipo de investigadores de Leipzig llegó a la idea de analizar los sedimentos de conocidas excavaciones arqueológicas en busca de restos de ADN. “Sabemos que se puede obtener ADN de algunos componentes de sedimentos”, explicó Meyer. El ADN procede de partes blandas que no dejaron tras de sí rastros fosilizados.

Los investigadores alemanes trabajaron con científicos internacionales que llevaron a cabo análisis en las excavaciones en España, Francia, Bélgica, Croacia y Rusia. Los expertos de Leipzig recibieron muestras del suelo de estos lugares, principalmente cuevas, que analizaron con ayuda de una técnica moderna de ADN.

La mayor parte de la herencia genética no pudo asociarse a ningún ser vivo y el código genético que se pudo identificar provenía en su mayor parte de microorganismos. No obstante, los antropólogos encontraron también huellas genéticas de diversos mamíferos, entre los que se encontraban algunos extinguidos como el mamut, el rinoceronte lanudo y la conocida como la hiena de las cavernas.

El grupo de Meyer se concentró en el ADN de las mitocondrias, responsables de proporcionar energía a las células. Pero la tarea no fue sencilla.

“Los primeros resultados nos hicieron temer que la mayoría de las muestras contenían la herencia genética de demasiados tipos de mamíferos como para descubrir el rastro de ADN humano”, comenta Viviane Slon, del MPI de Leipzig y primera autora del estudio. “Así que tuvimos que modificar nuestra forma de proceder y nos centramos en el análisis de fragmentos especiales de ADN procedentes de humanos”, indica.

En las muestras de sedimentos de cinco de los siete yacimientos analizados los investigadores encontraron herencia genética de hombres primitivos: cuatro de neandertales y una de hombres de Denisova.

En los sedimentos de la cueva belga de Troy Al’Wesse se encontró el gen de neandertales, aunque hasta el momento solo se habían descubierto allí huesos de animales y herramientas.

“Gracias al rastro de ADN en el sedimento ahora podemos probar la presencia de hombres primitivos en los yacimientos y en los territorios donde hasta el momento no fue posible empleando otros métodos”, explica Svante Pääbo, director del departamento de genética evolutiva del MPI y coautor del estudio.

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