Roma, 8 sep (dpa) – La anulación del matrimonio católico será más sencilla en el futuro, según dos decretos vaticanos (motu proprios) presentados hoy por el papa Francisco.
Según la nueva normativa, que se hará efectiva a partir del 8 de diciembre, el matrimonio podrá ser anulado en primera instancia por un tribunal eclesiástico o por un obispo, a menos que una de las partes apele. Según las normas actuales, una segunda instancia siempre tenía que revisar el caso.
El papa apunto que los tribunales de anulación deberían ser gratuitos “tanto como sea posible”, reconociendo que los trabajadores de los tribunales merecen un salario “justo y digno”. También introdujo procedimientos rápidos para los casos menos controvertidos.
Según fuentes vaticanas, este proceso puede prolongarse actualmente hasta una década. En Italia, presentar un caso cuesta 535 euros (586 dólares), pero los costes legales pueden elevarse a mles de euros.
Esta reforma, esperada desde hace tiempo, llega poco antes del sínodo de obispos que se celebrará entre el 4 y el 25 de octubre, en el que se abordarán cuestiones relacionadas con el matrimonio y la familia.
En un sínodo celebrado en octubre de 2014, los obispos ya acordaron la necesidad de simplificar el procedimiento, ante las frecuentes quejas de los fieles por la lentitud y altos costes del proceso.
El matrimonio católico puede anularse por varias razones, entre ellas la infidelidad reiterada, esterilidad acreditada, enfermedades contagiosas, ausencia de deseo de tener hijos, falta probada de fe, o acuerdos matrimoniales para sortear la legislación migratoria.
Fuera de esos casos, el Vaticano insiste en que el matrimonio es para toda la vida. A los divorciados se les considera pecadores que deben practicar la castidad.
Para monseñor Pio Vito Pinto, deán del Tribunal de la Rota Roma, el principal organismo de apelaciones en los casos de anulación de matrimonios, las reformas presentadas hoy son las más amplias en cuestión matrimonial desde los tiempos del papa Benedicto XIV, en el siglo XVIII.