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El árbol que aprendió a tener forma de corazón: la historia de un símbolo del amor en China

» En las calles históricas de Fuzhou, un árbol de copa gigantesca y singular silueta se ha convertido en una atracción turística y en uno de los rincones más fotografiados de la ciudad.

» Su historia demuestra cómo la naturaleza puede transformar un espacio cotidiano en un símbolo de amor.

Fuzhou, 04 nov (elmundo.cr) – Entre edificios tradicionales de madera, faroles rojos y cientos de visitantes que recorren las calles de una de las ciudades históricas del sureste de China, un árbol se roba todas las miradas.

No es el más antiguo del país ni necesariamente el más grande. Su particularidad es otra: sus ramas y hojas dibujan un enorme corazón verde que parece suspendido sobre una calle peatonal.

Es el conocido árbol del amor de Fuzhou, una singular atracción natural que se ha convertido en un escenario para fotografías, declaraciones románticas y recuerdos de quienes visitan esta ciudad, capital de la provincia de Fujian.

Un corazón que nació con el tiempo

El árbol se encuentra en el histórico sector de Sanfang Qixiang, cuyo nombre significa Tres Callejones y Siete Pasajes, un conjunto arquitectónico que conserva buena parte de la identidad tradicional de Fuzhou.

Su historia contemporánea se remonta a alrededor de 2010, cuando se plantaron árboles de gran tamaño para proporcionar sombra y mejorar el entorno urbano.

Con el paso de los años, uno de aquellos ejemplares desarrolló una copa extraordinariamente particular.

Sus ramas crecieron hacia ambos lados, mientras la parte superior adquiría una ligera hendidura central. El resultado fue una silueta que, observada desde determinados puntos de la calle, recuerda claramente la figura de un corazón.

Lo que comenzó como parte de un proyecto de arborización terminó convirtiéndose en una atracción turística.

De árbol urbano a fenómeno en las redes sociales

La fama del árbol comenzó a extenderse especialmente alrededor de 2020 y 2021, cuando sus fotografías circularon ampliamente por las plataformas digitales chinas.

Su nombre popular, Àixīn Shù (爱心树), puede traducirse como «árbol del amor» o «árbol del corazón».

Desde entonces, visitantes nacionales y extranjeros se detienen frente a él para conseguir una fotografía en la que la copa aparezca perfectamente enmarcada entre las construcciones tradicionales.

Las parejas encuentran allí un escenario romántico, mientras familias, amigos y turistas aprovechan la oportunidad para llevarse un recuerdo singular de Fuzhou.

Su popularidad también ha inspirado recuerdos y artículos comerciales que reproducen su característica silueta.

Un gigante verde en medio de la historia

El árbol impresiona no solamente por su forma, sino también por sus dimensiones.

Reportes locales le atribuyen aproximadamente 30 metros de altura y una copa que alcanza unos 25 metros de extensión.

Su enorme follaje contrasta con las construcciones de madera, los tejados tradicionales y las hileras de faroles rojos que adornan las calles del casco histórico.

La imagen resulta especialmente llamativa durante las horas de la tarde, cuando los rayos del sol iluminan uno de los costados del árbol y destacan los diferentes tonos verdes de sus hojas.

La conservación de su forma requiere labores periódicas de mantenimiento y poda, destinadas a cuidar su desarrollo y preservar la seguridad de quienes transitan por el lugar.

Sanfang Qixiang, un viaje al pasado de China

El árbol forma parte de un entorno que merece una visita por sí mismo.

Sanfang Qixiang constituye uno de los conjuntos urbanos históricos más representativos de Fuzhou, con callejones, antiguas residencias, comercios y elementos arquitectónicos que permiten conocer distintas etapas de la historia de la ciudad.

En sus calles conviven la arquitectura tradicional, las tiendas de artesanías, la gastronomía local y el movimiento constante de residentes y visitantes.

Los faroles rojos que cuelgan de las fachadas aportan un contraste especial con el verde intenso del árbol.

Es precisamente esa combinación entre naturaleza, patrimonio y vida cotidiana la que ha convertido el lugar en uno de los escenarios más reconocibles de Fuzhou.

Cuando la naturaleza se convierte en símbolo

En China, donde los árboles antiguos y monumentales suelen ocupar un lugar importante dentro de la identidad cultural de las comunidades, este ejemplar ha adquirido un significado diferente.

Su atractivo no depende de una leyenda milenaria ni de un acontecimiento histórico extraordinario.

Su historia es mucho más sencilla: fue plantado para ofrecer sombra, creció durante años y terminó adoptando una forma que las personas asociaron con uno de los sentimientos más universales.

Así nació un símbolo contemporáneo del amor, en medio de un barrio que conserva siglos de historia.

Hoy, quienes recorren Fuzhou encuentran bajo sus ramas algo más que un árbol singular: descubren uno de esos lugares donde una fotografía termina convirtiéndose en un recuerdo especial de viaje.

Porque en esta ciudad del sureste de China, hasta la naturaleza parece haber encontrado una manera de expresar cariño.

En Fuzhou, hasta los árboles han aprendido a decir «te quiero».

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