Ecuador pidió cooperación regional para frenar la flota pesquera depredadora china

Quito, 28 jul (elmundo.cr) – Una flota de 250 barcos de China navega por aguas internacionales entre el Ecuador continental y el Archipiélago. El presidente Lenin Moreno aseguró que la Armada está en alerta. Asimismo la Cancillería ecuatoriana informó “al Gobierno chino, de manera cordial pero firme, que Ecuador hará prevalecer sus derechos marítimos sobre su zona económica exclusiva, sin distinción de bandera”.

Durante un discurso ante la Armada en el marco del 485° aniversario de fundación de Guayaquil, Moreno indicó que la Marina notificó de la presencia de una flota pesquera de más de 250 barcos, principalmente de bandera china, que navegan por aguas internacionales entre el Ecuador continental y el Archipiélago de Galápagos, y que es vigilada por la Armada por si violaran las aguas territoriales ecuatorianas.

«Al mismo tiempo, he dispuesto que se realicen las consultas necesarias con los Estados ribereños del Pacífico, los hermanos países de Colombia, Panamá, Costa Rica, Perú y Chile, para tener una postura regional sobre este tipo de amenazas», dijo el Presidente Moreno.

La situación es preocupante no solo por el riesgo inherente que estas grandes flotas pesqueras suponen para la biodiversidad de estas ricas aguas, sino porque no son hechos aislados. En realidad, los pescadores chinos repiten una y otra vez todos los años sus intentos de pesca, sin importarles demasiado las leyes y acuerdos internacionales. “Es una flota depredadora”, afirmaba el comandante de la Armada ecuatoriana, tras comprobar en 2019 que los pesqueros chinos regresaban a arrasar  con los recursos marinos de las Galápagos.

La todopoderosa China tiene una flota gigantesca y peligrosa para el medio ambiente de 16.000 barcos equipados para pescar en alta mar y al menos 12.000 cazan fuera de las aguas territoriales de la República Popular, según los datos del «Overseas Development Institute«, un grupo de expertos independientes con sede en Londres.

En el 2017, las fuerzas armadas de Ecuador capturaron en aguas protegidas de la reserva un buque de bandera china con unas 300 toneladas de tiburones en sus bodegas, muchos de ellos pertenecientes a especies protegidas como los tiburones martillo o sedosos.

Nuevamente en el 2018, un gran grupo de pesqueros chinos con más de 250 barcos, realizaron durante algo más de una semana prácticas de “pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”, volviendo a poner en jaque a la Armada de Ecuador.

En el 2019, los pescadores chinos volvieron al ataque, en esta ocasión de manera repetida durante varios meses. Primero en abril, reuniendo una flota de 60 barcos, y más tarde en julio de ese mismo año, con 170 barcos pesqueros, con la consecuente reacción de las autoridades de Ecuador que finalmente obligaron a la flota china a alejarse del límite de la zona económica exclusiva.

Este año la flota invasora  forma un enjambre de 260 barcos en un sector del océano equidistante entre el archipiélago de Galápagos y las costas continentales de Ecuador, que ha vuelto a poner en guardia a los guardacostas y efectivos navales de su armada para monitorizar los movimientos de los barcos chinos en aguas internacionales.

China consume el 30% de la captura mundial, mientras que los chinos son el 18% de los habitantes del planeta. El desmesurado apetito de los chinos ha despoblado los mares cercanos y, por lo tanto, los barcos de pesca con bandera roja se han ido cada vez más lejos, en aguas internacionales o en otros países. Dijimos bandera roja, pero más de 1,000 barcos chinos usan banderas de conveniencia, especialmente de países africanos. Entre aquellos en la flota de alta mar, al menos 580 están registrados en África.

Las costas de África occidental son las más explotadas. Beijing ha celebrado acuerdos con gobiernos felices de obtener inversiones y préstamos a cambio de la falta de control sobre la pesca. Los métodos de caza son otro problema grave: 1.821 buques pesqueros chinos están equipados con redes de arrastre de fondo para recolectar en el fondo marino, una práctica devastadora para los ecosistemas marinos.

Por su parte el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) en Ecuador manifestó su preocupación ante la presencia de la flota pesquera china pues «representa una amenaza recurrente para los recursos pesqueros y la biodiversidad marina, especialmente en las cercanías de Reserva Marina de Galápagos». Por ello, formuló un llamamiento «urgente al Estado ecuatoriano a que se tomen las medidas necesarias en el corto, mediano y largo plazo para asegurar la conservación de la biodiversidad marina, la sostenibilidad de los recursos pesqueros y la resiliencia de nuestros mares».

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