El presidente Donald Trump ha comenzado una fuerte campaña de presión contra el gobierno de Cuba, un aliado histórico de Venezuela e Irán, tras una serie de acontecimientos que han desestabilizado profundamente al régimen de La Habana.
Trump ha advertido que Cuba se encuentra “a punto de caer” debido a su grave crisis económica, marcada por repetidos cortes de electricidad y escasez de suministros básicos que han llevado a miles de cubanos a manifestarse en las calles de la isla.
🇨🇺 La dependencia del petróleo venezolano
Una de las principales palancas de esta creciente presión es el petróleo. Cuba ha dependido durante décadas del crudo venezolano para sostener su economía y su sistema energético. Trump ha señalado que esa dependencia puede convertirse en el factor que precipite la caída del régimen.
“Cuba parece que está a punto de caer… no tienen ingresos. Recibían todo sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano”, afirmó Trump desde el Air Force One, añadiendo que muchos cubano‑americanos “estarán muy contentos con nosotros”.
Ese mensaje se enmarca en un contexto más amplio: tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en Caracas, Trump ha señalado que el flujo de petróleo de Venezuela —que históricamente sustentaba a Cuba— ha cambiado de manera irreversible. En declaraciones recientes, Trump dijo que no habrá más suministro de petróleo ni dinero para Cuba, instando a La Habana a negociar con Estados Unidos “antes de que sea demasiado tarde”.
📉 Protestas sociales y crisis interna
La crítica situación económica de Cuba, con cortes frecuentes de electricidad y una economía en contracción, ha provocado protestas ciudadanas persistentes en varias ciudades de la isla, algo poco común dados los estrictos controles del régimen. Analistas señalan que esta presión interna, combinada con las acciones de Trump, podría debilitar aún más al gobierno castrista.
La caída de Maduro y la desaparición de un socio clave para Cuba también han influido en cómo Trump enfoca su política hacia la isla. Su administración ha considerado que el colapso del régimen cubano es un posible “efecto colateral” de las operaciones en Venezuela, aunque expertos dudan que Cuba se vuelva pro‑estadounidense de inmediato incluso si su gobierno se debilita más.
🌍 Irán y otras alianzas en tensión
Cuba no es el único aliado de Venezuela en la mira de Trump. Irán —una pieza clave en la red de apoyo político y militar entre estos gobiernos— también enfrenta grandes protestas y represión interna. Trump ha dicho que vigila la situación y que Estados Unidos está “listo para actuar” si el régimen iraní reprime de forma violenta a los manifestantes.
Ese contexto regional refleja un cambio en la estrategia estadounidense: no solo apuntar a Venezuela en términos energéticos y políticos, sino también debilitar las alianzas que sostienen a gobiernos autoritarios en el hemisferio.
📌 Críticas y riesgos internacionales
Las acciones de Trump han levantado críticas a nivel internacional. Algunos gobiernos y organizaciones de derechos humanos consideran que Rusia, China e Irán podrían denunciar ante organismos multilaterales las acciones de Estados Unidos como violaciones del derecho internacional, especialmente en materia energética y de soberanía.
Asimismo, analistas apuntan a que el enfoque de Trump corre el riesgo de provocar tensiones diplomáticas más profundas, sin garantizar necesariamente una transición democrática en Cuba o cambios inmediatos en el escenario interno de la isla.