Por Thomas Cronenberg (dpa)
Charleston, 18 jun (dpa) – En la calle Calhoun, en el centro histórico de la ciudad de Charleston, en el sur de Estados Unidos, la gente está plantada en medio de la oscuridad y conversa en voz baja. Se han enterado de que ha habido un baño de sangre en la histórica Iglesia Africana Metodista Episcopal Emanuel (AME), frecuentada principalmente por afroamericanos, informó la emisora local Live 5 News. Nueve personas han muerto.
El sospechoso, un hombre blanco de 21 años identificado como Dylann Roof, fue arrestado en la localidad de Shelby, en el estado de Carolina del Norte, a una distancia de más de 300 kilómetros de la escena del crimen. Durante una conferencia de prensa en la noche del miércoles, el jefe de la policía, Gregory Mullen, asegura que el crimen tiene un trasfondo racista. El presunto asesino abrió fuego durante una discusión sobre textos bíblicos, dice Mullen.
“La cosa está muy mal”, dice el pastor Thomas Dixon. “Al parecer, el hombre entró en la iglesia y comenzó a disparar indiscriminadamente”.
La escena del crimen ha sido acordonada, como se puede apreciar en fotos e imágenes televisivas. Hay varios coches de policía y ambulancias atravesados en las calles de los alrededores. Por todos lados se ven luces giratorias azules. Al fondo se oye el ulular de las sirenas. En el cielo nocturno sobre la iglesia, pintada de blanco y hecha de ladrillos, dan vueltas helicópteros que buscan al presunto autor de los disparos, informa la emisora CNN.
A poca distancia de la iglesia hay personas cogidas de la mano que rezan. Hay un grupo de religiosos nerviosos que temen que la situación pueda escalar. En los últimos meses, varios afroamericanos fueron abatidos a tiros por policías blancos en diferentes lugares de Estados Unidos, después de lo cual se produjeron numerosas protestas callejeras.
También en la vecina ciudad de North Charleston, situada a una distancia de unos 15 minutos en coche, hubo un incidente similar el pasado mes de abril. Un policía disparó ocho veces por la espalda a un afroamericano que estaba huyendo. La escena, grabada por una videocámara, causó una ola de indignación.
El alcalde de Charleston, Joe Riley, califica lo ocurrido como una “tragedia desgarradora en esta iglesia sumamente histórica”. En el pasado, esclavos que se dirigían hacia el norte habían buscado refugio en el templo. “Una persona mala y llena de odio les ha quitado la vida a ciudadanos que se habían reunido para rezar”, afirma Riley.
“Esto no debe ocurrir. La gente debe poder acudir a la iglesia sin riesgo alguno. Tiene que ser así”, dice a CNN uno de los religiosos congregados frente a la iglesia. Los clérigos llaman a la gente a mantener la calma, aunque al mismo tiempo reclaman justicia.
