Director regional de la FAO: “Hay que dejar de llamar asistencialismo a lo que es un derecho”

Raul Benitez FAO

ESPECIAL XXXIV CONFERENCIA DE LA FAO PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 

Por: Andrés Lizano y Luis Madrigal, enviados especiales a México D.F. 

Ciudad de México, 3 mar (elmundo.cr) – El director regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Ganadería (FAO), Raul Benitez conversó en exclusiva con EL MUNDO sobre temas de hambre, subalimentación, malnutrición, sobrepeso y obesidad, durante la XXXIV Conferencia de la FAO para América Latina y el Caribe, que se lleva a cabo en la Ciudad de México.

Benitez, nombrado como director regional de la FAO por José Graziano da Silva tiene 51 años de edad y obtuvo su título de economista en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina; de postgrado en Harvard y doctorado en Economía en la Universidad Católica Argentina.

Antes de ocupar el cargo que hoy ostenta, se desempeñó como Ministro de Producción y Desarrollo Económico de San Juan, llevando a la provincia a tener un crecimiento económico del 17% en dos años, además de colocar a la provincia en el segundo lugar en el ránking de competitividad de la Argentina, con los niveles de desempleo más bajos en 30 años.

¿Por qué son importantes estos encuentros que realiza la FAO cada dos años? 

Raul Benitez: La conferencia regional es el máximo órgano de gobernanza de la FAO para América Latina y el Caribe. Esta es una reunión de carácter bianual donde nos reunimos los 33 países de la región para debatir sobre los temas más importantes que hacen al quehacer de la FAO en América Latina y el Caribe. Aquí sacamos los lineamientos de nuestro trabajo, para el próximo bienio.

Se ha dicho en esta conferencia que no se pueden adoptar medidas únicas para toda la región, en vista que las características, necesidades y fortalezas de cada país, son diferentes; ¿cómo puede entonces la FAO acompañar a los países en el desarrollo de políticas para atender la problemática alimentaria? 

Efectivamente. Hay temas que en la región estamos focalizados como tal y una es la erradicación del hambre, la pobreza y conseguirlo de manera sostenible.

Cuando hablamos de erradicación de hambre tenemos que hablar también de seguridad alimentaria y nutricional, porque a medida que en América Latina y el Caribe se disminuye el numero de personas que padecen hambre, se ha ido incrementando el numero de personas que sufren sobrepeso y obesidad, entonces es un tema importante y ya lo vamos a ver como lo relacionamos con el segundo tema: la pobreza.

En América Latina y el Caribe la pobreza está concentrada en el sector rural, pero en otro lado cuando uno analiza el sector rural cae en la cuenta que el 80% de los productores rurales de América Latina y el Caribe son agricultores familiares, grandes generadores de empleo (más de la mitad del empleo en la zona rural) y genera el 70% de los alimentos frescos que se consumen en las ciudades.

Hemos reducido el numero de personas hambrientas, sí; se nos ha incrementado el numero de personas con obesidad, también. Esto se debe a que hemos abandonado el consumo de productos frescos, cada vez hay más consumo de productos procesados o ultraprocesados, ricos en azucares, grasas y sales que nos están generando el problema de la obesidad.

Estamos dejando de lado el consumo de productos que nos servirían mucho para la dieta.

El problema es que en el sector rural los pequeños productores no encuentran mercado para sus productos. ¿Cuantas veces caemos en la situación de que el productor recibe muy poco y uno encuentra el mismo producto en la góndola del supermercado a un precio muy alto? Uno se pregunta ¿qué pasó acá?.

Raul Benitez FAO 3
Foto Andrés Lizano/ElmundoCR

Entonces tenemos que trabajar en políticas que nos permitan que estos agricultores familiares encuentren su nicho de mercado, poder transferirles tecnología para que generen productividad, transferirles también políticas que les permitan el acceso al financiamiento. En otros países solo se traduce en acceso a la tierra o en distintas medidas de política y todo esto lo tenemos que lograr de manera sostenible. O sea, hoy tenemos sistemas de producción y consumo que no son sostenibles. Se nos están degradando los suelos, la tasa de deforestación es alta, estamos perdiendo gran parte de la biodiversidad y estamos cada vez más afectados por fenómenos climáticos y por estos grandes eventos que antes ocurrían de vez en cuando, ahora los tenemos de manera frecuente.

Tenemos que trabajar también para no seguir empeorando, más bien revertir la actual situación que nos está llevando al problema de cambio climático y enfrentar el desafío de como trabajar con estas circunstancias.

Cada país se asume con distintos matices. En Costa Rica acabamos de escuchar al ministro (Luis Felipe) Arauz con una presentación excelente sobre sostenibilidad, Costa Rica sigue siendo un ejemplo a escala regional y mundial sobre este tema; escuchamos a Dominica, afectado fuertemente por fenómenos climáticos, pero que pretende ser el primer país agroecológico. Son desafíos interesantes y estas particularidades las aceptamos y obviamente tenemos que trabajar sobre estos aspectos, en cada país, en cada región pero dentro de lineamientos regionales que tenemos para América Latina y el Caribe .

Usted tocó el tema de que en América Latina y el Caribe se ha reducido la cantidad de personas con hambre, pero a la vez crecen las cifras de sobrepeso. ¿Cómo enfrentar esta situación si tomamos como premisa el hecho de que los productos son creados por empresas millonarias que pagan publicidad, mientras que las campañas de salud se quedan rezagadas? 

Hace unos años atrás se emprendió una campaña parecida contra el tabaquismo, tenemos que emprender algo así contra la malnutrición. Hoy por hoy, por los problemas generados por el sobrepeso o la obesidad, tenemos más del 20% de la población adulta con obesidad, o mas de 4 millones de niños en América Latina y Caribe con problemas de obesidad y sobrepeso, esto es una epidemia que estamos enfrentando; ya no es un problema individual, no es un problema de una persona, no es un problema ni siquiera de una familia, es un problema de la sociedad.

Esto está determinando gran parte de lo que se llama enfermedades no transmisibles. La obesidad se traduce en problemas de diabetes o problemas de corazón, pero también en las articulaciones, impacta su calidad de vida ya que no puede hacer actividad física pero sobretodo, impacta socialmente ya que se les discrimina para los diversos tipos de trabajo, además de enfrentar problemas severos tales como viajar en trasporte público o en un avión.

Cada país debe determinar cuál es el método más eficiente para hacerlo, ya hay campañas en muchos países con distintos matices. Tenemos buenos ejemplos: hace unos años, muchos países de la región iniciaron una campaña vial en la que a los niños en las escuelas se les enseñaban las normas viales, estos mismos niños iban en el auto con sus padres y decían: papá/mamá, no hay que pasar en semáforo en rojo, te estás parando en la linea de cruce de los peatones, en ese caso los chicos fueron capaces de educar a los padres en materia de seguridad vial, podemos explorar también este tipo de alternativas.

Tenemos experiencia, tenemos distintas experiencias a nivel regional que nos pueden permitir tener una pauta mejor para luchar con los problemas de obesidad.

Hay países que directamente han sacado legislación para prohibir los productos procesados o gaseosas en los kioscos escolares, hoy resulta más fácil encontrar una lata de gaseosa que una fruta en una escuela y eso obviamente nos está impactando en el tema de obesidad.

¿Es suficiente darle acceso a la tierra a los residentes de las zonas rurales para llevar desarrollo a la misma? 

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Foto Andrés Lizano/ElmundoCR

En América Latina y el Caribe tenemos muchos países que han trabajado muy bien para erradicar el hambre y la pobreza. La experiencia nos enseña que aquellos que han sido exitosos en esta materia son aquellos que han implementado medidas que podemos catalogar en dos grupos, el primero es asistir ya a los grupos vulnerables.

No podemos permitir que un niño vaya a la escuela con el estómago vacío, sin haber cortado el ayuno, ese día va a ser perdido en la escuela; o atacar los problemas de anemia. La anemia puede hacer perder a un niño el 15% del coeficiente intelectual; o programas materno-infantiles, tenemos que controlar a las madres para que los chicos desde su gestión y luego en la temprana edad, en los primeros 1000 días, esté bien alimentados. Ese tiempo es el momento mas importante en la vida de cualquier persona, eso va a determinar su capacidad futura.

En paralelo, vemos que los países están trabajando en medidas que hagan que estos grupos vulnerables abandonen su condición de vulnerabilidad y esto tiene que ver con la generación de empleo en algunos lugares, en otros el acceso a la tierra, en otros al acceso a tecnología, en otros con acceso a financiamiento, es decir distintas medidas y obviamente esto se adapta a cada tipo de países, que permita a los pobres salir de la pobreza.

Con estas dos medidas se puede erradicar el hambre y la pobreza. El problema de hambre es más complejo que un plato de comida en una mesa. Tenemos que atacar las causas que están generando esta situación.

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Foto Andrés Lizano/ElmundoCR

Las mujeres sufren más inseguridad alimentaria que los varones, uno analiza ¿por qué por el mismo trabajo la mujer recibe hasta 25% menos de salario?; o los grupos indígenas de nuestras sociedades, donde hay países en los que sufren hasta 6 veces más inseguridad alimentaria que los no indígenas, obviamente tenemos que ir monitoreando y ajustando las medidas de políticas para adecuarnos y llegar a los sectores más necesitados

Usted dice entonces que el asistencialismo debe estar ligado a darle oportunidades a la gente de las zonas rurales…

Quiero que no usemos la palabra asistencialismo. Eso significa “se le asiste porque no tiene”. Mire, es el derecho a la alimentación que tiene la gente, es el derecho que tenemos todos como personas, no es que vamos a darle lo que nos sobra, no, tenemos que trabajar porque se lo merecen, es su derecho.

Con ese derecho, una vez que podemos hacer efectivo ese derecho, tenemos que ir trabajando en condiciones para que el Estado se retire de ahí: que tenga empleo, trabajo digno, retribución apropiada y acceso a la tierra.

Tenemos que ir trabajando en ambos lados.

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