Berlín, 26 feb (dpa) – El Parlamento alemán aprobará mañana viernes por amplia mayoría la extensión de las ayudas europeas a Grecia acordada esta semana por el Eurogrupo, pero la rebelión de varios diputados oficialistas demostró hoy que el plan sigue siendo controvertido en la primera potencia europea.
Una votación de prueba realizada hoy por el bloque parlamentario de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel y su versión bávara, la Unión Cristianosocial (CSU), indicó que 22 diputados votarán en contra de la extensión de las ayudas y cinco se abstendrán.
La división reflejó lo polémicas que siguen siendo las ayudas a Grecia en Alemania, primer contribuyente a los fondos de rescate europeos, donde muchos votantes y los sectores más conservadores de la CDU y la CSU las consideran un apoyo injustificado y sin final previsible al supuesto derroche de países del sur de Europa.
Sin embargo, los disidentes son una minoría y no pondrán en peligro la aprobación del plan, que será apoyado por el resto de los 311 diputados de la CDU y la CSU y los 193 del Partido Socialdemócrata, socio en la “gran coalición” de Merkel. Los tres partidos suman una aplastante mayoría del 80 por ciento de los 631 escaños.
El acuerdo alcanzado esta semana por los ministros de Finanzas de la eurozona para extender por cuatro meses la ayuda a Grecia, que en caso contrario expira el sábado, debe ser aprobado por algunos parlamentos nacionales como el holandés, que lo votó hoy, o el alemán.
Hasta qué punto el acuerdo con Atenas está lejos de ser un punto final a las tensiones quedó claro también hoy en la reunión del bloque de la CDU y la CSU. Según asistentes, el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble criticó furioso a su par griego, Yanis Varoufakis, por volver a pedir una quita de deuda para Grecia.
Los participantes en el encuentro aseguraron que también el jefe de la fracción parlamentaria conservadora, Volker Kauder, se mostró irritado por la actitud de Varoufakis y acusó al nuevo gobierno griego de Alexis Tsipras de hablar con “un tono hasta ahora no frecuente en Europa”.
Un sondeo publicado la semana pasada indicó que también una mayoría del 52 por ciento de los ciudadanos de la mayor economía europea considera “descarada” la postura del gobierno de Tsipras. Otra encuesta señaló que casi la mitad de los alemanes está a favor de que Grecia abandone el euro.
La división de opiniones se reflejó con una nueva polémica protagonizada por el diario “Bild”, que invitó a los lectores a enviar a la redacción autofotos o “selfies” junto a una página de su edición de hoy en la que se lee un enorme “Nein!” (¡No!) y la leyenda “¡No más millones para los griegos codiciosos!”.
La campaña fue demasiado lejos para la Asociación de Periodistas Alemanes (DJV), que exigió al diario sensacionalista “detener de inmediato la campaña antigriega”.
“La política para Grecia del gobierno alemán puede gustar o no”, dijo el presidente de la asociación, Michael Konken. Pero una campaña que intenta influir directamente en decisiones políticas “se sale de las tareas prescritas al periodismo”, advirtió.
Konken consideró que la idea de “Bild” “cruza el límite hacia la campaña política” y mostró sus reparos éticos sobre la difamación de “todo un pueblo por las decisiones financieras erradas de sus políticos”.
El diario más leído de Alemania y de Europa viene adoptando una dura postura contra Grecia desde el estallido de la crisis en 2008 y agitando los reparos de muchos ciudadanos contra las ayudas europeas, en las que Alemania es el mayor contribuyente.
“¡Los griegos quieren nuestro dinero!” o “¿Llevará Grecia a la quiebra a los bancos alemanes?” fueron algunos de los titulares más polémicos del diario, que en los primeros años de crisis llegó a recomendar: “Vendan sus islas y su Acrópolis, griegos en bancarrota”.
