Bruselas, 23 jun (dpa) – Las reuniones del lunes en Bruselas fueron las primeras de una semana intensa para la Unión Europea (UE). El miércoles, los ministros de Finanzas de la eurozona volverán a verse para pulir el posible acuerdo con Grecia, mientras que el jueves y viernes se celebra una cumbre de jefes de Estado y de gobierno en la que también se abordará la crisis migratoria del Mediterráneo.
La pasada noche, los líderes de los países del euro se reunieron durante cuatro horas en una cumbre extraordinaria de la que ya se sabía que no saldría un resultado definitivo.
Pero la cita logró al menos el par de días extra que necesitan Atenas y la eurozona. El 30 de junio, Grecia podría entrar en bancarrota si no logra un acuerdo con sus acreedores. Sin embargo, finalmente el gobierno de Alexis Tsipras presentó un nuevo plan de reformas, “las primeras propuestas reales en muchas semanas”, señaló el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.
La propuesta helena llegó demasiado tarde a Bruselas como para poder alcanzar un acuerdo con rapidez, pero fue recibido como un “paso positivo” y al menos es señal de que algo se mueve.
Mañana miércoles tendrá lugar una reunión que se espera decisiva entre los ministros de Economía y Finanzas del euro. Y si todo sale bien, los jefes de Estado y de gobierno podrían sellar el jueves y viernes el acuerdo para poner fin a la crisis de deuda griega.
“Es factible si ambas partes están dispuestas a hacer un esfuerzo final”, aseguró el vicepresidente de la Comisión Europea Valdis Dombrovskis. La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró más cauta. “Esperamos que el Eurogrupo pueda adoptar decisiones antes de la cumbre (del jueves y viernes) y que nosotros sólo tengamos que tomar nota”, afirmó. “Pero hoy no puedo decirles si lo conseguiremos”, agregó.
En la cumbre del jueves y viernes no se abordará únicamente el problema griego. También se discutirá la crisis migratoria y de refugiados del Mediterráneo, aunque por el momento sólo se podrá adoptar un reparto de los solicitantes de asilo entre países de forma voluntaria. La Comisión Europea había propuesto un sistema de cuotas obligatorio pero recientemente quedó claro que no hay consenso al respecto.
Por otro lado, el primer ministro británico, David Cameron, tendrá una primera ocasión para presentar las propuestas y exigencias de reforma de la UE que considera imprescindibles para que Reino Unido permanezca en el bloque. Además, se abordará el tratado de libre comercio con Estados Unidos (TTIP), la situación en Ucrania, la agenda digital y el futuro de la Unión Económica y Monetaria.
Durante la cumbre se estudiará el plan de reformas de la eurozona elaborado por los “cinco presidentes”: Jean-Claude Juncker (Comisión Europea), Mario Draghi (Banco Central Europeo), Donald Tusk (Consejo Europeo), Jeroen Dijsselbloem (Eurogrupo) y Martin Schluz (Parlamento Europeo).
El plan menciona la creación de un Ministerio de Finanzas para la eurozona y el nombramiento de un presidente a tiempo completo del Eurogrupo.
De alguna manera todo está relacionado. ¿Cuán solidarios son los europeos con los griegos, o con los refugiados de África? ¿Y quién quiere lograr una “unión cada vez mayor entre los pueblos de Europa”, como pide el Tratado de Lisboa? Cameron seguro que no. El premier británico quiere modificar el tratado y limitar el poder de las instituciones europeas.
Así las cosas, no es exagerado decir que la cumbre del jueves y viernes es una de las más importantes de los últimos años. No se trata sólo de conseguir más tiempo para Grecia, sino de ver también en qué dirección se mueve Europa.
