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Demócratas amenazan control republicano del Senado de Estados Unidos de cara a elecciones de noviembre

Washington, 07 sep (elmundo.cr) – Las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre podrían cambiar el equilibrio de poder en Estados Unidos, con un Senado cada vez más competitivo y varias encuestas que muestran a los demócratas con posibilidades reales de arrebatar escaños actualmente en manos republicanas.

En total estarán en disputa 35 de los 100 escaños del Senado, 33 correspondientes a las elecciones regulares de la Clase II y dos elecciones especiales, en Florida y Ohio.

Los republicanos parten con el control de la Cámara Alta, pero el mapa electoral se ha complicado en estados que hasta hace algunos meses parecían ofrecerles una situación más cómoda.

Los demócratas necesitan conseguir una ganancia neta de cuatro escaños para alcanzar una mayoría de 51 senadores, siempre que logren defender sus propias posiciones vulnerables.

Nueve estados concentran la batalla

A pocas semanas de las elecciones, nueve contiendas aparecen como particularmente importantes para determinar qué partido controlará el Senado a partir de enero de 2027:

North Carolina, Maine, Ohio, Texas, Alaska, Iowa, Georgia, Michigan y New Hampshire.

De ellas, seis corresponden a escaños actualmente en poder republicano y tres a posiciones que los demócratas necesitan defender.

El escenario abre una posibilidad que meses atrás parecía mucho más difícil: que los demócratas consigan suficientes victorias en territorio republicano para disputar la mayoría.

North Carolina

Una de las mejores oportunidades demócratas aparece en North Carolina.

El exgobernador demócrata Roy Cooper enfrenta al republicano Michael Whatley y algunas mediciones recientes han colocado a Cooper con una ventaja considerable.

Una encuesta de Elon University llegó a registrar una diferencia de 11 puntos entre votantes probables a favor del demócrata.

Una victoria de Cooper significaría una conversión directa de un escaño republicano a demócrata.

Ohio

Otro de los principales dolores de cabeza republicanos está en Ohio.

El exsenador demócrata Sherrod Brown busca regresar al Senado enfrentando al republicano Jon Husted.

Encuestas recientes han mostrado a Brown por delante. Una medición de Abacus registró aproximadamente 46% para Brown frente a 41% para Husted.

Ohio resulta particularmente significativo porque Donald Trump ganó ampliamente el estado en las elecciones presidenciales, por lo que una victoria demócrata representaría una importante penetración en territorio favorable a los republicanos.

Maine

La veterana senadora republicana Susan Collins enfrenta otra elección complicada.

El demócrata Troy Jackson aparece competitivo e incluso por delante en algunas mediciones. Una encuesta de Abacus registró aproximadamente 50% para Jackson y 42% para Collins.

Maine se ha convertido así en otra de las principales oportunidades de los demócratas para conseguir uno de los cuatro escaños adicionales que necesitan.

Texas

Pero posiblemente la mayor sorpresa electoral se encuentra en Texas.

El republicano Ken Paxton enfrenta al demócrata James Talarico en una elección que diferentes encuestas colocan prácticamente empatada.

Las mediciones recientes han oscilado entre pequeñas ventajas para ambos candidatos: algunas muestran a Talarico tres o cuatro puntos arriba, mientras otras colocan a Paxton por uno.

Incluso existen mediciones que registran un empate de 50%-50%.

Que Texas, uno de los pilares históricos del poder republicano, aparezca dentro del grupo de estados competitivos constituye uno de los acontecimientos políticos más relevantes de estas elecciones legislativas.

Alaska

Una situación parecida ocurre en Alaska.

La demócrata Mary Peltola está haciendo competitiva la elección frente al senador republicano Dan Sullivan.

Una medición reciente de Alaska Survey Research colocó la carrera prácticamente empatada, alrededor de 50,6% para Peltola y 49,4% para Sullivan.

Otra encuesta había mostrado anteriormente una ventaja mayor para la candidata demócrata.

Alaska debe considerarse, por ahora, una elección abierta.

Iowa

Los republicanos mantienen una posición algo más favorable en Iowa.

La republicana Ashley Hinson enfrenta al demócrata Josh Turek, con una encuesta de Emerson College que registró aproximadamente 50% para Hinson y 45% para Turek.

Aunque los republicanos parten como favoritos, la carrera permanece dentro del grupo de elecciones que podrían adquirir importancia si se produce una ola nacional favorable a los demócratas.

Republicanos también pueden arrebatar escaños

Sin embargo, el mapa no es unilateral.

Los demócratas necesitan defender varios estados competitivos, principalmente Georgia, Michigan y New Hampshire.

En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff aparece actualmente en una posición relativamente sólida frente al republicano Mike Collins. Mediciones recientes han colocado a Ossoff alrededor de ocho puntos por delante.

Michigan presenta una situación más cerrada.

El demócrata Abdul El-Sayed mantiene aproximadamente cuatro puntos de ventaja sobre el republicano Mike Rogers en el promedio de encuestas recientes, aunque algunas mediciones individuales muestran una diferencia considerablemente menor.

New Hampshire podría convertirse en otra de las grandes batallas de noviembre. Las mediciones disponibles muestran una contienda extremadamente cerrada y un porcentaje elevado de votantes todavía indecisos.

La matemática para controlar el Senado

La clave está en una cifra: cuatro.

Si los demócratas conservan todos los escaños que actualmente controlan, necesitan arrebatar cuatro posiciones republicanas para conseguir una mayoría propia de 51 senadores.

North Carolina, Ohio y Maine aparecen actualmente entre sus mejores oportunidades.

Pero ganar esos tres estados todavía no sería suficiente.

Los demócratas necesitarían entonces conseguir una cuarta victoria en lugares como Texas, Alaska o Iowa, salvo que el mapa electoral cambie durante las últimas semanas de campaña.

Ese escenario explica por qué Texas y Alaska han adquirido una importancia nacional que inicialmente pocos anticipaban.

Por su parte, los republicanos pueden neutralizar cualquier avance demócrata conquistando Georgia, Michigan o New Hampshire.

Una derrota demócrata en cualquiera de esos estados obligaría al partido a conseguir todavía más victorias en territorio actualmente republicano.

Senado en juego

Las elecciones de noviembre se presentan así como una batalla estado por estado en la que pequeños movimientos del electorado pueden determinar quién controlará una de las instituciones más poderosas de Washington.

El resultado tendrá consecuencias directas sobre los últimos dos años del actual periodo presidencial, debido a las facultades constitucionales del Senado para aprobar legislación, confirmar jueces federales y magistrados de la Corte Suprema, además de ratificar numerosos nombramientos del Poder Ejecutivo.

Con North Carolina, Ohio y Maine amenazando posiciones republicanas, Texas y Alaska convertidos inesperadamente en campos de batalla y Georgia, Michigan y New Hampshire ofreciendo oportunidades al Partido Republicano, el control del Senado de Estados Unidos permanece abierto a menos de dos meses de las elecciones.

Las próximas semanas y, particularmente, la evolución de los votantes indecisos serán determinantes para establecer si los republicanos consiguen conservar su mayoría o si los demócratas logran protagonizar uno de los principales cambios políticos de las elecciones de medio término de 2026.

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