La prolongada temporada seca está llegando a su fin en el Parque Nacional Bwabwata, en Namibia. Teon Rongwani, perteneciente al Pueblo Indígena khoi y representante comunitario de la Asociación Kyaramacan, se seca el sudor de la frente y echa un último vistazo al claro arenoso donde él y su comunidad han pasado los últimos meses recolectando un tubérculo carnoso que se ha ganado el nombre de “garra del diablo” por su vaina dentada.
Teon y sus compañeros de la comunidad habían acampado semanas enteras para recolectarlo. Ahora, las cestas están llenas de tubérculos, y se han rellenado todos los agujeros que se habían excavado para desenterrarlos a fin de ayudar a que la planta vuelva a crecer del tubérculo primario y evitar que los animales se hagan daño.
Para Teon, así como para entre 5 000 y 10 000 recolectores de toda Namibia, esto marca el cierre de otro año de duro trabajo en busca de Harpagophytum procumbens y Harpagophytum zeyheri, los nombres científicos de estas especies de garra del diablo, bajo un sol abrasador.
La garra del diablo, que crece en las áridas sabanas del África austral, se esconde en las profundidades del suelo. No solo es difícil de encontrar, sino que también hay que recolectarla con cuidado. “Hay que caminar kilómetros y kilómetros en busca de la garra del diablo”, dice Teon.
Sin embargo, su comunidad se une para hacerlo de forma colectiva y sostenible.
Reconocida por sus propiedades antiinflamatorias, la garra del diablo se utiliza para tratar el dolor articular y mejorar la digestión. Las comunidades locales consumen este remedio natural como una infusión. Namibia abastece alrededor del 90 % del mercado mundial y exporta principalmente a Europa, con Alemania como principal comprador.
Para la familia de Teon, como para muchas familias rurales, la garra del diablo es una de las principales fuentes de ingresos, con los que pagar los derechos de matrícula y uniformes escolares, la comida y la atención sanitaria.
“La garra del diablo es un producto muy importante para los khoi. Los khoi la utilizamos desde tiempos ancestrales”, explica Teon. Ahora, su creciente valor comercial le garantiza a él y a su comunidad mayores ingresos y un futuro mejor.
“Sin duda es una planta milagrosa”, afirma.
Sin embargo, la garra del diablo es una especie protegida. La sobreexplotación y el comercio ilegal suponen una amenaza para la planta, los recolectores y la flora y fauna silvestres que comparten su entorno. La gestión sostenible de este escaso recurso es fundamental.
El Programa de gestión sostenible de la fauna silvestre en Namibia, dirigido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y financiado por la Unión Europea y la Agencia Francesa de Desarrollo, trabaja con el Fondo Mundial para la Naturaleza en Namibia, la Asociación Kyaramacan y los centros comunales de conservación aledaños —George Mukoya y Muduva Nyangana— para velar por que la recolección de la garra del diablo siga siendo legal y sostenible.
“Antes de salir al campo, los recolectores deben recibir capacitación. Tras inscribirse, se les expide un permiso y pueden salir al campo para empezar a recolectar”, explica Teon.
Paralelamente, en el marco del Programa sobre los efectos de la gestión forestal sostenible en la sostenibilidad de las tierras secas, dirigido por la FAO, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y ejecutado por el Gobierno de Namibia, se imparte capacitación a las comunidades sobre buenas prácticas agrícolas y de recolección para ayudarles a que conviertan la garra del diablo en una fuente de ingresos sostenible.
Se trata de velar por que los recolectores registren lo que han recolectado, vuelvan a cubrir el suelo después de excavar y dejen la raíz primaria de la planta para que se regenere.
“La recolección es verdaderamente un trabajo duro”, afirma Teon.
“La regla número uno —la regla inquebrantable, pase lo que pase— es que nunca se debe tocar la raíz primaria, porque entonces se destruye toda la planta”, dice Justina Hamwaanyena, responsable de certificación de una empresa que compra los tubérculos de garra del diablo directamente a los recolectores para producir tabletas y polvo de garra de diablo con las certificaciones sostenibles denominadas Fair for Life y FairWild.
El apoyo que se presta en el marco del Programa de gestión sostenible de la fauna silvestre y el Programa sobre los efectos de la gestión forestal sostenible en la sostenibilidad de las tierras secas también incluye estudios sobre los recursos de garra del diablo y el establecimiento de cuotas sostenibles, lo que ayuda a garantizar contratos justos entre los compradores y a reducir la recolección ilegal transfronteriza.
“En definitiva, lo que la Asociación Kyaramacan intenta lograr es garantizar que los beneficios se repartan de forma equitativa entre los integrantes y que los recursos naturales sean sostenibles”, afirma Teon.
Además, una comisión o unos honorarios de gestión para la recolección de garra del diablo ayuda a financiar los costos operacionales de los centros comunales de conservación, lo que a su vez respalda la protección de la flora y fauna silvestres.
“Las personas solo ven la garra del diablo como un simple tubérculo, pero hay toda una historia detrás”, explica Justina. El recorrido del tubérculo desde las tierras áridas de Namibia hasta las estanterías de las farmacias permite establecer un vínculo entre las remotas comunidades de Pueblos Indígenas y el mercado mundial de medicamentos herbarios.
Por conducto de iniciativas como el Programa de gestión sostenible de la fauna silvestre, actualmente activo en 16 países con un consorcio de asociados, como el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD) francés, el Centro para la Investigación Forestal Internacional-Centro Mundial de Agrosilvicultura (CIFOR-ICRAF) y la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, la FAO está invirtiendo en las cadenas de valor sostenibles para transformar los medios de vida al tiempo que se conserva la biodiversidad, se garantiza que los dones de la naturaleza, como la garra del diablo, puedan prosperar para las generaciones venideras y se vela por la continuidad de los sistemas alimentarios y de conocimientos de los Pueblos Indígenas.
La historia y las fotos relacionadas se pueden encontrar en: https://www.fao.org/newsroom/story/from-savannah-plant-to-global-remedy/es.