Por Patricia Castillo (dpa)
Ciudad de Guatemala, 6 jul (dpa) – Conflictividad, crisis institucional y apatía marcan el proceso electoral de Guatemala, a dos meses de la cita con las urnas el 6 de septiembre, cuando unos 8 millones de electores deberán elegir al sucesor del presidente Otto Pérez, denunciado por corrupción.
“El panorama es muy complicado, hay mucha incertidumbre de si habrá elecciones o se van a reprogramar, incluso se está hablando de un gobierno de transición”, dijo Luis Mack, sociólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Guatemala).
Advirtió que la incertidumbre se profundiza ante los acuerdos políticos para evitar que Pérez sea sentado en un banquillo de los acusados para que responda a los cargos por corrupción y que está en plena marcha en el Legislativo. “Están apostando (oficialismo y oposición) a que termine su mandato aún con todo el desprestigio y desgaste institucional; y eso va a impactar en el ánimo de la ciudadanía y del proceso”, dijo.
Mario Rivero, analista independiente y observador electoral indígena, señaló: “hay una apatía generalizada, especialmente en los centros urbanos; la gente ya no confía en nada, sobre todo después de las lecciones aprendidas con este gobierno que se especializó en el saqueo y en tejer plataformas de impunidad”.
Helmer Velásquez, secretario general de la Coordinadora de ONGs y Cooperativas de Guatemala (Congcoop), dijo que el 6 de septiembre los guatemaltecos acudirán a una nueva cita con las urnas sin una “propuesta diferenciada” que se aparte del financiamiento “oscuro”.
Según Velásquez, la apatía del electorado se justifica en que paralelo a los escándalos de corrupción, el ejercicio del poder en Guatemala se caracteriza por relegar las grandes aspiraciones de la población por privilegiar los millonarios “compromisos” adquiridos durante la campaña.
La convocatoria a elecciones generales fue hecha por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) el 2 de mayo, de acuerdo con el cronograma. No obstante, los partidos con mayores recursos financieros ya cumplen más de dos años en abierta promoción de sus colores, símbolos y candidatos y ahora se colocan con ventaja.
El partido con mayor presencia de marketing es el opositor Libertad Democrática Renovada (Líder), cuyo candidato presidencial Manuel Baldizón fue proclamado el 3 de mayo, un día después de la convocatoria, en una masiva concentración en la Plaza Central de Ciudad de Guatemala, con asistencia de miles de simpatizantes acarreados en una amplia y costosa operación. De no ser por el gigantesco despliegue, la proclamación de Baldizón no sorprendió a nadie, pues éste ya llevaba más dos años en campaña.
Baldizón es, según los últimos estudios de opinión, el candidato con mayores posibilidades de triunfo, sobre todo después que Alejandro Sinibaldi, quien le seguía en la segunda posición, renunció a la candidatura presidencial del oficialismo en abril cuando estallaron escándalos de corrupción en el gobierno de Pérez. Sinibaldi dijo no estar dispuesto a cargar con la responsabilidad de los hechos.
Como resultado de esta situación, Baldizón tiene frente a sí un camino llano para lograr el triunfo, al grado que lanzó una campaña millonaria con el mensaje “Le toca” a él llegar a la Presidencia.
En abril y mayo, en masivas manifestaciones contra la corrupción del gobierno de Pérez y para exigir la renuncia éste y de la vicepresidenta Roxana Baldetti (quien lo hizo el 8 de mayo), los guatemaltecos también aprovecharon para descalificar al candidato de Líder y responderle: “No te toca”.
Algunas actividades y concentraciones organizadas por el partido Líder para promover a su candidato se convirtieron en escenarios de conflictividad, pues jóvenes activistas acudieron con carteles con el mensaje “No te toca”, lo que generó incidentes hasta ahora sin consecuencias graves.
Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana (AC), capítulo Guatemala de Transparencia Internacional, dijo que “el problema es que los guatemaltecos perciben que la oferta de los partidos políticos, sobre todo de los que hacen gala de mayores recursos, es ‘más de lo mismo'”.
En medio de la conflictiva campaña, sectores civiles han pedido el aplazamiento de las elecciones con el propósito de que el Legislativo conozca y eventualmente apruebe reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que ya fueron presentadas para su trámite.
Una de las iniciativas fue planteada por el propio TSE, para que el voto nulo sea vinculante con el resultado. De esta manera, si el candidato que obtiene el primer lugar en el escrutinio es superado por el voto nulo, la elección tendría que repetirse.
Una reforma de este tipo podría amenazar la certeza de triunfo electoral de candidatos como Baldizón, por lo que los analistas descartan que dichas reformas se aprueben para que cobren vigencia antes del 6 de septiembre, sobre todo porque el partido de éste, Líder, domina el Congreso.
En este debate, pese al clamor por las reformas, la cúpula empresarial guatemalteca descartó la posibilidad legal de aplazar la fecha de los comicios, con base en un estudio que encomendó a un equipo de constitucionalistas. También la comunidad internacional es contraria a esta posibilidad, pues no avala ningún cambio que amenace el orden institucional.
“Ellos no quieren que haya ningún hundimiento institucional. Lo que nos deja claramente cuál es el camino: seguir con las elecciones y asumir un nuevo gobierno, independientemente si hay o no reformas. Tenemos que seguir con la ruta institucional trazada. Elecciones y transferencia de mando, con las reglas actuales”, concluyó Mack.
