Belgrado, 21 ago (dpa) – Grecia ya había registrado disturbios aislados con migrantes llegados a las islas del Egeo, pero hoy la problemática se extendió a su frontera con Macedonia, donde cientos de migrantes que se proponían cruzar de territorio griego a tierra macedonia fueron repelidos por las fuerzas oficiales del país vecino.
La policía macedonia empleó gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para impedir el paso por la frontera de cientos de migrantes procedentes de Grecia.
Médicos Sin Fronteras (MSF) reportó que al menos diez personas resultaron heridas por las granadas disuasivas y cuatro de ellas debieron ser atendidas en centros hospitalarios de la ciudad griega de Idomeni.
Macedonia, que este jueves declaró el estado de emergencia por la situación de los refugiados en su frontera con Grecia y Serbia, bloqueó el paso de una de las principales rutas e instaló la pasada noche vallas para evitar el flujo de migrantes. Según medios locales, la instalación estaba siendo vigilada por la policía y en parte por el Ejército.
Pese a estas medidas, según la página web Vesti.mk, varios cientos de personas consiguieron llegar a Macedonia durante los disturbios. Además, las autoridades decidieron abrir en horas posteriores un pequeño paso fronterizo para permitir el ingreso sobre todo de mujeres y niños, reporta la emisora “A1”, mientras que cientos de personas corrían en dirección a la estación de trenes de la ciudad de frontera Gevgelija, indicaron medios griegos.
La cifra de personas varadas en territorio limítrofe asciende a 4.000, según las últimas cifras, y son en su mayoría procedentes del conflicto sirio. Las altas temperaturas y el hambre han golpeado a unas 100 personas, que fueron atendidas por MSF.
Naciones Unidas manifestó preocupación ante la estrategia del gobierno de Macedonia. El comisario de la agencia para refugiados del organismo (ACNUR), António Guterres, instó al gobierno a tener un trato ordenado y seguro con los migrantes y aseguró que la ONU está dispuesta a respaldar al Estado en la creación de capacidades para atajar el flujo de personas procedentes de Grecia.
Guterres también urgió a las autoridades griegas a acelerar el registro de los migrantes que recibe y a mejorar las instalaciones donde se les da albergue provisorio.
El gobierno macedonio justificó sus medidas señalando que se propone aliviar la presión sobre la ciudad fronteriza de Gevgelija, desde donde a diario cientos de inmigrantes intentan subirse a uno de los tres trenes que va hasta Serbia, y velar por la seguridad en las poblaciones de frontera.
La semana próxima tendrá lugar una reunión de los jefes de gobierno de los países de los Balcances Occidentales que también contará con la presencia de otros altos cargos europeos, como la canciller alemana, Angela Merkel. Allí los gobiernos de Macedonia, Albania, Bosnia-Herzegowina, Kosovo, Montenegro y Serbia se reunirán para tratar la crisis migratoria.