Por Christoph Driessen (dpa)
Berlín, 22 oct (dpa) – El canciller alemán, Friedrich Merz, desató en su país un acalorado debate con su declaración sobre los inmigrantes como “un problema en el paisaje urbano”. En el centro de la polémica está la pregunta de a quién pertenece a Alemania y quién es un extranjero, o incluso una amenaza.
Cuando se le preguntó qué quiso decir con lo del “paisaje urbano”, Merz respondió que quien no lo entienda debería preguntárselo a su propia hija.
“Yo también soy hija”, responde la humorista Carolin Kebekus en una entrevista con la agencia dpa. “Y para ser sincera, el mayor problema que tengo con el paisaje urbano son los los patinetes eléctricos”.
Comentarios similares en forma de memes, reels y TikToks se están compartiendo muchas veces en las redes sociales. En uno de ellos, una familia sale de su casa con el lema: “Vamos camino de arruinar el paisaje urbano alemán”. Y las hijas dejan claro que, en su opinión, son los hombres machistas y sexistas los que no encajan en el paisaje urbano.
El periodista de investigación y autor de “Cabeza de turco” Günter Wallraff, que hace 40 años sacudió a la opinión pública con su libro sobre la intolerancia a los extranjeros, pide a Merz “hacer examen de conciencia” y recordar lo que significa la “C” de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU).
Merz no aclara qué quiso decir
La declaración de Merz ha polarizado más que ninguna otra desde que es canciller, pero cuando se le pidió que explicara a qué se refería exactamente, tampoco lo hizo, y respondió: “Pregunte a sus hijas qué he querido decir. Sospecho que obtendrá una respuesta bastante clara e inequívoca”.
“Esta vaguedad no es accidental, sino políticamente calculada”, afirma la socióloga Nina Perkowski, de la Universidad de Hamburgo, experta en investigación sobre violencia y seguridad. “Genera los miedos que pretende describir”.
Perkowski cree que el comentario sobre las hijas es especialmente problemático. Merz instrumentaliza a las mujeres y crea la impresión de que los hombres extranjeros son la mayor amenaza para las jóvenes.
“Eso distrae de los hechos: la violencia contra las mujeres tiene lugar sobre todo en el hogar y por parte de conocidos”, subraya.
¿Se puede reconocer a primera vista quién pertenece a Alemania?
La metáfora del “paisaje urbano” también sugiere que es posible reconocer a primera vista quién pertenece a Alemania y quién no, “una idea que es sencillamente errónea”.
Katja Hoyer, historiadora que se dio a conocer con su libro “Este lado del Muro” sobre la extinta Alemania del Este y que vive desde hace 14 años en el Reino Unido, tiene una opinión diferente. “En realidad, me sorprende más la intensidad del debate en Alemania que la declaración de Merz”, afirma.
“Porque las encuestas muestran claramente que el tema está ahí, que mucha gente comparte este sentimiento de molestia. Alrededor de dos tercios dicen que quieren menos inmigración”, señala.
La vicepresidenta de las juventudes de la CDU, Nicola Gehringer, cita los controles de admisión en las piscinas y las medidas de seguridad cada vez más estrictas en los mercados navideños, algo que “también está relacionado con la inmigración”.
Así como la presencia en las principales estaciones de ferrocarril de traficantes de drogas, “en su mayoría hombres jóvenes de origen inmigrante, procedentes sobre todo de Europa del Este o de zonas de cultura árabe-musulmana”, dice el diputado conservador Jens Spahn.
Hoyer subraya por ello que los partidos no deberían dejar este tema solo en manos de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Se trata de transmitir que el centro del espectro político se toma en serio el problema, pero lo aborda de forma diferenciada a los partidos de los extremos.
La historiadora también critica a Merz por expresarse con demasiada imprecisión y ofender así a mucha gente. Sin embargo, también lamenta que nadie en Europa ha encontrado aún una receta para hacer frente a los partidos populistas de derechas.
Andreas Zick, director del Instituto de Investigación de Conflictos y Violencia de la Universidad de Bielefeld, confirma: “Todos los estudios demuestran que no tiene sentido adoptar las teorías de tu adversario político”.
Según el experto, dicho comportamiento solo beneficia al original, en este caso la AfD. Que, por cierto, según recuerda, hizo campaña en la ciudad de Gelsenkirchen con el compromiso de un “paisaje urbano bien cuidado”.