Coalición de izquierda frena impulso de la ultraderecha francesa, pero el resultado será un parlamento dividido

París, 8 jul (VOA) – Una coalición izquierdista que se armó inesperadamente antes de las elecciones francesas ganó la mayor cantidad de escaños en los comicios legislativos de este domingo, según las proyecciones.

El sorpresivo resultado deja a la alianza centrista del presidente Emmanuel Macron en segundo lugar, y a la extrema derecha de tercera.

La falta de una mayoría absoluta por parte de una sola alianza deja a Francia en medio de incertidumbre política y económica.

Los resultados definitivos no son esperados sino hasta tarde la noche del domingo o el lunes en la mañana, en unas volátiles elecciones anticipadas convocadas hace apenas cuatro semanas en una enorme apuesta por parte de Macron.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, hizo una apuesta muy arriesgada al disolver el parlamento y convocar las elecciones después de una dura derrota de su grupo centrista en las elecciones europeas del 9 de junio.

Las elecciones anticipadas en el país, que es una potencia nuclear, afectarán a la guerra en Ucrania, la diplomacia global y la estabilidad económica europea, y casi con certeza socavará la posición de Macron durante los tres años restantes de su mandato.

La primera ronda de los comicios, celebrada el 30 de junio, fue el mejor resultado histórico de la Agrupación Nacional, liderada por Marine Le Pen.

La votación de este domingo decidirá qué partido controla la Asamblea Nacional y quién será el próximo primer ministro. Si la endeble mayoría centrista de Macron pierde más apoyos, el mandatario se verá obligado a compartir el poder con partidos que se oponen a la mayoría de sus políticas de economía liberal y a favor de la Unión Europea.

Cuando faltaban tres horas para el cierre de las urnas, se informó que la concurrencia estaba camino a ser la más alta en cuatro décadas.

La asistencia era del 59,71 %, informaron autoridades, la mayor cifra desde esta misma parte del día en las elecciones de 1981.

Muchos de los aliados centristas de Macron están furiosos por su decisión de convocar a elecciones apenas tres semanas después de que la ultraderechista Agrupación Nacional derrotó a su partido en las elecciones para el Parlamento Europeo. Temen que la coalición centrista desaparecerá y la ultraderecha y la ultraizquierda ocuparán su lugar.

Los votantes en un colegio electoral en París eran muy conscientes de las consecuencias de la consulta dentro y fuera de Francia.

“Las libertades individuales, la tolerancia y el respeto a los demás es lo que está en juego hoy”, dijo Thomas Bertrand, un votante de 45 años que trabaja en publicidad.

El racismo y el antisemitismo han empañado la campaña electoral, junto con cibercampañas rusas de desinformación, y más de 50 candidatos reportaron agresiones físicas, algo muy inusual en Francia. El gobierno había desplegado 30.000 policías para la jornada electoral.

El clima de tensión se producía en un verano muy especial para Francia. París está a punto de ofrecer unos Juegos Olímpicos muy ambiciosos, la selección nacional de fútbol masculino llegó a semifinales de la Eurocopa 2024 y el Tour de Francia recorría el país al mismo tiempo que la antorcha olímpica.

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