Causas del Covid-19: deforestación, contaminación y pérdida de biodiversidad

Ginebra, 6 mar (elmundo.cr) – La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que las infecciones virales, bactéricas o de parásitos representarían  una de las amenazas más nefastas para la humanidad en el futuro.

El Coronavirus es consecuencia de la contaminación y la deforestación, así como de otras actividades antrópicas en los ecosistemas que están provocando los dramáticos cambios climáticos que la humanidad está experimentando en los últimos años.

La deforestación indiscriminada de los bosques, además de ocasionar la desaparición de especies, repercute negativamente sobre la salud humana. La destrucción de los hábitats es una de las causas por las que aparecen nuevos virus. Aunque aún existe poco conocimiento en torno al Covid-19, las alteraciones de los ecosistemas podría ser una de las múltiples causas de su aparición.

Según la revista Nature, más del 70% de las infecciones ocurridas en las últimas cuatro décadas han sido zoonosis, es decir, enfermedades de los animales, sobre todo selváticos transmitidas a los humanos. El origen de las pandemias depende del modo que las actividades humanas influyen sobre las áreas naturales, el Covid-19, Ebola, Sars, Zika, MERS, H1N1 son todas pandemias zoonóticas.

En dos décadas, la humanidad ha visto propagar tres epidemias de tres coronavirus diferentes: el SARS del 2002, el MERS del 2009 y el actual Covid-19. Los viajes facilitan la difusión de los mismos, las enfermedades también, la globalización es otro de los motivos por los que el nuevo coronavirus se ha convertido en una pandemia global.

En el 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que las infecciones virales, bactéricas o de parásitos representarían  una de las amenazas más nefastas para la humanidad en el futuro; el riesgo de enfermedades infectivas representan un punto ciego en los planes de desarrollo sostenible y a los cuales no vienen dedicadas suficientes medidas de prevención.

Un buen ejemplo de cómo las alteraciones eco-sistémicas generan infecciones es representado por la actual epidemia de dengue en América Latina. “La tala y quema de bosques para actividades agrícolas y humanas provoca, además de una pérdida de hábitats, la proliferación de ambientes malsanos donde se desarrollan los mosquitos. La epidemia del dengue está directamente relacionada con los mosquitos y la pérdida de los ecosistemas en América Latina. Un clima más templado e inviernos más cortos favorecen zancudos y otros parásitos que gracias al calor inducido por los cambios climáticos aumentan su peligrosidad.

También el smog producido por la quema de carbón y las emisiones de gases de los automóviles y las industrias hace su parte. Son 232.959.050 los años de vida perdidos cada año en el mundo por muertes prematuras causadas por el smog. Estamos de frente a una pandemia derivada de la contaminación del aire, que disminuye medianamente de tres años la expectativa de vida de un individuo y causa 8,8 millones de muertos cada año en el mundo. No es un caso que los países donde los brotes han sido más virulentos están en las zonas más contaminadas y estresadas del planeta: Hubei en China, Daegu en  Corea y la llanura Padana en Italia.

Existe una correlación entre smog, partículas en suspensión y problemas respiratorios, el aire transporta microorganismos: bacterias, hongos y virus, que junto al polvo terminan en nuestros pulmones y aumentan el riesgo de enfermedades respiratorias.

En suma, la verdadera emergencia no es la epidemia Covid-19, bien sí los efectos de los cambios climáticos en acto, la deforestación y la destrucción de los ecosistemas, con la consecuente contaminación del aire están a la base del surgir de nuevas afecciones. Si no hacemos un drástico cambio de ruta, el futuro  nos podría deparar nuevas y terribles tribulaciones.

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