Budapest/Viena/Múnich/Atenas, 1 sep (dpa) – Las autoridades húngaras volvieron a impedir hoy el acceso de refugiados a la estación del Este de Budapest para tomar un tren con destino a Austria y Alemania, lo que tranquilizó en esos países la situación, que sin embargo sigue siendo dramática en Grecia.
La policía húngara volvió a realizar esta mañana controles en los andenes para evitar que los refugiados se subieran a los vagones. Poco después, se cerró la estación por completo durante dos horas, tras desalojar a todos los refugiados.
Después fue reabierta, pero la policía controlaba las entradas y no dejaba pasar los refugiados, lo que produjo algunos tumultos. Algunos refugiados protestaron y pidieron que les dejaron viajar a Alemania, pero después los ánimos se fueron calmando.
Según cooperantes y activistas, entre 1.500 y 2.000 refugiados seguían esperando en la “zona de tránsito” cerca de la estación una oportunidad para poder continuar su viaje a Austria y Alemania.
El lunes, las autoridades húngaras suspendieron por sorpresa los controles en la estación, con los que se evitaba que se subiesen en trenes internacionales quienes no tuviesen un visado para Austria o Alemania. Tras ello, unas 2.000 personas partieron hacia Viena y Múnich.
Esta mañana seguían llegando aún algunos inmigrantes a la estación Viena Oeste de la capital austriaca, donde fueron asistidos por numerosos voluntarios, que les dieron comida y bebida. Sobre el número de recién llegados hay datos contradictorios. Los cooperantes hablaron de “cientos de refugiados” llegados en los primeros cuatro trenes desde Budapest. La policía habló sin embargo de 70 personas.
En comparación con los escenarios caóticos vividos el lunes, la situación se tranquilizó considerablemente. El portavoz de la asociación de ferrocarriles austriaca ÖBB, Michael Braun, señaló que espera que la cifra de refugiados llegados desde Hungría se estabilice.
También fue más tranquila la situación en la estación central de Salzburgo, en Austria, según un portavoz de la policía, donde también acudieron numerosos voluntarios. Desde Salzburgo partieron esta mañana hasta 2.000 refugiados llegados de Hungría que se dirigen ahora a Alemania.
Y mientras tanto otros 2.500 refugiados llegaron hoy a Baviera, que suman 4.300 desde el inicio de la semana. “Baviera no podrá conseguirlo sola”, alertó hoy la ministra regional de Asuntos Sociales, Emilia Müller.
La ministra de Trabajo y Asuntos Sociales de Alemania, Andrea Nahles, alertó hoy que Alemania necesitará una ayuda adicional de entre 1.800 y 3.300 millones de euros para hacer frente al gasto social de los refugiados y a su integración en el mercado laboral en 2016. “Estos costes crecerán hasta los cerca de 7.000 millones de euros (7.900 millones de dólares) en 2019”, señaló. Alemania prevé recibir este año la cifra récord de 800.000 solicitudes de asilo.
Dramática es mientras tanto la situación en Grecia, donde más de 23.000 refugiados llegaron por barco la semana pasada, lo que supone un aumento de casi el 50 por ciento, informó hoy en un comunicado la agencia de fronteras de la Unión Europea, Frontex. En comparación: en ese mismo periodo llegaron 9.400 refugiados a la frontera entre Hungría y Serbia.
Según fuentes griegas, en la isla de Lesbos -en el mar Egeo- aguardan más de 15.000 personas a poder continuar el viaje hacia el oeste y el norte de Europa, y cada día llegan cientos más. Esta noche y la mañana del miércoles se trasladará a más de 4.200 migrantes y refugiados hacía El Pireo, explicó a dpa un oficial de la guarda costa griega.
Pero debido a la grave crisis económica, las autoridades locales de Lesbos no tienen dinero para ayudar a los refugiados, que tienen que dormir a la intemperie y para los que apenas hay cuartos de baño. Miles de personas aguardan en Lesbos y también en las islas de Samos, Cos, Leros y Agathonisi, entre otras, a poder seguir viaje a través de la ruta de los Balcanes.
Mientras tanto, la Comisión Europea advirtió a los Estados miembros que castigará cualquier violación a las reglas de asilo comunes, entre otras cosas el incumplimiento de las condiciones de acogida de los refugiados o de la toma de huellas dactilares.
Una portavoz del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunció que se enviará cartas de advertencia a algunos Estados -sin precisar a cuáles- para exigirles la obligación de dar alojamiento y alimento a los solicitantes de asilo o identificarlos correctamente para que pueda aplicarse el Convenio de Dublín. Este ordena que el primer Estado miembro al que llega un solicitante de asilo es el responsable de tramitar su solicitud.
Hungría ya está afectada por un procedimiento de violación de tratados, después de que dejara entrar a un gran número de refugiados sin haberlos registrado previamente para que continuarán su viaje a países como Austria o Alemania. Juncker se reunirá este jueves en Bruselas con el primer ministro de ese país, Viktor Orban, para deliberar sobre la crisis.
También el director de la oficina para los derechos humanos de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Georg Link, exigió a los Estados miembros que cumplan sus obligaciones frente a los refugiados.
“No superaremos esta crisis reforzando los obstáculos en la frontera”, advirtió en un comunicado publicado en Varsovia, en el que pidió que se respeten los derechos humanos de los refugiados y pidió un trato y atención digna para ellos.