
Por Jörn Bender y María Laura Aráoz (dpa)
Fráncfort, 16 jul (dpa) – El Banco Central Europeo (BCE) aumentó hoy en 900 millones de euros (980 millones de dólares) durante una semana el fondo de créditos de emergencia para los bancos griegos y envió una señal positiva a Grecia, donde el Parlamento aprobó los primeros ajustes exigidos a cambio de un tercer rescate financiero.
“Las condiciones para aumentar los créditos ELA (Emergency Liquidity Assistance) a Grecia se han restablecido”, declaró el presidente del BCE, Mario Draghi, al término de una sesión del Consejo de Gobierno en la que se decidió mantener los tipos de interés de la eurozona en el mínimo histórico de 0,05 por ciento.
“Las cosas han cambiado ahora (…) Grecia planea una serie de reformas impresionantes”, comentó Draghi en una rueda de prensa que había generado gran expectativa, y saludó las reformas adoptadas por gran mayoría de los legisladores griegos como un primer paso hacia un nuevo rescate.
“Si las cosas siguen evolucionando de forma positiva como en los dos últimos días, estamos dispuestos en todo momento y en estrecha cooperación con el Banco de Grecia a proveer de liquidez a la economía griega y al mismo tiempo no arriesgar una corrida bancaria”, anunció.
El BCE congeló el 28 de junio los fondos que ponía a disposición del Banco de Grecia para mantener a flote a la banca griega en 88.600 millones de euros (96.500 millones de dólares). Desde entonces, los bancos están cerrados y rigen controles de capital.
El directivo italiano opinó que es “difícil pronosticar cuándo serán levantados los controles de capital”.
Los bancos griegos dependen desde hace meses de estos créditos de emergencia. Si el BCE cortase esta provisión de liquidez, el sistema financiero de Grecia colapsaría y el país heleno se vería obligado a salir de la zona euro. Draghi cifró el respaldo del BCE a la banca griega en 130.000 millones de euros.
Asimismo se mostró confiado en que Grecia cumplirá con devolver un préstamo de 3.500 millones de euros al BCE que vence el próximo lunes. “Todo lo que me dice mi información es que nos van a pagar, así como también al Fondo Monetario Internacional”, indicó aludiendo además a otros dos impagos pendientes de Atenas con el FMI.
El presidente del guardián del euro dejó también abierta la posibilidad de que Grecia sea incluida nuevamente en el programa de compra de bonos soberanos.
Por otra parte, Draghi, dio por hecho que habrá quita de deuda: “Es indiscutible que habrá que aliviar la deuda de Grecia”. Añadió que la única cuestión pendiente de resolver “las próximas semanas” es cómo encajar mejor la quita en el marco legal de la eurozona.
El BCE se plegó así a la postura que viene defendiendo el FMI y contradijo la del gobierno alemán de Angela Merkel, que rechaza de plano la posibilidad de una quita alegando que no es compatible con los tratados europeos.
La decisión de hoy da más tiempo a los gobiernos para allanar el camino para pactar un tercer paquete de ayudas que evite el default de Grecia.
El conflicto por la deuda griega entró el lunes en una nueva fase al acordar los líderes de los 19 miembros de la eurozona las condiciones para negociar un tercer rescate a cambio de duros recortes.
El Parlamento de Atenas aprobó esta madrugada por gran mayoría la primera tanda de estas impopulares medidas exigidas por los acreedores internacionales: el BCE, el FMI y los socios de la eurozona. Tras ello, el Eurogrupo dio hoy luz verde inicial a la concesión del tercer programa de ayudas.
El BCE defendió su actual política de dinero ultrabarato así como la compra masiva de deuda soberana y títulos empresariales destinados a reactivar la coyuntura por un total de 1,1 billones de euros hasta septiembre de 2016. Draghi admitió que la inflación sigue muy baja, un 0,2 por ciento en junio tras un 0,3 por ciento en mayo. El BCE ve garantizada la estabilidad de precios en una tasa de inflación algo inferior pero cercana al 2,0 por ciento.