Ayuda alemana para el adax, el antílope blanco del Sahara

Por Martina Steffen (dpa)

Escondida detrás de un árbol se ve una cría de antílope Adax echada sobre la arena, perfectamente camuflada gracias a su pelaje claro. Aún no le han crecido los cuernos imponentes y espiralados que caracterizan a estos animales.

Desde hace varios años, el zoológico de la ciudad alemana de Hannover se dedica a la conservación de esta especie y lleva el registro de los programas europeos de cría de los antílopes blancos. En el mes de julio nacieron en este zoológico tres hembras de adax.

El antílope adax se encuentra en peligro de extinción. En un recuento llevado a cabo recientemente en el Sahara, su lugar de origen, se detectaron apenas seis ejemplares de esta especie.

El adax es un verdadero artista de la supervivencia que logra adaptarse perfectamente a su entorno: cubre su necesidad de agua gracias a la humedad que acumulan hierbas y pastos durante la noche. Los antílopes blancos del Sahara pueden pasarse meses sin tomar agua y son capaces de percibir la lluvia a doscientos kilómetros de distancia.

Las razones de su extinción vienen de muy atrás. En la época de los faraones esta especie de antílopes abundaba en las estepas de África del Norte, pero siglos más tarde sus magníficos cuernos se transformaron en codiciadas piezas de caza para los colonizadores. En la mayoría de los países norafricanos la especie se extinguió completamente y sólo sobreviven unos 200 antílopes blancos en el Sahara Occidental.

“Desde que comenzó la búsqueda y explotación de petróleo en el oeste del Níger en 2010, la población de antílopes volvió a reducirse drásticamente”, señala Thomas Rabeil del Sahara Conservation Fund (Fondo de Conservación del Sahara).

Las investigaciones sismológicas, las excavadoras abriendo caminos y los campamentos repartidos por toda la región afectaron muy fuertemente a los adax que vivían allí.

“En un conteo realizado en abril sólo vimos seis ejemplares de adax”, cuenta Rabeil. Sin embargo, la decidida intervención de los Gobiernos del Níger y el Chad y el fuerte apoyo que les brinda la comunidad internacional para salvar al antílope blanco de su extinción dan motivos de esperanza.

El SCF y sus socios trabajan denodadamente para incrementar el número de adax que sobreviven en estado salvaje con el aporte de animales de zoológicos y parques nacionales.

En el zoológico de Hannover viven actualmente un semental, cuatro hembras adultas, dos crías de macho y las tres hembras nacidas en julio.

“El semental fue traído de Estados Unidos para asegurar la diversidad genética”, explica el zoólogo Fabian Krause. En los zoológicos europeos hay unos 250 ejemplares de adax.

“Los criamos no sólo para conservarlos sino también para informar sobre estos animales y alertar contra los riesgos de que desaparezcan”, sostiene Krause. Los adax en cautiverio son embajadores de su especie, añade.

“Unos cien adax criados en zoológicos en todo el mundo fueron llevados a zonas protegidas en Túnez y Marruecos”, informa Simone Hagenmeyer, portavoz del zoológico de Hannover. Allí se aclimataron bien y en los parques nacionales ya existe una población estable de antílopes blancos.

Esta población podría usarse alguna vez como reserva en estado salvaje. Pero no tiene sentido dejarlos en libertad en lugares donde corren peligro, enfatiza Krause. Por esta razón se está negociando con las empresas de petróleo y los gobiernos para que se les conceda una zona protegida en el Sahara que asegure su futuro.

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