
Roma, 8 mar (elmundo.cr) – El número de niños, niñas y adolescentes migrantes que cruzan el Darién, -el área selvática que separa Colombia de América Central y una de las selvas más peligrosas del mundo-, se multiplicó por siete en 2019 en comparación con el año anterior, asegura un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Según la organización de la ONU que se ocupa de la infancia, el número de niños aumentó de 522 en el 2018 a los 4.000 en el 2019, la mitad de ellos tiene menos de siete años, durante el mismo período se reportó el ingreso de 137 mujeres en avanzado estado de gestación.
Los migrantes que atravesaron la frontera entre Colombia y Panamá en el 2019 provenían de más de 50 países diversos: India, Somalia, Haití, Camerún, Cuba, Yemen, República Democrática del Congo, Bangladesh, entre otros. Estas estadísticas son facilitadas por los servicios nacionales de migración.
La Unicef alertó sobre los graves riesgos que afrontan los niños migrantes y sus familias que afrontan este viaje peligroso, la falta de agua segura y la exposición a los peligros naturales, animales peligrosos, robos, abusos y explotación.
El dramático aumento del número de los niños y adolescentes que atraviesan el Darién, -una de las provincias más pobres de Panamá- “hace necesario actuar para proteger los infantes y garantizarles el acceso a los servicios esenciales tales como asistencia sanitaria, agua y servicios para la higiene”, declaró Kyungsun Kim representante de la UNICEF en Panamá.
“Son necesarias acciones coordinadas de los gobiernos y los cooperantes humanitarios en el campo para responder al flujo de niños migrantes y a sus necesidades,” subrayó.
Los migrantes que llegan a Panamá después de haber atravesado el Darién vienen recibidos en la Estación Temporal de Auxilio Humanitario, (ERM) para identificarlos, darles alimentación, alojamiento y primeros auxilios. Posteriormente vienen transferidos por las autoridades para las migraciones de los Planes en la provincia de Chiriquí, en la frontera con Costa Rica; la mayor parte de ellos continuará su viaje hacia el norte, en la esperanza de alcanzar los Estados Unidos o Canadá.
La Unicef y sus socios apoyan los esfuerzos nacionales para proteger los niños migrantes y los refugiados que atraviesan Centroamérica. Esta responsabilidad incluye el incremento de las capacidades locales y nacionales cooperando en las siguientes acciones: una mayor presencia civil y humanitaria para garantizar la sostenibilidad de sus servicios humanitarios de salud y apoyo psicosocial para los migrantes arribados.
Unicef con sus socios instaló una planta de potabilización de agua para servir a población migrante en la Estación de Peñitas, y ha reactivado la red de distribución de agua que brinda servicio a la población local, (30.000 litros de agua potable al día); se ofrece apoyo para mejorar las condiciones sanitarias y prácticas higiénicas; el desarrollo de espacios lúdicos para los niños y asistencia a las madres para que puedan amamantar a bebés en seguridad.
Ante la expectativa que aumenten los migrantes que cruzan el Darién, Unicef anunció que continuará prestando estos servicios durante todo el 2020, mientras tanto solicitó a los gobiernos y a la comunidad internacional intervenir para salvaguardar a todos los migrantes y afrontar las causas que obligan a estas personas a abandonar sus casas; garantizándoles el acceso a la instrucción, asistencia sanitaria y otros servicios esenciales.
Asimismo se insta a tener unidas las familias de migrantes, poniendo fin a las detenciones arbitrarias de niños migrantes e implementar medidas de asistencia alternativas para proteger los niños migrantes de la explotación y la violencia.