Bangkok, 17 ago (dpa) – Al menos 22 personas murieron y más de 120 resultaron heridas hoy en una explosión en el principal barrio comercial del centro de Bangkok, la capital de Tailandia, informó la policía, que añadió que muchas de las víctimas son extranjeros.
Una cámara de vigilancia registró una enorme explosión en el santuario de Erawan, un imán que atrae tanto residentes como turistas y está ubicado en pleno centro comercial. A continuación se ve a los transeúntes huyendo del lugar. La policía cree que se trató de un atentado con bomba.
Los centros comerciales cercanos fueron evacuados. Más tarde, la policía encontró y desactivó en el área otros dos artefactos explosivos, indicó el portavoz del organismo. Cientos de policías rastreaban las inmediaciones en busca de otras bombas. En principio nadie se adjudicó el ataque.
Pese a los rumores en las redes sociales, el gobierno militar no decretó el estado de emergencia en el país y aseguró en un comunicado que “las autoridades tienen todo bajo control” y que este martes volverán a abrir sus puertas las escuelas y los bancos.
Los testigos aseguran que hubo numerosos heridos en el lugar, un cruce importante del distrito de Ratchaprasong y que lleva su mismo nombre, en una de cuyas esquinas está el templo de Erawan.
Los tailandeses acuden a ese templo a rezar y los extranjeros a ver danzar a las bailarinas en ropas coloridas varias veces por hora hasta la caída de la noche. En imágenes televisivas se podía apreciar lo que parecía ser el cráter abierto por una bomba frente al santuario hindú.
El cruce de Ratchaprasong estaba repleto de vidrios hechos añicos y escombros. Las ambulancias cargaban varios heridos a la vez y los trasladaban a diversos hospitales, que a su vez se convertían en centros de reunión improvisados para la gente que buscaba con desesperación a sus familiares y curiosos.
Una mujer esperaba llorando recibir noticias de su hermana, que había ido a rezar al templo. Por su parte, el vendedor Khonnon Jathrukul (42) salió corriendo al hospital más próximo al enterarse de un llamado a donar sangre. “Es mi deber ayudar”, dijo.
“Estaba cenando en el Hotel Hyatt Erawan cuando una fuerte explosión sacudió el edificio”, relató Eric Seldin, quien trabaja en Bangkok. “Cuando 15 minutos después nos dejaron salir, vi varios cuerpos cubiertos con telas”.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se mostró conmocionado por la noticia y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y al gobierno tailandés en un comunicado de las Naciones unidas publicado hoy en Nueva York.
El funcionario les deseó además una pronta recuperación a los heridos y dijo que espera que los responsables rindan cuentas por el hecho perpetrado.
La policía tailandesa dijo que aún desconoce la autoría del atentado. En febrero pasado, dos bombas habían explotado frente a un centro comercial en Bangkok dejando heridas a dos personas. En la isla turística de Koh Samu había estallado en abril un coche bomba. Ningún grupo se atribuyó los atentados.
Aunque en el sur del país budista hay musulmanes separatistas violentos y la sociedad está profundamente dividida en términos políticos, los atentados en la capital en realidad constituyen un hecho inédito.
Las élites tradicionales y los ciudadanos pudientes están enfrentados con los campesinos de la provincia y la población pobre de la ciudad, que organizaron manifestaciones masivas y cortaron las calles. Los enfrentamientos terminaron en algunos casos en sangrientas refriegas callejeras que se cobraron la vida de decenas de personas desde 2010.
El Ejército de Tailandia había perpetrado un golpe de Estado en mayo de 2014, después de varios años de tensiones entre los principales bandos políticos enemistados del país asiático. Desde entonces ejerce el poder el líder de los golpistas, Prayuth Chan-ocha.
El ejército cree que las bombas colocadas en febrero y abril iban destinadas a desestabilizar el gobierno impuesto por los militares.