Por Raquel Miguel (dpa)
Madrid, 13 jun (dpa) – Cambia la camiseta verde de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) por el bastón de mando del ayuntamiento de Barcelona: Ada Colau, una de las activistas más conocidas en España, se puso hoy al frente del gobierno de la segunda ciudad más importante del país.
La nueva edil encarna mejor que nadie los cambios que está viviendo el escenario político español: si las últimas elecciones se caracterizaron por la irrupción de partidos emergentes que en poco tiempo lograron gran fuerza, la política barcelonesa pasó de liderar la lucha antidesahucios a gobernar la capital de Cataluña (noreste).
Colau, de 41 años, empezó a ser conocida públicamente en 2009, cuando fundó la PAH junto a otros compañeros y empezó a luchar contra los desalojos de quienes en medio de la crisis económica española no podían seguir haciendo frente al pago de sus viviendas y eran expulsados a la calle.
Pero no fue hasta el año pasado cuando dio el salto a la política para crear Guanyem Barcelona, una plataforma ciudadana que pretendía unir fuerzas para los comicios municipales del 24 de mayo.
Aquel fue el germen de Barcelona en Comú (BComú), la agrupación que congrega a partidos de izquierda y ecologistas catalanes -Esquerra Unida i Alternativa, Equo, Iniciativa per Catalunya Verds, Procés Constituent- además de contar con el respaldo de Podemos, el partido emergente de izquierda que lidera Pablo Iglesias.
Pero antes de política, Colau fue sobre todo activista: en los años 90 protestó contra la Guerra del Golfo y más tarde formó parte de los movimientos antiglobalización. Sin embargo, fue su lucha por el derecho a una vivienda digna para los ciudadanos la que impulsó su imagen pública, primero en el Movimiento por una Vivienda Digna en España y después en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
El auge de las reivindicaciones de los indignados con el movimiento 15-M y la plataforma Democracia Real Ya, nacidos hace cuatro años también en vísperas de las elecciones municipales y regionales, fueron cruciales para el salto de Colau al escenario público y mediático.
Su causa por la reforma de la política de vivienda centró gran parte de su campaña para las elecciones del pasado 24 de mayo, pero también saltaron a los titulares otras propuestas más polémicas, como la creación de una moneda propia para Barcelona, con el objetivo de “promover el desarrollo local y el comercio de proximidad”. Los críticos no tardaron en comparar esa medida con otra que exploró el chavismo en Venezuela.
Su candidatura ha contado con el respaldo público de figuras como el ex presidente uruguayo José Mujica, que se reunió con ella durante una visita privada a Barcelona, la cineasta española Isabel Coixet y el intelectual estadounidense Noam Chomsky, cuyo respaldo provocó uno de los momentos más polémicos de la campaña.
El diario local “La Vanguardia” incluyó el nombre de Colau en una información sobre el que fuera líder de la red terrorista Al Qaeda Osama bin Laden: al informar de que en la lista de objetos encontrados en el escondite de Bin Laden antes de ser abatido se encontraba un libro de Chomsky, el diario aprovechaba para señalar que el intelectual acababa de apoyar con su firma a Colau. “Muchos lo habían intentado, pero sólo ‘La Vanguardia’ me ha pillado: Bin Laden!”, bromeó la propia aludida poco después en su cuenta de Twitter.
Como candidata de la capital de Cataluña y en medio del órdago independentista lanzado por el gobierno regional de Artur Mas al de Madrid, Colau no acabó de definirse durante la campaña. “No soy independentista. Ni catalana ni española”, se limitó a decir, aunque aseguró “apoyar el derecho a decidir”.
Los analistas señalan que logró atraer votos tanto del sector catalanista como a la izquierda no nacionalista. Hace unos días, anunció que participará en la marcha independentista que cada año se celebra el 11 de septiembre, coincidiendo con la Diada, la fiesta más importante de Cataluña.
Colau se atrevió a cantar en campaña con un video electoral musical en clave de rumba, “El Run Run”, que dio la vuelta al país. Aunque no ha sido su única incursión artística: hace años hizo una pequeña aparición en una serie para televisión.
Además, ha cosechado varios premios sociales y escrito varios libros, como “Vidas Hipotecadas” (2012, Editorial Cuadrilátero de Libros) y “¡Sí se puede! Crónica de una pequeña gran victoria” (2013, Destino), este último junto a su pareja, el economista Adrià Alemany, con quien tiene un hijo nacido en 2011. Hasta ahora trabajaba como responsable de Vivienda en el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Barcelona.
