
Redacción, 12 ene (elmundo.cr)- Un año hace que Barack Obama obligó a miles de cubanos a quedarse con sus sueños mojados. Firmó para disolverlos o hundirlos en lo más profundo del estrecho de Florida.
Un año hace que Estados Unidos puso punto final a la política de “pies secos, pies mojados” que por casi dos décadas funcionó de combustible para que cientos de cubanos se sortearan la vida frente a la inmesidad del mar, persiguiendo sus sueños montados en barcazas o cualquier cosa que flotara y avanzara hacia el patio del Tío Sam.
Perseguían el Sueño Americano, siendo un grupo selecto de dreamers que con solo tocar suelo estadounidense podían ser residentes legales (pies secos) y que solo debían evitar ser detenidos en el mar (pies mojados).
Desde hace un año, desde entonces, los sueños se mojaron y naufragaron en una Cuba que desde 2014 tuvo acercamiento con Estados Unidos para levantar la sanción comercial que la ahogaba. Si había posibilidad de tener soñadores con los pies secos y los sueños materializándose, todos, aboslutamente todos, quedaron mojados a la deriva de la ilusión.
Los sueños de isleños es probable que sigan, pero la disolución de la política mermó las fugas del régimen castrista de izquierda que se implantó desde el 76, luego de la revolución.
EFE apunta que el arribo de cubanos a Estados Unidos bajó considerablemente. Al cierre del año fiscal, en octubre del 2017, el Departamento de Estado registró 71% menos de balseros cubanos intentando ingresar a Estados Unidos.
Barack Obama, a ocho días de despedirse de la Casa Blanca, mandó a la gaveta la política y decidió fortalecer una política exterior con los caribeños, el movimiento pareciera ser el último de los avances históricos que sorprendieron al planeta hace cuatro años, ya que el actual presidente, Donald Trump, tiene en coma las relaciones bilaterales.
Trump pareciera haberle declarado la guerra a las relaciones con Raúl Castro, presidente cubano, e ir totalmente contra lo firmado por Obama, donde el ferry de Miami a La Habana aparenta descalibración de brújula.
“Hoy, EE UU está dando pasos importantes para avanzar hacia la normalización de relaciones con Cuba y darle una mayor consistencia a nuestra política migratoria”, dijo Obama en comunicado de prensa hace un año.
“Cuba sigue siendo una isla totalitaria, espero que el día de hoy sea un paso para alejarse de los horrores que se han soportado durante demasiado tiempo (…). Nuestra Administración hará todo lo que pueda para asegurar que el pueblo cubano empiece su viaje a la libertad y la prosperidad”, compartió Donald Trump en un comunicado el 26 de noviembre 2016 tras la muerte de Fidel Castro, a quien calificó de dictador y terminó por sepultar cualquier intención de acercamiento.
Los sueños de los cubanos, un año después, siguen ahí, intactos, pero ahora están mojados y diluidos en posibilidades legales, puesto que seguirán siendo ilegales, excepto que lleguen por un puesto migratorio a Estados Unidos y tenga el visto bueno del oficial de Migración.