Alcalde de Buenos Aires exige nueva ley indígena para evitar violencia por la “irresponsabilidad del gobierno”

Puntarenas, 8 mar (elmundo.cr) – La muerte de dos líderes indígenas en un corto plazo de tiempo desbordó a los habitantes de Buenos Aires de Puntarenas y sus autoridades locales.

Decenas de lugareños marcharon este sábado por la hermandad en el cantón, en una actividad en la que el blanco fue el color que dominó en el atuendo de los asistentes.

Disputas entre indígenas y no indígenas en el origen de una extensa historia de violencia en el cantón con mayor riqueza étnica en Costa Rica, al contar con representación de cinco de las ocho poblaciones indígenas del país.

Los vecinos no tienen duda que la inacción del Poder Ejecutivo y organizaciones que deben velar por los derechos de los habitantes, en poner orden, ha contribuido a que la violencia creciera hasta llegar a la muerte entre vecinos.

Así lo dijo abiertamente José Rojas, el alcalde mestizo del lugar, quien no se cansó de tratar de irresponsable al gobierno por darles la espalda.

El alcalde resume el problema en una lucha de indígenas, guiados por no indígenas, tratando de resolver un problema que no ha querido atender el Gobierno, mediante la separación de la sociedad que se ha construido durante muchos años, queriendo poner de lado a los indígenas y del otro lado a los no indígenas, olvidando de que en medio de esta sociedad hay mestizos, hijos de mestizo y no indígenas.

Es por ello que Rojas anunció que asumirá el liderazgo en las acciones para resolver el problema, mediante una reforma a la ley indígena de 1976, que tome en cuenta la realidad actual de la comunidad.

“Después de un análisis que hemos hecho y visto el trato irresponsable de Defensoría y del Estado, hemos considerado que Buenos Aires necesita sentarse a la mesa, hay que proteger el acervo cultural, ver intereses de indígenas, mestizos e hijos de los mestizos y ver los intereses de la población que vive aquí y que quieren vivir aquí”,

El propósito es sentar a la mesa de diálogo al gobierno central, la municipalidad, las organizaciones indígenas locales y los representantes de los consejos de mayores y de los grupos aludidos.

Al mismo tiempo llama a crear un grupo de visores con representantes de organizaciones nacionales e internacionales que sirvan de “árbitros” en la búsqueda de un acuerdo que les permita vivir en paz.

El propósito es crear un acuerdo que desencadene en un documento que sirva de base de discusión, comentó Rojas.

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