San José, 08 ago (elmundo.cr) – “Productos originales hechos con pasión y entrega”, así describe Maricruz Ureña su pequeña empresa, un emprendimiento que nació de la necesidad de crear un proyecto sostenible para la comunidad donde reside, Santo Domingo de Heredia.
A través de Deli Bon, Ureña junto a su familia, llevan dos años consolidando su idea de ofrecer productos lácteos artesanales hechos a base de leche de cabra.
Para ello ha creado una línea de quesos Chèvre, frescos y cremosos en distintas presentaciones: con romero, con arándanos y semillas, con hierbas italianas, con pimienta y ajo y el natural. También fabrican quesos frescos y venden leche pasteurizada.
Su crecimiento durante este tiempo ha sido tal, que los productos Deli Bon se pueden encontrar en 10 puntos de venta dentro del Gran Área Metropolitana (GAM).

De idea a realidad
La empresaria asegura que el proyecto comenzó como un experimento, fueron haciendo pruebas en la cocina de su casa y sin pensarlo, ya tenían toda una gama de productos para consumo no solo de su familia, sino también para comerciar.
“El proyecto al inicio se creó como una casualidad, comenzamos a hacer pruebas en la casa, a agregar otros productos orgánicos, a combinar y a quitar lo que no nos terminaba de convencer y cuando nos dimos cuenta ya teníamos todo una línea qué ofrecer”, explicó Ureña.
Para ella los nutrientes concentrados en sus productos, orgánicos y libres de preservantes, les ha permitido abrirse paso en el mercado.
“El esfuerzo y los métodos utilizados siempre para lograr una gran calidad, se notan en nuestros productos. Las personas nos compran una vez y nos siguen adquiriendo porque han sido testigos de eso y del valor nutricional que aportan los productos Deli Bon”, comentó la empresaria.
De acuerdo con Ureña, Deli Bon además de ser un aporte económico para su familia, es una forma de atesorar y sacar provecho al terreno donde viven.
“En los últimos años Santo Domingo se ha convertido en una zona codiciada para proyectos inmobiliarios y especialmente para la construcción de centros educativos. En nuestro caso quisimos preservar esta tierra y darle un valor agregado sin generar impacto ambiental”, detalló.

De retos y satisfacción
Como pequeña empresaria, Maricruz asegura que ver su idea hecha realidad la llena de satisfacción. “El sentimiento de decir que tuve una idea, la plasmé y la estoy desarrollando, es único. Estoy complacida de que lo pude lograr y que le puedo mostrar a muchas personas esa idea que una vez tuve”, dijo.
Sin embargo, en el camino para lograr hacer crecer su empresa, ha tenido que aprender a administrar su tiempo. “Trabajo medio tiempo para una empresa y el resto del día me dedico a este proyecto. También tengo un hijo de seis años que requiere de mi tiempo; el trajín del día a día es acelerado, pero una se logra acomodar y va saliendo con los deberes del día”, detalló Ureña.
Asimismo, ha tenido que enfrentar distintos retos. Entre ellos romper una barrera de mitos, creencias e inseguridades sobre la leche de cabra. También ha tenido que experimentar con ciertos sectores y buscar las zonas donde encajan más los productos Deli Bon.
Sin embargo, resaltó que uno de los principales obstáculos para los pequeños y medianos empresarios es adquirir ayuda del gobierno. “Muchas veces la tramitología es mucha para que luego ni siquiera den la oportunidad para un préstamo que nos permita invertir y hacer crecer la empresa”, indicó Ureña.
Para ella, otra de las barreras es el desarrollo tecnológico del país, pues las máquinas que necesitan no se comercializan dentro de Costa Rica y tienen que comprarlas en el exterior. También hay poco personal capacitado para confeccionar equipos especiales para la producción que requieren ciertos empresarios.
“Costa Rica en la elaboración de lácteos está dando sus primeros pasos, siempre han sido solo dos grandes compañías las que toman el mercado. Y a nosotros nos ha costado un poco salir adelante, una gran ayuda sería más apoyo económico y más capacitaciones en cuanto evolución tecnológica”, aseguró la empresaria.

Materia prima
Para la producción de quesos y leche, Deli Bon cuenta con 30 cabras que se ordeñan dos veces al día: la primera a las 5 a.m. y la segunda a las 2 p.m.
Se alimentan de concentrado con sales minerales, pasto y forrajes hidropónicos de maíz. Este último es un proyecto que busca complementar la parte nutricional de las cabras.
“Sembramos maíz en bandejas, cuando empieza a germinar se amarra como una alfombra y se hace un tipo de maíz más nutritivo. Es un alimento que complementa la proteína diaria de las cabras”, explicó Maricruz.
Para realizar ese proyecto debieron realizar pruebas en cuanto a la presión del agua, la altura, dónde se colocaban las bandejas, en qué temperatura debían estar, entre otras.
Con esta nueva técnica se ahorran costos de alimentación y se mantiene una nutrición sana para los animales. Otro proyecto que está comenzando para seguir con un el plan alimentario adecuado, es la creación de bancos proteicos a través de la reforestación del terreno.

El futuro de Deli Bon
Como empresaria la visión de Maricruz es que Deli Bon sea una compañía que sirva de sustento no solo a su familia, sino a muchas otras de la comunidad; generar empleos y apoyar a otros pequeños empresarios que producen alimentos que pueden utilizar para elaborar los productos Deli Bon.
“Una de nuestras metas es abrirnos paso en el mercado, posicionar más la marca, ofrecer nuestros productos en cadenas de supermercados grandes y crear nuevas líneas. Innovar, nos gustaría empezar a madurar quesos y comenzar con una línea de yogurt”, comentó Ureña.
Otro de sus planes es ser reconocidos como una línea saludable de leche y de quesos no muy procesados, pero sí de mucho valor nutricional.
