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Descuidos digitales cuestan ventas y confianza a las pymes

San José, 19 jul (elmundo.cr) – Cuando una pyme pierde el acceso a su cuenta de Instagram, recibe un comprobante de pago falso o uno de sus colaboradores cae en un mensaje fraudulento por WhatsApp, la reacción suele ser la misma: “nos hackearon”. Sin embargo, en muchos casos el problema comenzó mucho antes, con pequeños descuidos que terminaron facilitando el fraude.

Esta realidad cobra mayor relevancia en un contexto en el que las pequeñas y medianas empresas dependen cada vez más de plataformas digitales para vender, atender clientes y gestionar pagos.

De acuerdo con el Centro de Recursos para Pymes del Foro Económico Mundial (WEF), las pymes representan cerca del 90% de las empresas del mundo y generan aproximadamente el 70% del empleo. No obstante, la adopción acelerada de herramientas digitales e inteligencia artificial también ha incrementado su exposición a riesgos cibernéticos cuando no existen controles adecuados.

En Costa Rica, donde miles de emprendimientos utilizan WhatsApp, Facebook e Instagram como sus principales canales comerciales, los ciberdelincuentes han encontrado un escenario propicio para cometer fraudes mediante ingeniería social, robo de cuentas comerciales, comprobantes de pago falsificados y suplantación de identidad.

“Muchas empresas creen que serán víctimas de un ataque altamente sofisticado, cuando la realidad es que la mayoría de los incidentes empiezan con acciones cotidianas: una contraseña compartida, una cuenta sin doble factor de autenticación, un enlace abierto sin verificar o un perfil empresarial sin ningún tipo de control. La ciberseguridad ya no es únicamente un tema tecnológico; es parte de la continuidad del negocio y de la confianza que depositan los clientes”, explicó Joey Milgram, COO de Soluciones Seguras.

Los errores más comunes que aprovechan los ciberdelincuentes

Los especialistas de Soluciones Seguras identifican varios descuidos que continúan siendo frecuentes entre las pequeñas y medianas empresas:

  • Compartir contraseñas entre colaboradores.
  • No activar la autenticación en dos pasos en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
  • Administrar perfiles comerciales únicamente desde teléfonos personales.
  • Hacer clic en enlaces recibidos por mensajes o correos electrónicos sin verificar su origen.
  • Aceptar comprobantes de pago sin confirmar previamente que la transacción fue acreditada.
  • No contar con procedimientos internos para validar cambios de cuentas bancarias, accesos o solicitudes de pago.

Aunque cada uno de estos errores puede parecer menor, las consecuencias pueden incluir pérdida de ingresos, robo de información, suspensión de cuentas comerciales y daños a la reputación de la empresa.

WhatsApp incorpora nuevas funciones de privacidad

La reciente incorporación de nombres de usuario en WhatsApp representa un avance para reforzar la privacidad de las comunicaciones, ya que permitirá interactuar sin necesidad de compartir el número telefónico en determinados casos.

No obstante, los especialistas advierten que esta herramienta debe entenderse como una capa adicional de protección y no como una medida suficiente por sí sola.

Para las pymes que utilizan WhatsApp como canal de ventas y atención al cliente, esta funcionalidad puede contribuir a reducir la exposición de datos personales y fortalecer la confianza con sus clientes, siempre que se complemente con buenas prácticas como activar la verificación en dos pasos, restringir los permisos de acceso a las cuentas empresariales y verificar la identidad de quienes solicitan información sensible.

Kit básico de supervivencia digital para pymes

Ante el aumento de las estafas digitales, Soluciones Seguras recomienda implementar cinco acciones inmediatas:

  1. Activar la autenticación en dos pasos en todas las cuentas corporativas.
  2. Definir quiénes pueden administrar las redes sociales, WhatsApp Business y las plataformas de venta.
  3. Confirmar siempre los pagos directamente con la entidad financiera antes de entregar productos o servicios.
  4. Capacitar periódicamente al personal para identificar intentos de fraude e ingeniería social.
  5. Mantener respaldos de la información y protocolos claros para recuperar cuentas comprometidas.

“Hoy la confianza también se construye en el entorno digital. Una pyme que protege sus cuentas, sus datos y la información de sus clientes no solo reduce el riesgo de sufrir un fraude; también fortalece su reputación y su competitividad. La ciberseguridad dejó de ser un gasto tecnológico para convertirse en una inversión para el crecimiento del negocio”, concluyó Milgram.

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