San José, 19 ene (elmundo.cr) – Mientras cientos de costarricenses descargan ticoneXion, la nueva aplicación de mensajería nacional disponible en App Store y Play Store, pocos se preguntan por qué las plataformas de mensajería más populares son completamente “gratuitas”. La respuesta es incómoda: porque el producto no es la aplicación, es el usuario mismo.
La huella digital de un costarricense —ese rastro invisible de comportamientos, preferencias, ubicaciones y conexiones sociales— se ha convertido en una materia prima tan valiosa como el café o las piñas que exportamos. La diferencia crítica: nadie mide su valor real ni pregunta quién se beneficia de su extracción.
La economía invisible de la atención
A diferencia de las exportaciones tradicionales que aparecen en las estadísticas del Banco Central, el valor económico generado por los usuarios digitales costarricenses fluye hacia el exterior sin registro oficial. Cada hora en aplicaciones de mensajería y redes sociales contribuye a una economía paralela donde la atención, los datos y los patrones de comportamiento se convierten en información comercializable.
Las plataformas digitales globales ofrecen servicios sin costo monetario directo, pero extraen valor mediante múltiples mecanismos: información sobre qué compramos, dónde estamos, con quién nos comunicamos. Todo se convierte en perfiles detallados que alimentan sistemas publicitarios de precisión quirúrgica.
Es este modelo el que ticoneXion cuestiona. La plataforma, desarrollada íntegramente en Costa Rica, propone algo diferente: un pago único de $2.99 por una licencia perpetua, sin publicidad, sin recolección de datos para comercialización, sin algoritmos diseñados para maximizar tiempo de pantalla.
Soberanía económica y transparencia fiscal
Países de todo el mundo cuestionan si la extracción masiva de valor digital sin compensación económica es sostenible. Europa implementó marcos regulatorios que dan control sobre datos. Asia desarrolló ecosistemas digitales nacionales. Latinoamérica explora legislación sobre soberanía digital.
“Cuando toda tu infraestructura digital crítica está fuera de tu territorio, pierdes capacidad de regular, de fiscalizar, de proteger a tus ciudadanos. No es cuestión de aislacionismo o proteccionismo, es simple realidad legal: las plataformas operan bajo leyes de sus países de origen, no bajo leyes costarricenses. La única forma de recuperar algún grado de soberanía es mediante desarrollo de capacidad local”, explicó el Lic. Larry Hans Arroyo Vargas, abogado litigante especialista en delitos informáticos de Bufete de Costa Rica.
Como miembro de la OCDE desde 2021, Costa Rica comenzó a recibir reportes de plataformas digitales globales sobre actividad económica en territorio nacional. Este es un avance: por primera vez Hacienda tiene visibilidad sobre flujos de valor digital antes opacos.
Sin embargo, la implementación enfrenta desafíos monumentales. La teoría es impecable: reportes automáticos, intercambio de información fiscal, tributación basada en actividad real. La práctica revela una brecha enorme. La elusión fiscal digital es sofisticadísima: estructuras corporativas complejas, transferencia de activos intangibles, precios diseñados para minimizar tributación.
El verdadero problema no es el futuro en cinco o diez años, sino la realidad del 2026: miles de millones en valor digital salen del país con mínima captura fiscal, mientras Costa Rica espera que los sistemas internacionales eventualmente funcionen.
Es aquí donde ticoneXion plantea una pregunta práctica: ¿por qué esperar décadas cuando podemos construir capacidad local ahora?
El experimento ticoneXion nos compete a todos
El lanzamiento de ticoneXion en enero de 2026 representa más que una aplicación de mensajería. Es un experimento sobre si Costa Rica puede desarrollar alternativas digitales competitivas que operen bajo jurisdicción nacional, empleen talento local, y funcionen bajo modelos donde los usuarios son clientes legítimos.
“Lo que la mayoría de costarricenses no entiende es que cuando usamos servicios digitales ‘gratuitos’, estamos realizando un intercambio económico real. No pagamos con dinero, pagamos con datos. Y esos datos tienen un valor de mercado concreto, solo que ese valor se extrae del país sin que nadie lo contabilice, sin que genere empleos locales, y sin que tribute en Costa Rica. ticoneXion no es solo una app, es una pregunta: ¿existe otra forma de hacer esto? Una forma donde el valor económico se quede en casa”, expresó Andrea del Carmen Prado, Directora de Asuntos Corporativos y Alianzas de ticoneXion.
ticoneXion restringe el acceso exclusivamente a números costarricenses (+506), manteniendo toda la operación —desarrollo, soporte, datos, marco legal— dentro de fronteras nacionales. Cada descarga de ticoneXion genera valor que se queda en Costa Rica.
Las preguntas correctas están sobre la mesa
Si ticoneXion puede existir y competir dependerá sin duda de los que decidan los costarricenses en el corto, mediano y largo plazo. Cada costarricense que descarga ticoneXion —disponible en App Store y Google Play por $2.99— participa en un experimento sobre si es posible recuperar control del valor que generamos con nuestra huella digital.
La pregunta sigue abierta: ¿Cuánto vale un costarricense en la economía digital global? Y más importante: ¿quién debería beneficiarse de ese valor?
ticoneXion no tiene todas las respuestas. Pero al menos está haciendo las preguntas correctas.
Acerca de ticoneXion
ticoneXion es la primera plataforma de mensajería instantánea desarrollada exclusivamente para el mercado costarricense. Mediante verificación obligatoria de número +506, ticoneXion ofrece un ecosistema digital nacional libre de spam internacional.
Acerca de iNTELIGENCIA VIVA
iNTELIGENCIA VIVA es la agencia costarricense responsable del desarrollo técnico de ticoneXion, especializada en ingeniería web y soluciones tecnológicas de alto rendimiento.
Acerca de Bufete de Costa Rica
Bufete de Costa Rica es una firma legal especializada en representación jurídica de alto nivel, con énfasis en derecho digital y ciberseguridad.