San José, 09 jul (elmundo.cr) – Costa Rica se prepara para un segundo semestre de 2025 marcado por un panorama económico complejo, influenciado por factores externos e internos que podrían desacelerar su crecimiento, según análisis del tesorero Financiero de Mucap, Juan Bautista Monge.
Monge señala que la estabilidad del tipo de cambio dependerá del flujo de divisas, como remesas, exportaciones y turismo, así como de la liquidez en dólares y la política cambiaria del Banco Central. Factores como la disminución del turismo o el aumento de la demanda de dólares podrían presionar al alza el tipo de cambio.
El alza en los precios del petróleo, impulsada por el conflicto entre Israel e Irán, también impactará la economía costarricense, encareciendo los combustibles y afectando la inflación y el poder adquisitivo. Esto podría limitar las medidas del Banco Central en materia de tasas de interés.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que el crecimiento del PIB de Costa Rica disminuya del 4,3% en 2024 al 3,1% en 2025 y 2026. Esta desaceleración se atribuye a la aplicación de nuevos aranceles por parte de EE. UU. y a la alta dependencia de la demanda externa. La OCDE también advierte sobre el riesgo de la dolarización del sistema financiero.
La inversión extranjera directa podría verse afectada por la incertidumbre internacional, aunque Costa Rica mantiene ventajas competitivas.
“El segundo semestre estará marcado por factores que escapan al control del país, como la tensión geopolítica, el encarecimiento del petróleo y la volatilidad de los mercados internacionales. Estos elementos presionan la inflación, afectan el tipo de cambio y podrían ralentizar la llegada de inversión. Ante este panorama, es fundamental que hogares y empresas se mantengan informados y tomen decisiones con base en un análisis riguroso del entorno”, indicó Monge.
Ante este escenario, se recomienda a consumidores y empresas gestionar con cautela los créditos en dólares, diversificar sus ahorros y planificar para mitigar la volatilidad económica. La baja estacional en el turismo podría reducir el ingreso de dólares, aunque el país cuenta con reservas internacionales robustas. El comportamiento del petróleo, el conflicto en Medio Oriente, las decisiones del Banco Central y la inversión marcarán el ritmo económico del país.