Construir sin respaldo puede frenar obras millonarias y poner en riesgo empleos e inversiones, señala especialista

Agent holds insurance symbol next to a company building or condo building model, an idea about getting insurance in a condo or group insurance for company employees.

San José, 09 jun (elmundo.cr) – Fenómenos como inundaciones, deslizamientos, errores estructurales o robos de materiales pueden paralizar proyectos de construcción en cuestión de horas y generar pérdidas millonarias para empresas e inversionistas. En Costa Rica, especialistas del sector advierten que, ante estos posibles riesgos para los desarrollos inmobiliarios, se deben contemplar herramientas que puedan reducir efectos negativos si se concretan esas adversidades.

Una de estas soluciones son los seguros de construcción. Para los especialistas, precisamente, omitirlos durante las diferentes etapas del desarrollo, podría no solo compromete la continuidad de las obras, sino también la estabilidad financiera de las compañías y cientos de empleos vinculados a esa actividad constructiva.

De acuerdo con Armando Sevilla, director Comercial de Mapfre Costa Rica, uno de los mayores riesgos para los desarrolladores es enfrentar imprevistos sin respaldo financiero. “Los proyectos de construcción sin un seguro adecuado quedan totalmente expuestos a riesgos que pueden comprometer seriamente su viabilidad”, afirmó el vocero.

Según datos de Mapfre Costa Rica, entre las amenazas más frecuentes que afectan las obras de construcción en el país destacan las lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y sismos. Además de fallas estructurales, errores de diseño, mala ejecución y hasta colapsos parciales. A esto se suman riesgos financieros derivados de sobrecostos inesperados o daños que las empresas no pueden asumir con recursos propios.

Para Sevilla, cuando ocurre un siniestro en un proyecto que no cuenta con respaldo asegurador, el impacto puede extenderse mucho más allá de la obra. El directivo explicó que las compañías deben destinar liquidez para reparaciones inmediatas, lo que provoca retrasos en cronogramas, incumplimientos contractuales y posibles penalidades económicas.

“Cuando ocurre un siniestro, la empresa debe asumir la reparación con recursos propios, lo que puede detener la obra por falta de liquidez y aumentar el riesgo de incumplimiento con clientes, proveedores e inversionistas”, señaló Sevilla.

El impacto también alcanza a los inversionistas, especialmente en proyectos de alto valor. Un accidente, daño estructural o evento natural en una obra sin seguro puede traducirse en pérdidas económicas significativas, retrasos prolongados, disputas legales y hasta la inviabilidad total del proyecto.

Impacto adicional en empleos

Además del capital comprometido, Sevilla también señaló que estas situaciones tienen impacto directo en el empleo. La construcción genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos vinculados a obreros, ingenieros, técnicos, transportistas, proveedores y servicios asociados. Cuando una obra se paraliza por falta de respaldo financiero, la cadena productiva también se ve afectada.

En ese sentido, Sevilla destacó que un proyecto asegurado tiene mayores posibilidades de retomar operaciones rápidamente después de un evento inesperado. “La continuidad de una obra asegurada permite que, tras un imprevisto, los trabajos se reanuden con mayor rapidez, evitando suspensiones prolongadas o cancelaciones definitivas”, comentó.

Desde la perspectiva financiera, asumir daños sin cobertura puede debilitar seriamente la capacidad operativa de las constructoras. Los costos extraordinarios reducen márgenes de rentabilidad, afectan el capital de trabajo y limitan el acceso a nuevos proyectos o financiamiento.

Pese a ello, todavía existe subestimación sobre la importancia de este tipo de seguros, principalmente en proyectos medianos y pequeños. Sevilla indicó que muchas empresas perciben las pólizas como un gasto adicional y no como una herramienta estratégica de continuidad y protección patrimonial.

Coberturas según el tipo de proyecto

Desde Mapfre Costa Rica señalan que entre las coberturas consideradas esenciales destacan el seguro todo riesgo construcción, riesgos catastróficos de la naturaleza y responsabilidad civil. También existen beneficios complementarios como remoción de escombros, protección de maquinaria y cobertura ante daños por huelgas o conmoción civil.

Las entidades financieras también toman en cuenta estos elementos al evaluar proyectos. Según Sevilla, contar con seguros adecuados brinda confianza a inversionistas y bancos, adicionalmente facilita el acceso a financiamiento y refleja una gestión profesional del riesgo.

En el caso de Mapfre Costa Rica, el Seguro de Construcción está diseñado para acompañar la obra desde el inicio hasta su entrega, con coberturas ajustadas a las características de cada proyecto y protección frente a daños materiales imprevistos y responsabilidad civil.

Para Sevilla, integrar la gestión de riesgos desde la fase de planificación es una de las decisiones más importantes para garantizar la sostenibilidad de los proyectos. El ejecutivo recomendó a las constructoras identificar amenazas técnicas, naturales y financieras desde etapas tempranas y apoyarse en asesoría especializada para elegir coberturas adecuadas.

“En un entorno cada vez más expuesto a riesgos climáticos, presión sobre costos y exigencias financieras, el seguro de construcción deja de ser un gasto y se convierte en un aliado clave para la estabilidad económica, la protección del empleo y la confianza de inversionistas”, concluyó Sevilla.

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