
Por Roxana Morales Ramos*
El Banco Central de Costa Rica (BCCR), en los últimos años, ha tratado de incidir en el sistema financiero para que las tasas de interés se reduzcan; esto a través de la Tasa de Política Monetaria (TPM), definida como “la tasa de interés que cobra el BCCR en sus operaciones activas (préstamos) a un día plazo en el Mercado Integrado de Liquidez (MIL)”. En este sentido, desde el 18 de abril de 2014 y hasta el 5 de abril de 2017, dicha tasa había bajado en tres puntos porcentuales (p.p.), sin embargo, a partir del 6 de abril, la Junta Directiva del BCCR tomó la decisión de subirla en 0,5 p.p., por lo que actualmente se ubica en 2,25%.
Al analizar la evolución de las tasas activas y pasivas promedio del sistema financiero en moneda nacional, se observa que si bien es cierto dichas tasas han tendido hacia la baja, el rezago entre la reducción de la TPM y dichas tasas es amplio. Es decir, la efectividad de la TPM no ha sido la deseada ya que se transmite de forma muy lenta en el mercado.
Entre abril de 2014 y abril de 2017, la TPM se redujo un 53% (-3 p.p.). En el mismo periodo la Tasa Básica Pasiva (TBP) experimentó una reducción del 32% (-2,15 p.p.), mientras que la tasa activa promedio del sistema financiero en colones, se redujo un 17% (-2,82 p.p.). Esto quiere decir que ante grandes reducciones en la TPM, el costo de los créditos (tasas de interés activas) se ha reducido en un porcentaje mucho menor, y como se verá a continuación, de manera diferenciada según sector de actividad económica e intermediario financiero.
Evolución de las tasas de interés por intermediario financiero y por sector de actividad económica
Al desagregar la información de las tasas de interés para préstamos en moneda nacional (tasas activas) por actividad económica y por intermediario financiero, se observa que:
- a) Existe una diferencia significativa entre las tasas que cobran los bancos públicos y privados por los préstamos según rama de actividad. En general, la banca pública mantiene tasas activas más accesibles que la banca privada; excepto para “construcción”, ya que la banca privada, actualmente, tiene en promedio una tasa inferior en 1.85 p.p. con respecto a la banca pública. En los demás sectores las brechas van desde poco más de un p.p. hasta alrededor de catorce p.p. (más altas las tasas de la banca privada)
- b) Banca pública: la mayor reducción, en los últimos tres años, se ha dado en tasas para préstamos a los sectores agricultura, ganadería e industria (cerca de 5 p. menos).
- c) Banca privada: la mayor reducción de tasas se presentó en el sector agricultura y construcción.
- d) Entidades financieras no bancarias: mayor reducción en ganadería, consumo y “otras actividades”.
Llama la atención que, tanto en la banca pública como en la privada, las tasas de los préstamos para consumo (estas son las tasas más altas en el mercado), más bien se han incrementado en los últimos tres años, y en mayor proporción en la banca privada (+0,41 p.p.y +1,36 p.p., respectivamente); además, estas tasas son mucho más altas en los bancos privados que en los públicos (cerca de 12 p.p.de diferencia).
Otro aspecto que llama profundamente la atención es que del total del crédito otorgado por el sistema financiero al sector privado, a noviembre de 2016 (último dato disponible en la página del BCCR), el crédito para “consumo” representó el 32% del total, es decir es una de las carteras que genera mayores ingresos a la banca, junto con la de vivienda que representa el 27,5%. Además, entre abril 2014 y noviembre 2016, el crédito para “consumo” creció un 43%, -tercera cartera de mayor crecimiento-. Lo anterior evidencia la poca correlación que tiene el crédito para consumo y la tasa de interés, donde bajo el periodo de análisis, a pesar del aumento en las tasas hay un aumento importante en el crédito para este sector, aun cuando se esperaría que exista una relación inversa entre tasas de interés y créditos. En otras palabras, la reducción de la TPM y de la TBP no afectó la tasa de interés activa para consumo ni el crédito absorbido por éste.
Otras tasas activas que también han sido incrementadas por la banca privada en los últimos tres años, son las de préstamos para ganadería y vivienda (+5,21 p.p.y +0,29 p.p., respectivamente).
Por su parte, las entidades financieras no bancarias, bajo el mismo periodo de análisis, han aumentado las tasas activas para comercio (+3,1 p.p.) y para vivienda (+3,5 p.p.).
En el caso de los bancos públicos, solo las tasas para consumo han aumentado, las demás han mostrado tendencia hacia la baja.
El anterior análisis tiene por objetivo poner en evidencia que si bien la reducción en la TPM ha incentivado la reducción en la TPB y las tasas activas, dicha reducción se ha venido dando de manera bastante lenta y no en las proporciones esperadas. Además, en el caso de las tasas activas, como bien se expuso, no todas han bajado y se mantienen importantes diferencias en sus valores según tipo de intermediario financiero y sector de actividad económica.
Ahora bien, como se mencionó al inicio, a partir del 6 de abril, la TPM subió, por lo que es de esperar que dicho incremento se traslade a las tasas pasivas y activas en los próximos meses, sin embargo, dicho efecto también se irá dando de manera lenta, por lo que el efecto podría hacerse sentir a partir de la segunda mitad del año.
También es importante mencionar que es posible que el BCCR continúe incrementando la TPM debido a las presiones inflacionarias que se vienen mostrando en la economía: inflación subyacente, índice de precios de manufactura, precio internacional del petróleo y de los alimentos, expectativas de inflación y tipo de cambio, todos con tendencia al alza; así como un alto déficit fiscal y la reducción de la brecha del producto (con posibles presiones inflacionarias por el lado de la demanda), entre otros factores; por lo tanto, es importante que se tome esta consideración dentro de los presupuestos familiares y/o empresariales, si ya se tienen deudas, o en el momento de adquirir una nueva.
*Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, Escuela de Economía UNA.