La salida de Paulo César Wanchope del banquillo morado fue seguida de una aplanadora. Sin un solo entrenamiento dirigido, Vladimir Quesada se sentó en el banquillo del Saprissa y encontró un equipo con otra actitud: sólido, ofensivo y con hambre de victoria.
El 4-0 ante Sporting en el Ricardo Saprissa dejó más preguntas que respuestas. Cualquiera podría pensar que los jugadores ya no estaban cómodos con Wanchope, porque la diferencia de rendimiento en apenas un par de días fue evidente.
Vladimir en la cancha, Saprissa renovado
Quesada fue nombrado apenas un día antes del encuentro. Ni siquiera estuvo en el último entrenamiento, todavía dirigido por Wanchope. Aun así, el debut en su tercera etapa al frente de la “S” fue perfecto: triunfo, solidez defensiva y golazos de figuras que parecían apagadas.
En nueve minutos, Ariel Rodríguez abrió la cuenta tras la intervención del VAR, que corrigió la decisión inicial del árbitro Juan Gabriel Calderón. Poco después, Gerson Torres mostró su calidad: al 20’ bajó un pase largo de Pablo Arboine y fusiló de zurda para el 2-0.
El VAR volvió a ser protagonista al anular un cabezazo de Kenay Myrie que rozó en su mano, pero en el complemento Torres firmó su doblete tras asistencia de Orlando Sinclair. El mejor del partido, sin discusión.
Ya en el cierre, Marvin Loría sentenció con el 4-0 al 90+3.
Decisiones y dudas
El regreso de Vladimir generó aplausos, pero también sorprendió: dejó fuera a Joseph Mora, el jugador más regular del semestre, y apostó por Jorkaeff Azofeifa, uno de los más cuestionados por la afición. El club explicó después que Mora no jugó por “dosificación de cargas”.
Azofeifa no aprovechó la oportunidad y fue increpado por parte de la gradería. Aun así, el Saprissa mostró mayor seguridad defensiva y contundencia arriba, con un Gerson Torres imparable, que desarmó a Gabriel Brown una y otra vez.
Una paliza que deja incógnitas
Saprissa alcanzó los 10 puntos en el torneo y recuperó confianza de cara al duelo crucial contra Motagua de Honduraseste martes en la Copa Centroamericana de Concacaf. Está obligado a ganar para seguir con vida en el certamen.
Pero el resultado abre la gran interrogante: ¿fue solo un partido inspirado o realmente el camerino ya no aguantaba más a Wanchope? Lo cierto es que el equipo pasó de la apatía a la intensidad en cuestión de horas.
Lo demás, como suele pasar en el Saprissa, se decidirá en la cancha… y en un camerino que sigue dejando señales de estar con la cama desordenada.