El nombre de Vladimir Quesada volvió a sonar con fuerza este lunes, pero no por una victoria ni por su rol como extécnico tricampeón del Saprissa. Esta vez, el protagonista fue su temperamento.
Durante un fogueo de la categoría Sub-15 del Deportivo Saprissa, dirigida actualmente por Quesada, se vivió un tenso momento que terminó en un altercado verbal que sorprendió a más de uno en el complejo deportivo.
El partido se disputó contra un equipo juvenil proveniente de los Estados Unidos que realiza una gira por Costa Rica. El resultado fue adverso para los morados: una dura derrota de 4-0. Sin embargo, lo que más llamó la atención no fue el marcador, sino una escena cargada de tensión protagonizada por Quesada en los minutos finales del primer tiempo.
🔥 “¡Écheme, écheme!”: El momento más tenso
Según relataron padres de familia presentes en el encuentro, Quesada perdió el control y encaró airadamente a un funcionario del club, a quien padres de familia identificaron como Luis Tornadijo, jefe de divisiones menores y scouting del Saprissa. Tornadijo es un español con experiencia en el Valladolid y actualmente figura como uno de los hombres de confianza del gerente deportivo Sergio Gila.
Frente a varios testigos, Quesada levantó la voz de forma inusual y gritó con molestia: “¡Écheme, écheme!”, una frase que elevó el tono de lo que parecía una diferencia de criterios deportivos. El exjugador Marco Herrera, presente en el lugar, intentó calmar la situación y contener al extécnico del primer equipo.
Tornadijo, por su parte, mantuvo la compostura y no reaccionó de forma agresiva, según los relatos.
🤝 Reunión tras el incidente
Una vez finalizado el compromiso —con derrota para los morados— testigos aseguran que Vladimir Quesada y Luis Tornadijo sostuvieron una reunión privada en una oficina del club. Hasta el momento, Saprissa no ha emitido ninguna posición oficial sobre lo ocurrido.
Todo terminó como un calentonazo del momento.
📌 Un carácter que sorprende
El episodio tomó por sorpresa a muchos, ya que Vladimir Quesada suele proyectar una imagen serena y medida ante las cámaras y en entrevistas. Sin embargo, este altercado deja ver que las tensiones internas también alcanzan las categorías menores, sobre todo en un contexto donde los resultados y procesos formativos son evaluados con lupa por la dirigencia.
El momento también abre interrogantes sobre la estabilidad del equipo de trabajo en las fuerzas básicas del club, así como sobre el futuro de Quesada dentro del proyecto de Saprissa.
