
San José, 24 set(elmundo.cr) – La violencia nuevamente se hizo presente en el mundo del fútbol, en está ocasión en una ciudad que vive mucho el deporte como lo es Monterrey. Ayer se disputó la edición 117 del “clásico regio” entre los Rayados de Monterrey y los Tigres de la UANL en un partido que además de aburrido, ya había perdido interés por los hechos que se dieron fuera del Estadio Universitario.
El lugar de los eventos de violencia fue la Avenida Aztlán, a unos 8 kilómetros del Estadio Universitario, donde se realizó el partido, y presuntamente simpatizantes de ambos equipos se encontraron y comenzaron a pelear a pedradas.
De todos los heridos, el que tiene todas las miradas y cuidados encima es un joven de 21 años, identificado como Rodolfo Manuel Palomo que fue llevado al centro médico más cercano tras ras sufrir golpes en todo el cuerpo y heridas con objetos punzo cortantes.
Como se aprecia en un video difundido en redes sociales, Palomo quedó rezagado y tropezó, lo que provocó que sus rivales lo sometieran y le propinaran una golpiza sin piedad. El joven quedó tendido en el pavimento, desnudo y sangrando a vista y paciencia de muchos. Además de esto, se ve como un auto va por la calle con el único objetivo de atropellar a un grupo de aficionados de los Tigres.
La Liga MX se pronunció al respecto y exigió a las autoridades estatales de Nuevo León “investigar y esclarecer lo sucedido”. Además, condenó los actos violentos “dentro y fuera de los estadios porque el fútbol debe y deberá ser siempre un espectáculo familiar”.
Ambos equipos emitieron comunicados oficiales condenando los actos y separándose del actuar de los involucrados recalcando que tiene que haber un comportamiento ejemplar de los aficionados así sea lejos del estadio ya que son personas que siempre entran al estadio a apoyar al equipo.