Toronto, 20 jul (dpa) – Es bicampeón olímpico, pentacampeón mundial y dos veces medalla de oro en Juegos Panamericanos. Pero su último campeonato continental lo logró hace 12 años y, ahora, a punto de cumplir 37, busca el tercero. El taekwondista estadounidense Steven López debuta mañana en Toronto con el objetivo de subirse al primer cajón del podio en la categoría de hasta 80 kilos y, de paso, sellar su billete hacia Río 2016.
De padres nicaragüenses, López describe su exitoso camino hacia los que probablemente serán sus últimos Panamericanos como el producto de “la fe, el amor familiar y la competitividad”.
“Es también el resultado del trabajo duro, la disciplina, la dedicación, del querer hacer lo que otros no quieren hacer. La receta para el éxito es sencilla, pero no mucha gente está dispuesta a seguirla”, afirmó López en entrevista con dpa.
Orgulloso de sus orígenes y de ser considerado un “nica” más en el país que su padre abandonó “en busca del sueño americano”, el taekwondista, uno de los mejores de la historia, se ofrece como referente para los hispanos de Estados Unidos y para los jóvenes nicaragüenses. Su ejemplo: el del hijo que devolvió todo el sacrificio y el apoyo de sus progenitores con triunfos que traspasan fronteras.
dpa: Dos oros olímpicos (2000 y 2004), cinco Mundiales, otros dos oros Panamericanos (1999 y 2003), y en busca del tercero. ¿De cuál de todos sus logros se siente más orgulloso?
López: De los Juegos de 2008. Mi madre nunca había ido a verme a unos Juegos y recuerdo que en los “trials” de 2008 le dije: “Mamá, no sé cuántos más Juegos tengo en mí, es difícil clasificarse y más ganar. Voy a hacer un trato contigo: si todos tus hijos logramos clasificarnos, tienes que ir”. Ella dijo, ok. Pero creo que, en realidad, pensaba que no lo lograríamos.
dpa: Pero lo consiguieron…
López: Fue realmente un milagro. Hoy en día es difícil tener a toda la familia reunida para cenar, imagine tener a todos los hijos compitiendo en los Juegos. Y no sólo eso: yo gané un bronce, mi hermana (Diana), otro bronce, mi hermano (Mark), una plata y mi otro hermano mayor (Jean) nos entrenaba a todos.
dpa: ¿Cómo vivieron aquel triple éxito familiar?
López: Imagine caminar en la ceremonia de apertura ante cientos de miles de personas, con mis padres por primera vez allí, y tener a mi izquierda a mi hermano mayor, a mi derecha al pequeño, y a mi hermana también. No hay nada mejor en el mundo que eso. Me da igual si gané un bronce, vivir esa experiencia con mi familia es lo mejor. Me podría haber muerto en ese momento y ya todo habría valido la pena. Fue inolvidable. Todo lo que mis padres habían hecho por nosotros tenía un reflejo en un gran escenario como aquel.
dpa: Sus éxitos y los de sus hermanos ¿son producto del talento, de los genes nicaragüenses o del puro trabajo?
López: Es una combinación de todo. Son producto de que dios nos bendijo, de nuestra fe, del amor que tenemos los unos por los otros como familia y de que somos muy competitivos: si veo a mi hermano hacer algo, quiero ser mejor que él y él mejor que yo, y así tiramos el uno del otro. Son también el resultado del trabajo duro, la disciplina, la dedicación, del querer hacer lo que otros no quieren hacer. La receta para el éxito es sencilla, pero no mucha gente está dispuesta a seguirla.
dpa: ¿Y cuál es?
López: Hay que tener algún tipo de talento, claro, pero muchas personas lo tienen y no llegan a ningún lugar. Eso es una tragedia, es triste no hacer nada con todo ese potencial porque no tienen disciplina y prefieren ir de fiesta o hacer cualquier otra cosa.
dpa: ¿Y qué más hay que tener?
López: Siempre tienes que creer. Todo empieza en tu mente: quiérelo, piénsalo, huélelo, siente en cada célula de tu cuerpo que lo vas a conseguir. Eso es lo que todos mis hermanos y yo tenemos en común: no importan las circunstancias, lo mal que pinte, siempre creemos que vamos a lograr el éxito.
dpa: ¿Qué relación tiene con Nicaragua?
López: Voy de visita, mi abuela y muchos de mis tíos y primos viven allí. Es muy importante para mí ir y ver de dónde vengo, cuáles son mis orígenes, los de mis padres, por qué soy de la manera que soy.
dpa: ¿Sus gestas deportivas tienen eco allí?
López: Cuando gané el oro olímpico, aparecí en la primera página de los diarios nicaragüenses. Para ellos soy un “nica” y están orgullosos, y eso es más importante para mi madre que cualquier otra cosa. No importa que yo haya estado en el programa más popular de la televisión en Estados Unidos, que yo salga en las portadas de los diarios en Nicaragua y mi abuela pueda verme lo es todo para ella.
dpa: ¿Sus padres abandonaron Nicaragua por razones políticas o de trabajo?
López: Hubo un poco de ambas cosas. Lamentablemente, Nicaragua es un país pobre donde no hay las mismas oportunidades que en Estados Unidos. Mi padre quería formar una familia y quiso hacerlo en un lugar mejor. Así que mi madre y él se mudaron a Nueva York, donde nacimos mi hermano mayor y yo.
dpa: La situación política por aquel entonces también era complicada.
López: Sí, era un momento complicado políticamente y con el gobierno. Y mi padre quería alcanzar el “sueño americano”. El taekwondo es un deporte coreano, somos de Estados Unidos, pero también hispanos y he sido capaz de ser el mejor en este país y en este deporte gracias a dios y a mi familia que me puso en el camino.
dpa: ¿Se siente usted un modelo para los jóvenes hispanos?
López: Nicaragua es uno de los países más pobres en Latinoamérica, así que, para mí, es importante ir allí y ayudar, y servirles de inspiración y motivación diciéndoles: “Hey, nosotros una familia normal, de Nicaragua como ustedes, y miren lo que hemos sido capaces de lograr; hemos conseguido cosas extraordinarias con amor y trabajo duro”. Ojalá que mi ejemplo les sirva y ellos puedan hacer cosas similares por ellos mismos.
